PARTE TERCERA: MARINA DE PESCA (1)

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NAUFRAGIOS Y PECIOS

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MARINA DE PESCA (1)

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Listado de las embarcaciones que aparecen registradas en este estudio por número de orden, fecha del acaecimiento y nombre de la embarcación si pudo obtenerse este último dato:

1.1      15-10-1855    SAN JUAN

1.2      08-02-1861    Bote

1.3      09-03-1861    Bote

1.4      29-10-1870    SAN BARTOLOMÉ

1.5      29-10-1872    Bote

1.6      14-04-1875    SAN ANTONIO

1.7      14-03-1876    Bote

1.8      16-03-1877    Bote

1.9      03-11-1877    Bote

1.10    12-11-1877    Bote

1.11    15-12-1877    MARÍA

1.12    27-12-1878    SAN JOSÉ

1.13    05-06-1879    FRATERNIDAD

1.14    07-02-1881    SAN JOSÉ

1.15    24-05-1881    QUINCE DE AGOSTO

1.16    09-01-1882    Bote

1.17    26-07-1882    AURORA

1.18    19-11-1886    GABRIEL

1.19    21-11-1886    LA GREXONERA

1.20    18-12-1887    TERRIBLE

1.21    08-04-1889    DOS HERMANOS

1.22    02-05-1889    SAN JUAN

1.23    04-06-1890    SAN MIGUEL

1.24    24-08-1890    SAN ANTONIO, MAGDALENA, ANTONIETA y SAN BUENAVENTURA

1.25    29-08-1890    Bote

1.26    16-09-1890    EBRO

1.27    06-11-1892    SAN JAIME

1.28    25-08-1894    NUMANCIA

1.29    08-01-1896    DOS AMIGOS

1.30    18-04-1896    SANTIAGO

1.31    26-02-1900    VELOZ

1.32    03-05-1916    MAGDALENA

1.33    19-10-1916    LORENZO

1.34    17-07-1918    DOS HERMANOS

1.35    17-03-1919    SANTO CRISTO

1.36    05-03-1927     DOS HERMANOS

1.37    12-09-1930    Bote

1.38    09-06-1932    Bote

1.39    03-10-1933    VIRGEN DEL CARMEN

1.40    15-07-1934    Bote

Quizás sean los pescadores artesanales quienes más hayan sufrido las inclemencias de la mar a lo largo de todos los tiempos. Su profesión, ligada por entero al medio, les ha hecho afrontar todo tipo de circunstancias adversas que han dejado profunda huella en no pocas familias. Desde los tiempos más remotos de nuestra historia, que iniciamos a partir de 1855, diferentes sucesos muchos de ellos con un final trágico han ocurrido en nuestras costas. Veamos los que han podido ser recogidos:

LINTERNA DE BOYA PORTUARIA

> 1.1 15-10-1855 “San Juan”

El primero de ellos data del 15 de octubre de 1855, cuando aún se navegaba exclusivamente a vela y remo. Ese día se hacía a la mar el llaut denominado “San Juan”, con base en el puerto de Ciutadella, a realizar su faena diaria. De improviso y por causas desconocidas, la embarcación zozobró, yendo a parar al agua y pereciendo sus dos tripulantes, Bartolomé Marqués Fiol y Bartolomé Fiol Ginard. Los dos eran poseedores de la titulación de patrón y tenían suficiente experiencia demostrada. Bartolomé Marqués estaba acreditado, además, con la titulación de patrón de Embarcaciones de Tráfico, habiendo ostentado durante algún tiempo el mando del falucho mahonés denominado “Plutón”.

> 1.2 08-02-1861 Bote

El viernes 8 de febrero de 1861, una hora antes de ponerse el sol, se retiraban de pescar tres vecinos de Es Castell, navegando a bordo de un bote entre es Grau y la Punta de s’Esperó, con rumbo al puerto de Maó. Todo transcurría sin novedad cuando, de pronto, se produjo un drástico cambio de tiempo, formándose un temido “cap de fibló” en la zona en la que ellos se encontraban, dando como resultado unas olas impetuosas entre terribles rachas de viento. No aguantó la frágil embarcación la adversidad meteorológica, que se iría inmediatamente a pique arrastrando consigo a sus tres tripulantes, quienes eran padre, hijo y nieto. Los tres se llamaban Juan Vinent, contando este último únicamente trece años de edad.

> 1.3 09-03-1861 Bote

El 9 de marzo de 1861 tenía lugar otro naufragio que provocaría la consternación en todo el ambiente marinero de Ciutadella, puesto que la embarcación estaba tripulada por un padre y sus tres hijos, uno de ellos de tan sólo 12 años de edad, además de un marinero. Zozobraron frente a la Talaia del Ram, pereciendo en el accidente los cinco. La embarcación pertenecía a la familia.

> 1.4 29-01-1870 “San Bartolomé”

El día 29 de enero de 1870 zozobraba en aguas cercanas al puerto de Fornells el llaut dedicado a las faenas de pesca artesanal denominado “San Bartolomé”. La embarcación iba tripulada por su patrón don Juan Riera Caules, quien se encontraba acompañado de sus dos hijos. Los tres perecieron en el accidente.

> 1.5 29-10-1872 Bote

El 29 de octubre de 1872 naufragaba en aguas cercanas a Es Grau, donde tenían por costumbre realizar sus operaciones de pesca, la embarcación dedicada a estos menesteres tripulada por Pedro Fuxá y Antonio Clar. Estuvieron varias horas manteniéndose a flote, hasta que Damián Vinent, conocido patrón de pesca de la zona, los descubrió rescatándolos felizmente. No sufrieron daños físicos, aunque tuvieron que lamentar sustanciosas pérdidas materiales consistentes en la embarcación y sus aparejos.

> 1.6 14-04-1875 “San Antonio”

El día 14 de abril de 1875 salió desde el punto conocido como Es Mollet en el puerto de Fornells el llaut de pesca denominado “San Antonio” con su tripulación a bordo. Estaba formada por un padre, sus dos hijos y un tío de éstos. La partida se debía a tener que realizar las faenas diarias en la mar, medio del cual se sustentaban todos ellos y sus familias respectivas. Tras haber levado las redes, que habían sido caladas la víspera anterior, pusieron proa de vuelta hacia el puerto de Fornells. Sin embargo, durante el lapsus de tiempo en que habían estado realizando su faena, el tiempo había refrescado del N, levantando rápidamente la mar, lo que dio a entender al veterano patrón de que iba a ser muy difícil entrar en el puerto, máxime cuando a medida que avanzaban el temporal iba endureciendo. La mar se había encrespado notablemente hasta devenir a gruesa. Optó entonces por dirigir su embarcación hacia Cala Tirant, en donde existe una playa en la que, de presentarse muy negativas las condiciones para dejarla fondeada, se podría varar en la arena hasta que mejorara el tiempo. La boca de la cala era muchísimo más abierta y posiblemente la rompiente no sería tan dura como pintaba en esos momentos la entrada a Fornells. Mal resultaría la maniobra puesto que, al ofrecer el flanco de la embarcación a la mar, las olas no tardaron en hacerla zozobrar, yendo sus tripulantes al agua y perdiendo la vida tanto el patrón como uno de sus hijos. El otro y el cuarto tripulante, conseguían ganar la costa tras extraordinario esfuerzo, debiendo de ser atendidos rápidamente. Las rompientes que se forman con los vientos de N y NE en Cala Tirant han sido, de siempre, sumamente peligrosas, y causa directa de muchos naufragios a lo largo de la historia.

> 1.7 14-03-1876 Bote

El día 14 de marzo de 1876 se hacían a la mar dos vecinos de Es Castell, padre e hijo, a bordo de un bote dispuestos a practicar la pesca. Parece ser que la zona escogida fueron las aguas cercanas a la Illa d’en Colom. Como quiera que no regresaran, se procedió a su búsqueda, localizándose finalmente al bote y al joven, pero no llegó a hallarse nunca al patrón.

> 1.8 16-03-1877 Bote

Sobre las diez de la mañana del 16 de marzo de 1877 navegaba un bote tripulado por cuatro pescadores de Es Castell entre los puntos conocidos como Enderrossall de sa Cova y L’Abella, bastante próximos a la actual Urbanització Ses Tanques, junto a Es Canutells, siendo portador de varios hatillos de cañas y dos grandes tablones de madera. Sin conocerse la causa y de súbito, uno de los pesados tablones corrió hacia una banda con el resultado de hacer volcar la embarcación sin que sus tripulantes tuvieran tiempo de reaccionar. Al haber ido todos a parar a la mar, uno de ellos se subió a uno de los fardos de cañas que habían quedado flotando, a modo de piragua, y usando las manos como remos, logró ganar la costa tras grandes esfuerzos. Desde allí, caminó como pudo descalzo hasta el predio Forma para dar aviso del accidente ocurrido y recabando ayuda para sus compañeros de tripulación que habían quedado en la mar. El payés partió rápidamente hasta la cercana cala de Es Canutells para avisar a unos pescadores que tenían su apostadero en la misma. Tuvieron suerte de que estuvieran en aquellos momentos en tierra, partiendo todos hacia el lugar del siniestro a bordo del llaut de éstos. El medio de propulsión de aquella embarcación era la vela, a la que tuvieron que auxiliar con encomiable decisión empuñando los remos. Tan rápido como pudieron llegaron al lugar, logrando rescatar a dos de los tripulantes que todavía se mantenían a flote. El cuarto, desgraciadamente, había desaparecido. La víctima se llamaba Juan Preto Fábregas y había trabajado durante largos años como zapatero pero a causa de la crisis de la industria del calzado sobrevenida por aquellos años, había tenido que cambiar de profesión, dedicándose a la pesca. Dejaba a una viuda, a un hijo de corta edad y a otro en camino. El pescador que había logrado ganar la costa ya había tenido otro accidente similar y en una zona próxima, unos seis meses antes.

> 1.9 03-11-1877 Bote

El día 3 de noviembre de 1877 y en el transcurso de un temporal naufragaba en aguas de es Cap Negre, cerca de Maó, una embarcación de pesca al parecer tripulada por dos pescadores. Aunque se desconoce la identidad de los desaparecidos, parece ser que uno de ellos fue hallado cadáver al cabo de pocos días en el punto conocido como el Clot de la Mola, en la bocana del puerto. Del otro tripulante que se encontraba a bordo, así como del nombre del bote nunca se supo.

> 1.10 12-11-1877 Bote

En la mañana del 12 de noviembre de 1877 otra barca de pesca con base en Fornells salía a realizar sus actividades diarias en las aguas exteriores del puerto. El día se había levantado con cierta mar de tramontana hasta un nivel que no impedía el que los profesionales pudieran llevar a cabo su tarea. La tripulación, familiar como solía ser habitual en esa población, la formaban el padre y sus dos hijos. Estos eran bastante jóvenes. Mientras se encontraban navegando, fueron sorprendidos por una fuerte ráfaga de viento que haría zozobrar a la embarcación. Del hecho se apercibieron otras embarcaciones de pescadores que se hallaban por la zona y que se dirigirían rápidamente hasta el lugar del suceso, logrando salvar, afortunadamente, a sus tres tripulantes y la embarcación, de la que se perderían casi todas las artes de pesca. Dio la casualidad de que el obispo de Menorca se encontraba en la población ese mismo día, siendo inmediatamente advertido del hecho. Acudió éste solícito a visitar a los tres náufragos, ofreciéndose a ayudarles mediante el pago de su propio pecunio, de los gastos que se derivasen de reparar la embarcación y adquirir las artes necesarias para sustituir las perdidas, que eran el único sustento de aquella familia.

> 1.11 15-12-1877 “María”

En la madrugada del 15 de diciembre de 1877 se levantaba un recio ventarrón de tramontana. A esas horas también se retiraba una embarcación tripulada por pescadores. Habían finalizado el levado de sus calamentos de redes y, navegando ya dentro del puerto, al hallarse en el eje de Cala Llonga, se vieron sorprendidos por una de las rachas huracanadas que venían canalizadas del barranco, a resultas de la cual, la embarcación volcó, yendo sus tripulantes a parar al agua. Sin embargo sería advertido el accidente por el patrón de la falúa del Batallón de Tetuán, del Ejército de Tierra, don Antonio Catchot, que regresaba tras realizar un viaje a la Cala de Sant Jordi con ocho soldados pertenecientes a la Fortaleza de Isabel II a bordo. Tras muchos esfuerzos debidos a las malas condiciones en que se encontraban las aguas del puerto, conseguían rescatarlos a todos. Dos de los tripulantes de la “María”, que así se denominaba la embarcación siniestrada, no sabían nadar, por lo que la intervención de la dotación de la falúa de Transportes Militares resultaría providencial.

> 1.12 27-12-1878 “San José”

La siguiente tragedia ocurría el 27 de diciembre de 1878, cuando durante una fantástica tormenta naufragaba el llaut denominado “San José”, que tenía su apostadero también en el puerto de Ciutadella. La embarcación iba tripulada por su patrón Antonio Cursach Triay y el marinero Francisco Picó Serra, perdiendo la vida ambos en el accidente.

> 1.13 05-06-1879 “Fraternidad”

En la tarde del día 5 de junio de 1879 se hacían a la mar desde la cala de Binissafúller cuatro embarcaciones dedicadas a la pesca con el objeto dirigirse hacia el puerto de Maó con el fin de poder lograr un refugio seguro. Cuando dejaron el resguardo que les ofrecía la cala, se encontraron en medio de un temporal establecido del SW por lo que intentaron volver de nuevo a ganar la cala abandonada vista la imposibilidad de continuar por la zona en la que se encontraban. Sin embargo, tan difícil se les había puesto la navegación incluso para retroceder que una de las embarcaciones decidió internarse en la cala de Biniancolla, mientras otras dos se veían forzadas a continuar avanzando hasta conseguir tras no pocos esfuerzos y momentos de angustia ganar el Pas de l’Aire, desde donde pondrían rumbo a Maó. La cuarta, que llevaba por nombre “Fraternidad” e iba tripulada por cinco hombres, desapareció de la vista de las demás en medio del temporal. Cuando llegaron a Maó las dos embarcaciones que habían logrado culminar la travesía, sus tripulantes se dirigieron a la Comandancia de Marina donde darían parte de lo ocurrido. Tras el conocimiento de los hechos, el jefe ordenaba inmediatamente un peinado de la costa adyacente por tierra mientras que, por mar, se encargaba la realización de dicha labor al escampavías (nombre con el cual se conocía a un barco especializado en tareas de vigilancia fiscal) “Santiago”, a las órdenes del segundo comandante de Marina, pero no lograrían encontrar ni a la embarcación ni a sus tripulantes. A la mañana siguiente aparecía embarrancada sobre el accidente conocido como Baix d’en Caragol  la embarcación desaparecida y en estado deplorable. Pero no se veía a nadie, por lo que se suponía que sus tripulantes debían de haber sido arrastrados por la mar endiablada que había estado dominando la tarde-noche anterior. El escampavías, tras aproximarse al bajo, llevó a cabo su reflotamiento y una vez conseguido la remolcaba hasta el puerto de Maó y, poco después de su llegada, zarpaba el guardacostas “Paloma” dispuesto a continuar la búsqueda de los desaparecidos, sin resultado positivo. Los desafortunados tripulantes de la embarcación de pesca eran los hermanos José y Antonio Llabrés Barber, de 19 y 17 años de edad respectivamente; Francisco Llabrés Roig, tío de los dos anteriores; Ignacio Prats, de 25 años y Pedro Rotger Semidel, de 17 años. El día 10 se celebraba el funeral por las víctimas en la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, que sería presidido por el Obispo de Menorca, el general gobernador Militar, el subgobernador, comandante de Marina, jefes y oficiales de las diferentes Armas, así como numerosos particulares, familiares y amigos de los desaparecidos. El 13 de junio, el “Santiago” recogía los aparejos de pesca del bote siniestrado en las inmediaciones de la playa de Binibèquer. El 17, un niño que jugaba en la orilla del mar en la cala de Biniancolla, tropezaba alarmado con el primero de los cadáveres que aparecían. El cuerpo estaba en posición boca abajo y en el agua, agarrado con sus manos a una roca, teniendo colgado de su cuello una especie de cabezal. Avisadas las autoridades, procedieron a extraerlo del agua entre varios miembros del Juzgado y de la Comandancia de Marina. Por el estado de descomposición y mutilaciones del rostro a consecuencia de su roce con las rocas no pudo ser identificado físicamente si bien, por sus ropas, parecía claramente uno de los desaparecidos en el naufragio. Tras las comprobaciones pertinentes se ordenó su traslado al Cementerio Católico de Sant Lluís. El día 19 aparecían otros dos cadáveres más en el punto conocido como Racó de ses Mandries, inmediato a la playa de Binibèquer, mientras un cuarto fue localizado flotando frente al Illot de Binissafúller. El quinto no podría ser encontrado. El Bien Público, diario local de la época, decidió llevar a cabo una cuestación pública para ayudar a las familias afectadas. La idea tendría una excelente acogida reuniéndose la cantidad de 945 pesetas. El Circo Industrial organizó una gala benéfica por idéntico motivo con una recaudación de otras 189,15 pesetas. El Obispo de Menorca, Monseñor Mercader donó 500 pesetas, hecho que haría que fuerzas militares, sociedades culturales y recreativas de la Isla, diversos particulares e incluso aportaciones realizadas desde Barcelona por parte de la colonia menorquina y algún que otro político redondearan aquella suma hasta las 3.488 pesetas, con 80 céntimos que fueron repartidas entre las familias de las víctimas del naufragio.

> 1.14 07-02-1881 “San José”

El 7 de febrero de 1881, otra embarcación de igual nombre que la anterior, “San José”, desaparecía en la mar, y con ella sus tripulantes Pedro Capó Mercadal, José Just Caymaris y José Justo, de los cuales no se llegó a encontrar rastro alguno.

> 1.15 24-05-1881 “Quince de Agosto”

El 24 de mayo de 1881 era conducido al Cementerio Católico de Mahón el cadáver de un hombre que había sido hallado en el lugar conocido como Punta de Frare Bernat, en la costa cercana a Es Grau. A pesar de su avanzado estado de descomposición, el cuerpo pudo identificarse como perteneciente a Juan Hernández Hernández, más conocido por “Nanis”, vecino de Es Castell y tripulante del bote denominado “Quince de Agosto”, naufragado en fechas precedentes. El triste episodio comenzaría en el amanecer del 28 de abril, cuando unos pescadores pertenecientes a la cofradía de Fornells darían conocimiento al comandante de Marina del hallazgo en las aguas inmediatas a la Illa d’en Colom de un bote, al parecer naufragado, que llevaba en sus bandas el nombre del pescador desaparecido. Estaba bastante deteriorado, con gran cantidad de agua en su interior, embarrancado y conteniendo a bordo diversos palangres, otros aparejos de pesca y su vela. Tras el hallazgo se realizaron diversas gestiones, pudiendo conocerse que iban en él dos tripulantes embarcados, uno vecino de Maó y otro de Es Castell, ignorándose eso sí, la fecha en que debieron de hacerse a la mar y la suerte que podían haber corrido. Por ello, la autoridad de Marina ordenó se procedieran a realizar un minucioso registro de la costa este de la Isla a fin de poder localizar a los dos desaparecidos, labor llevada a cabo por diferentes números de la Guardia Civilsiendo que serían auxiliados por varios miembros de los Carabineros. Las gestiones les condujeron a hablar con el colono del predio existente en la Illa d’en Colom, tras lo cual llegaría a conocerse que el mismo día en que se encontraba el bote naufragado, sus dos tripulantes habían almorzado precisamente con este hombre, tras haber permanecido con él en la isla resguardándose del temporal. Se suponía que, confiados en que las malas condiciones de la mar existentes hasta entonces habrían menguado en su violencia, decidirían arriesgarse a salir a navegar para recuperar los palangres que tenían calados. Pero muy posiblemente cuando se debieron encontrar ya fuera del resguardo que ofrecía la ensenada de Ses Llanes y tras darse cuenta del error cometido, posiblemente decidieron volver pero una fuerte ráfaga de viento o un embate de la mar, les debió hacer zozobrar la embarcación, siendo arrastrados por las enfurecidas aguas, pereciendo en el intento.

> 1.16 09-01-1882 Bote

Un golpe de mar haría volcar la embarcación de unos pescadores con base en Es Castell a primeras horas de la mañana del 9 de enero de 1882. La tripulación la formaban Antonio Camps y otros dos hombres. Otra de las embarcaciones que se encontraba en las inmediaciones de la zona y que iba tripulada por el patrón Jaime Sans y dos hijos suyos, al darse cuenta del inminente peligro que estaban sufriendo sus compañeros, ordenó a sus hijos cortar las redes que estaban levando para acudir de inmediato en su ayuda. La mar estaba atemporalada y los tres náufragos hacían ímprobos esfuerzos por mantenerse a flote en aquellas condiciones. Tuvieron la suerte de que el bote del señor Sans se encontrara en las inmediaciones y de que sus tripulantes, una vez apercibidos de lo sucedido, lograran rescatarlos sanos y salvos de lo que hubiera resultado una muerte segura. El bote y sus aparejos, sin embargo, se irían hacia el fondo perdiéndose irremisiblemente.

> 1.17 26-07-1882 “Aurora”

En la madrugada del día 26 de julio de 1882 y con tiempo completamente encalmado, salía del refugio de Fornells rumbo a Cala Morell con tres tripulantes a bordo el llaut de pesca denominado “Aurora”, de la matrícula de esta pequeña población pesquera. Nada parecía presagiar los acontecimientos que sobrevendrían hasta finalizar en un trágico y fatal desenlace. Tras haber navegado unas horas se produjo un súbito cambio meteorológico, estableciéndose rápidamente un viento huracanado de NE que haría zozobrar la pequeña embarcación al través del punto conocido como s’Escala, yendo a parar al agua los dos adultos y el niño que viajaban a bordo. Como la embarcación no se hundiera, los tres se agarraron desesperadamente a la misma, logrando mantenerse de esta suerte por espacio de algún tiempo hasta que una ola arrebataba violentamente al pequeño, Gabriel Llull, que poco después desaparecía arrastrado por las enfurecidas aguas. Próximos a la Cala de ses Fontanelles, un nuevo golpe de mar se llevaba al patrón Bartolomé Riera, que también desaparecía tragado por las alborotadas aguas. Tan sólo se mantenía a flote y en precarias condiciones el tripulante llamado Martín Pons quien, al ver que la embarcación era arrastrada hacia la costa, abandonó su seguro nadando con fuerzas sacadas de su propia desesperación hasta alcanzarla, mientras la embarcación continuaba su camino para estrellarse violentamente y convertirse en escasos minutos en un montón de astillas contra las rocas de s’Escala. Varios pescadores que se encontraban en la cala, refugio de éstos, que habían presenciado el desarrollo de los acontecimientos, se apresuraron rápidamente a prestar ayuda al pobre náufrago, mientras otro de ellos trasladaba la triste noticia hasta el Juzgado Municipal de Ciutadella. De allí partieron diversas autoridades hacia Ses Fontanelles: eran el juez municipal, el ayudante de Marina y un médico, el cual atendería inmediatamente al único superviviente de la catástrofe al que haría internar seguidamente en el Hospital Civil para que se le pudiera practicar un reconocimiento completo. Por los restantes voluntarios se llevó a cabo un meticuloso reconocimiento de la costa y de sus inmediaciones en busca de los otros dos tripulantes desaparecidos con resultado negativo. Tan sólo permanecían flotando entre las rocas numerosas astillas y piezas de madera de la barca destrozada, quedándose un hombre de vigilancia por si el mar devolvía a las víctimas, lo que sucedería en las jornadas siguientes. El pequeño apareció en las aguas del Macar de Son Àngel  y el del patrón en las de la Cala Algaiarens.

> 1.18 19-11-1886 “Gabriel”

A la una de la madrugada del día 19 de noviembre de 1886 el llaut de pesca denominado “Gabriel”, de la matrícula de Palma de Mallorca y salido del puerto de Cala Ratjada (Capdepera), se vería sorprendido por un violento temporal. Se encontraban entonces a bordo del mismo su patrón, Jaime Mercant, y el marinero Pedro Bordoy. La embarcación había estado luchando desesperadamente con las olas por espacio de varias horas hasta que, sobre las cuatro de la mañana, un fuerte golpe de mar la hacía zozobrar, siendo despedidos violentamente de la misma sus dos tripulantes. El patrón Jaime Mercant consiguió encaramarse sobre la quilla, que había quedado velando sobre las aguas, mientras que Bordoy, bastante más joven que su patrón, lograba ganar la playa menorquina de Santandria a nado, tras salvar las dos millas que le separaban del lugar del naufragio. Tras ser ayudado en tierra y explicar lo acontecido, poco después se hacían a la mar dos embarcaciones tripuladas por ocho abnegados pescadores locales dispuestos a ayudar al otro náufrago, fallando en su intento puesto que la imponente mar ni les permitía avanzar con seguridad ni detectar la presencia del hombre y la embarcación debido a la inmensa oscuridad y cerrazón existente. El patrón Jaime Mercant fue dado por desaparecido en la mar.

> 1.19 21-11-1886 “La Grexonera”

La pesca de la langosta solía atraer hasta las costas menorquinas a diferentes embarcaciones con base en Mallorca. A las seis de la mañana del día 21 de noviembre de 1886, zozobraba la denominada “La Grexonera” frente a la torre del Semáforo de la Armada situado en el paraje de Bajolí, como consecuencia del fuerte temporal que le sobrevino con inusitada rapidez. La embarcación tenía apostadero en Felanitx y llevaba cuatro tripulantes a bordo. Éstos eran su patrón Bartolomé Caleri, el marinero Juan Andreu y los tripulantes Guillermo Calen y Juan Maracone (este último, un niño de tan sólo diez años de edad). El marinero Andreu había logrado alcanzar tras no pocos esfuerzos la costa a nado, siendo ayudado por el pescador local José Fuxá, que se encontraba realizando su labor cotidiana precisamente en la misma zona. Poco después sería el propio patrón Bartolomé Caleri, quien intentaría la misma aventura, dejando sobre la quilla del bote volcado a los otros dos tripulantes. Parece ser que un vapor francés pasó por la zona donde se encontraban poco después, por lo que se supuso que si lograba avistar por casualidad a los dos náufragos, los rescataría. El patrón no llegó nunca a tierra. El ayudante de Marina, alertado por el marinero y por el pescador ordenó que se hicieran a la mar varias embarcaciones con el fin de intentar el rescate. Cuando las embarcaciones intentaron doblar el Cap de Banyos  (conocido también como Cap de Binicous), se encontraron con la desagradable sorpresa de que  la gruesa mar dominante les anulaba todos sus intentos por remontar hacia el N y llegar a la zona del accidente, teniendo que abortar el rescate por mar. La noticia de los hechos corrió rápidamente entre la población que quedaría consternada dada la gravedad de los mismos, ya que nunca se logró encontrar a ninguno de los tres desaparecidos. Por lo que respecta al marinero Juan Andreu, único superviviente de la tragedia, era embarcado el día 26 a bordo del vapor correo “Menorca”, en pasaje cedido gratuitamente por la empresa armadora, para ser retornado a Mallorca.

> 1.20 18-12-1887 “Terrible”

En la madrugada del 18 de diciembre de 1887 se hacía a la mar a la vela desde el puerto de Ciutadella una pequeña embarcación de pesca denominada “Terrible”, la cual, transcurridas más de treinta y seis horas desde su partida no había regresado aún a puerto. El temor de una presunta desgracia no tardaría en circular por la población, yendo hasta los acantilados a fin de otear el horizonte en busca de la misma. Como no se la divisara en toda la zona que desde allí se dominaba, se decidió peinar la costa cercana por si se observaba algún vestigio, con resultado igualmente negativo, en vista de lo cual se decidió telegrafiar a Mallorca por si había aparecido por aquellas costas como resultado del fuerte viento del N que había estado soplando. La tripulación del “Terrible” estaba compuesta por cuatro personas: el patrón Juan Torres, un muchacho y otros dos hombres, Jaime Bagur y Juan Caules. Al parecer, el patrón Juan Torres, estaba considerado como uno de los mejores y más responsables profesionales de la zona y había accedido a embarcarse por el mero hecho de cubrir la baja de otro miembro de la dotación que se había sentido indispuesto. Por lo que respecta al tripulante Jaime Bagur, su ocupación profesional había sido la de cabo de mar de 1ª clase de la Armada. A la tarde algunos de los transeúntes observaron una pequeña embarcación que se aproximaba en demanda del puerto, impelida por un fresco embate de poniente al haber rolado el viento hacia el mediodía. A sus voces de alerta acudieron otras personas, que se situaron en las inmediaciones del Castell de Sant Nicolau, albergando una esperanza que también resultaría fallida al comprobar de que se trataba de otra embarcación. Parece ser que sobre el día 22 aparecieron diversos restos que se catalogaron como pertenecientes a la embarcación desaparecida en el punto conocido como S’Aigua Dolça, un enclave con fondos de arena blanca situado muy cercano a cala Blanca, punto en el que muy posiblemente la frágil embarcación zozobró a consecuencia de una de las violentas rachas de viento que habían dominado ese día, siendo los tripulantes arrastrados mar adentro por el ímpetu de las olas. Pocos días después, el Obispo publicaba una circular destinada a fortalecer a las familias de los infortunados hombres de mar desaparecidos trágicamente.

> 1.21 08-04-1889 “Dos Hermanos”

Sobre las nueve y media de la mañana del día 8 de abril de 1889 una fuerte ráfaga de viento de tramontana hacía zozobrar frente a Es Freus (Mahón) al bote palangrero denominado “Dos Hermanos”, cuyo apostadero lo tenían en Es Castell, el cual se encontraba tripulado por su patrón y propietario Jaime Sans y dos hijos suyos que iban a bordo como marineros. Se hallaba el bote a media milla escasa de la costa cuando ocurrió el accidente. Tras caer al agua los dos jóvenes trataron de ganar la costa a nado, llegando no sin grandes dificultades hasta el Lazareto, que por estas fechas estaba unido a tierra al no haberse construido todavía el Canal de Alfonso XIII (o de Sant Jordi, como también es conocido) por los ingenieros militares. Una vez explicaron los motivos de su presencia y visto el lamentable estado que presentaban, eran trasladados desde allí hasta Es Castell por uno de los barqueros del centro sanitario.Por su parte, el padre y por razones obvias de edad, no había querido aventurarse a llevar a cabo el mismo esfuerzo que sus hijos y tener que enfrentarse a las adversidades de la mar, por lo que aguantó en el mismo lugar de los hechos asiido a la quilla de su barca, la cual continuaba manteniéndose a flote. Tras ser avisado de lo ocurrido, el práctico del puerto señor Manent puso inmediatamente su embarcación a disposición del equipo de salvamento y juntamente con otra embarcación de pesca, se dirigieron sin pérdida de tiempo hasta el lugar del siniestro. Al llegar pudieron comprobar que afortunadamente Jaime Sans había sido ya rescatado por otro pescador, Francisco Victory, que se había encontrado con el bote volcado y el náufrago cuando navegaba de regreso a puerto. Como quiera que hubiera establecida una fuerte marejada en la zona, lo que dificultaría enormemente cualquier intento de recuperación, se decidió dejar fondeada la embarcación siniestrada para volver en su busca en cuanto amainasen las condiciones adversas. No tardó mucho tiempo en presentarse la ocasión y por la tarde, como quiera que el viento hubiera caído suficientemente, se procedió a recuperar y remolcar el palangrero de vuelta hasta Es Castell.

> 1.22 02-05-1889 “San Juan”

Sobre las siete de la mañana del día 2 de mayo de 1889 el vapor “Puerto Mahón” había avistado en el canal de Menorca, entre Alcúdia y Ciutadella una embarcación de pesca que estaba haciendo señales en demanda de auxilio. Inmediatamente haría el capitán del vapor, don Miguel Tudurí, poner proa a la embarcación en peligro pudiendo rescatarla junto con su tripulación, que indudablemente hubiera perecido, tal era el estado de la mar y la intensidad del fuerte viento del N que, por momentos, iba arreciando a mayores. La embarcación salvada se llamaba “San Juan”, siendo su patrón don Juan Mercant y su puerto-base Cala Ratjada (Mallorca). Su actividad profesional era la captura de la langosta.

> 1.23 04-06-1890 “San Miguel”

El 4 de junio de 1890 en aguas cercanas al puerto de Ciutadella, zozobraba la barca de pesca “San Miguel” como resultado de una fuerte racha de viento y haber ido a parar al mar sus cuatro tripulantes. Uno de ellos intentó ganar la costa a nado, a pesar de las insinuaciones de sus compañeros para que no lo hiciera debido al mal estado de la mar. Los demás quedaron asidos a la quilla de la embarcación que había quedado completamente volcada pero a flote, encaramándose posteriormente sobre ella. El tripulante que había decidido ganar la costa a nado, de nombre Juan Sampol Sintes y natural de Ciutadella, comenzó a agotarse poco a poco hasta quedar terriblemente extenuado, hundiéndose irremisiblemente hacia el fondo ante las miradas atónitas e impotentes de sus tres compañeros. A tenor de las circunstancias que estaban viviendo éstos decidieron improvisar con tablas unos remos de fortuna con los que comenzaron a palear para acercarse a la costa. Al cabo de una intensa lucha, que se dilataría por espacio de varias horas ya que la embarcación oponía una severa resistencia con lo que se avanzaba muy poco a poco, los tres supervivientes lograban por fin ganar tierra. El ayudante de Marina, alertado de todo lo sucedido, hizo varar inmediatamente la embarcación siniestrada y salir a la mar a varias embarcaciones para recorrer la zona del accidente con el fin de intentar recuperar el cadáver del infortunado pescador, el cual jamás sería hallado.

> 1.24 24-08-1890 “San Antonio”, “Magdalena”, “Antonieta” y  “San Buenaventura”

En la madrugada del día 24 de agosto de 1890 descargaba sobre la isla una fuerte tormenta acompañada de viento huracanado y aparato eléctrico que se prolongaría por espacio de más de una hora. Una chispa caería sobre una vivienda situada en el camino viejo de San Climent, pulverizando la casa, quedando únicamente en pie el recibidor y la alcoba en la que estaba el matrimonio que residía en la misma. Otras chispas harían mella en otros puntos de la población y en varios predios del término municipal de Alaior. En medio del fragor del temporal, el llaut de pesca denominado “San Antonio” zozobraba a resultas de la misma en aguas próximas a la cala Binissafúller, sin que afortunadamente se registraran desgracias personales. Pero el daño más irreparable lo causaría en los miembros de la tripulación de otra barca de pesca, la denominada “Magdalena”, patrón don Guillermo Carreras, que con otros dos, “Antonieta”, patrón don Pedro Carreras y “San Buenaventura”, patrón don Miguel Barber, se hallaban en aguas de la playa de Binibèquer preparando los aparejos para hacerse a la mar a pescar, como era su medio de vida. Saltó un fortísimo viento de SW primeramente, para rolar rápidamente hacia WNW muy duro. Transcurrían en esos momentos las cuatro y media de la madrugada. El resultado fue que, en breves momentos, las tres embarcaciones zozobraron yéndose inmediatamente a pique, perdiéndose totalmente la denominada “Antonieta”, salvándose las demás junto con sus tripulaciones, excepto dos de los pescadores. La tripulación del “San Buenaventura” se había salvado gracias a los salvavidas últimamente distribuidos por la Comandancia de Marina. El tercer tripulante de la “Magdalena”, José Carreras, también logró sobrevivir al naufragio puesto que los anteriores le habían lanzado rápidamente uno de aquellos pertrechos. Sin embargo el infortunio alcanzaría al patrón Guillermo Carreras y al muchacho llamado Antonio Moll, al desaparecer ambos entre los peligrosos torbellinos. Durante el transcurso de la tormenta pudo observarse también el efecto de una fuerte “rissaga”, que haría descender el nivel de las aguas algo más de un metro. Sus protagonistas clasificaron al fenómeno meteorológico acaecido como una tromba marina. Ante los hechos ocurridos se recomendó que la Autoridad de Marina impusiera como obligatorio el uso de los correspondientes salvavidas para los tripulantes de las embarcaciones menores. El 1 de agosto las aguas arrojaron a la arena de la playa de Binibèquer el cuerpo de uno de los infortunados pescadores. Una vez fueron avisados, tanto el juez de instrucción como un ayudante del comandante de Marina se personaron en el lugar para redactar el acta del levantamiento del cadáver, que resultó ser el de su patrón Guillermo Carreras, de 51 años de edad y estado casado. Su cuerpo sería conducido al Cementerio Católico de Maó para que, una vez practicada la autopsia, recibiera sepultura.

> 1.25 29-08-1890 Bote

En la mañana del 29 de agosto de 1890 se desató un violento temporal que hizo zozobrar a un bote de pescadores frente a la farola de la bocana del puerto de Ciutadella. Tan pronto se conoció el hecho, salió del puerto un llaut convenientemente tripulado por nueve marineros que lograrían rescatar al náufrago que se mantenía a flote a duras penas, agarrado como estaba a la quilla del bote siniestrado. El infortunado pescador se hallaba totalmente agotado, tras resistir enconadamente el fuerte embate de las olas por lo que, desembarcado en tierra en la cala de Santandria, fue subido a bordo de un carruaje que lo transportaría hasta la ciudad para ser correctamente atendido en el Hospital Municipal.

> 1.26 16-09-1892 “Ebro”

El 16 de septiembre de 1892 se hacía a la mar desde el puerto de Maó un pescador profesional de Es Castell que tenía por costumbre faenar en solitario. Lo hacía habitualmente a bordo de su embarcación denominada “Ebro”, y era éste un hombre acostumbrado a trabajar en las peores condiciones. De hecho, en esas fechas estaba establecido un fuerte viento del N que mantenía a la mar encrespada y en condiciones muy poco acogedoras para realizar perfectamente el trabajo en el medio. Aquela jornada había partido a las 3 de la madrugada, empezándose a preocupar su círculo familiar al ir avanzando la tarde y comprobar que el hombre no regresaba, por lo que se decidió partir en su busca. Cundió la alarma al hallar flotando en aguas de Es Freus los dos remos y el timón de la embarcación, que parecía confirmar la existencia de un posible naufragio. El desafortunado profesional se llamaba Juan Lozano Victory y su sistema de pesca era el denominado “a la fluixa”. Inmediatamente se organizó una expedición de búsqueda, participando en la misma varios compañeros de su misma población, pero nunca fue hallado y se supuso que el accidente, muy probablemente debido a un fuerte golpe de mar que volcó la embarcación, tuvo lugar entre Es Freus y sa Punta de s’Esperó.

DÁRSENA DE FORNELLS

> 1.27 06-11-1892 “San Jaime”

Otro importante suceso tendría lugar sobre las tres de la tarde del día 6 de noviembre de 1892, en que navegaba con viento favorable y mar llana en demanda del puerto de Fornells el llaut denominado “San Jaime”, patroneado por el joven Jaime Sans Caules, llevando a bordo a otros tres tripulantes. El patrón, quien a pesar de su juventud gozaba de gran prestigio entre sus compañeros de profesión, observó que el cielo iba tomando mal cariz y que se avecinaba un cambio en las condiciones atmosféricas hasta entonces completamente seguras. Rápidamente comenzó a apuntar la posibilidad de un inminente chubasco del N Preguntó entonces el parecer al tripulante más veterano de los que se hallaban a bordo, llamado Juan Taltavull, quien era a su vez su padre político, sobre la conveniencia o no de buscar refugio en la costa para no verse envueltos en lo que parecía iba a ser un fuerte temporal o continuar a rumbo y ganar el puerto de Fornells. Le respondió el hombre que debido a que navegaban con viento favorable, lo mejor sería continuar y llegar cuanto antes a su destino, eso sí, rizando la vela y tomando una serie de precauciones. Y llegó la tormenta. Al ser violentamente arremetidos por el chubasco, aferraron rápidamente el trinquete, que era la única vela que aún mantenían desplegada hasta entonces, aguantándose desde ese momento a palo seco, intentando capear de esta forma el duro temporal. A los pocos segundos se veían envueltos por una violenta tromba que aferrando a la embarcación, haría correr el agua, que ya había embarcado como consecuencia de las violentas olas, hacia su popa, sumergiéndose de esta suerte y quedando en posición vertical quedando fuera del agua únicamente la parte comprendida desde de la bancaza del palo mayor a la proa. El patrón y los dos marineros jóvenes pudieron agarrarse rápidamente a la proa, que era la única parte del caso que aún velaba, no así el más veterano, Juan Taltavull, que era arrastrado hacia el fondo sin que pudiera ser auxiliado por sus compañeros. Una vez sobrepuestos de la terrible experiencia que acababan de presenciar, se despojaron los tres de sus vestimentas de invierno, a fin de obtener mayor maniobrabilidad y aligerar el peso, decidiendo ganar la costa como fuera accediendo a ella a nado por una de sus playas. Logrado su objetivo no sin desesperados esfuerzos, se dirigieron a pie hacia el predio Santa Teresa donde fueron magníficamente atendidos, siéndoles facilitadas prendas secas con las que vestirse nuevamente. De allí partieron hacia Fornells en un carro, donde al llegar darían cuenta del suceso y de la terrible desgracia que acompañó a su compañero Juan Taltavull. Pero ya se habían enterado en la población de lo sucedido antes de que llegaran los náufragos puesto que sabedores varios de sus habitantes de que el llaut siniestrado se encontraba en la mar cuando sobrevino el chubasco, corrieron varios de ellos a observar la zona en busca de los pescadores apostándose junto a la Torre, asistiendo impotentes al desenlace del triste episodio. Inmediatamente volvieron a la población, bajando al puerto y se formaron tres tripulaciones que embarcaron en otros tantos botes saliendo en su auxilio. No pudieron hallar al pescador desaparecido pero una vez trincado el “San Jaime”, fue remolcado hasta el puerto donde sería recuperado, aunque se habrían perdido bastantes de las artes de pesca y de los pertrechos de la embarcación, que habrían ido a parar al fondo mientras se mantuvo la embarcación semisumergida. Pocos días después aparecería en la playa el cuerpo del infortunado pescador que, tras ser recuperado, sería transportado por mar hasta la abnegada población pescadora, donde recibiría sepultura en el Cementerio local.

PUERTO DE MAÓ. MOLL DE LLEVANT

> 1.28 25-08-1894 “Numancia”

miércoles 25 de agosto de 1894 zozobraba en aguas de Cala Morell un llaut de pesca en el cual iban embarcados cuatro pescadores. La causa fue debida a la fuerte tramontana que estaba establecida y que había levantado una fuerte mar. Afortunadamente no ocurrieron desgracias personales, teniéndose que lamentar tan sólo la pérdida de la embarcación, denominada “Numancia”, con todos sus aparejos de pesca.

> 1.29 08-01-1896 “Dos Amigos”

La embarcación de pesca denominada “Dos Amigos”, tripulada por cinco personas, yendo a vela desplegada en la noche del 8 de enero de 1896, dio con una fuerte ráfaga de viento contrario que la hizo volcar por completo al través de la cala de Binibèquer, yendo a parar al mar todos sus ocupantes. Uno de ellos, llamado Manuel Fuxá (más conocido como “Manolo”), decidió ganar la costa a nado, lo que conseguiría tras luchar penosamente contra las olas por espacio de más de una hora. Una vez en tierra acudió a solicitar ayuda a los pescadores de otra embarcación que allí se encontraba refugiada, embarcando nuevamente con ellos dispuesto a acompañarles hasta el lugar de los hechos. Llegados a la embarcación naufragada, rescataron a uno de sus compañeros que se mantenía a flote gracias a haberse agarrado a la entena del palo. Junto a él se encontraba otro de los tripulantes que estaba agarrado a uno de los bancales de la embarcación pero, desgraciadamente, al ir a ayudarle pudieron comprobar que estaba ya muerto. De los otros dos, el patrón y un joven de 13 años que iba embarcado como grumete, no se logró encontrar rastro alguno a pesar de la meticulosidad con que se llevó a cabo una inspección a la zona. Se supuso que debieron haber sido arrastrados por la furiosa mar que imperaba en aquellos momentos. La embarcación que había realizado el salvamento navegó hacia el puerto de Maó, transportando los dos supervivientes y el cadáver del marinero recuperado, siendo desembarcados en el punto conocido como San Pedro, cerca de Sa Punta, un lugar donde acostumbraba a amarrar la mayoría de la flota pesquera, siendo asistidos inmediatamente por miembros del cuerpo de Serenos y de los Carabineros. Alertado el alcalde de la ciudad, el Barón de las Arenas, acudió rápidamente, acompañado del doctor Colorado, médico forense de la población. El juez ordenó el levantamiento del cadáver disponiendo fuera trasladado al Hospital Civil.A las once y media de la mañana del día 9 era trasladado al Cementerio Católico precedido por la Comunidad de Ntra. Sra. del Carmen. El fallecido se llamaba Federico Sebidel y Femenías; era soltero y contaba con 31 años de edad. Hay que decir que la embarcación que acudió a realizar el salvamento iba propulsada por vela y remos, uno de los cuales sería empuñado con loable decisión por el propio Manolo, tras haber alcanzado la costa, trepado por los agrestes peñales y corrido hasta la playa de Binibèquer en busca de auxilio. Igualmente bogaría hasta llegar a Maó y una vez pie en tierra, con sus vestimentas totalmente caladas por el agua, correría hasta localizar a los Serenos que les atendieron. El mismo día volcaba otro bote en Es Castell, en Calesfonts, sin que sus dos tripulantes sufrieran daño alguno salvo el susto y el remojón consiguiente.

> 1.30 18-04-1896 “Santiago”

El día 18 de abril de 1896 arribaba a la cala de Santa Galdana el llaut de pesca del patrón señor Provensal, “San Antonio”, encontrando refugiado en la misma al también llaut “Santiago”, de la matrícula de Alcúdia que patroneaba Sebastián Marqués, quien llevaba a bordo a otros dos tripulantes. El día 19 no pudieron salir a faenar a causa del violento temporal reinante, y el 20, aprovechando una leve mejoría de las circunstancias meteorológicas, pudieron tan sólo retirar las mitad de las nasas para langosta que tenían caladas en alta mar. Al amanecer del día 21 el patrón Marqués abandonaba la cala y colocaba sus nasas a unas tres millas de la misma, haciendo lo propio y a poca distancia del anterior el patrón Provensal. Sobre las once de la mañana comenzaba a refrescar muy rápidamente la tramontana y Provensal, viendo que la situación se ponía difícil e incluso tenía una manifiesta dificultad para proseguir con su trabajo, desistió de levantar sus aparejos, dejándolos fondeados poniendo acto seguido proa hacia la cala, corriendo en busca del abrigo que les ofrecía la costa. Pero no se veía a la otra embarcación ni tampoco la habían observado regresar sus compañeros de tripulación Rafael Jaume y Antonio Jofre; quizás podía haber aguantado un poco más o haberse abierto de su posición. El “Santiago” no reunía precisamente las mejores condiciones marineras, por lo que comenzaron a imaginarse que algo les tenía que haber sucedido. Cuando comenzaban a encontrar el abrigo ofrecido por la costa, Provensal no se lo pensó dos veces y metió toda la caña a estribor poniendo rumbo hacia el punto en que habían dejado a sus compañeros trabajando, aún con riesgo para ellos así como para su propia embarcación, localizando al poco tiempo a los que buscaban sobre su llaut volcado. Había zozobrado hacía ya dos horas y se encontraban agarrados al mismo y a su palo el patrón y los dos tripulantes, que se mantenían a duras penas. Los dos últimos estaban totalmente desfallecidos, mientras que el patrón, Marqués, parecía contar con muy pocas esperanzas de vida. Fueron inmediatamente rescatados, no así la embarcación, que tuvo que ser abandonada por el claro peligro que representaba intentar remolcarla en medio del temporal deshecho que ya se había establecido totalmente. Como quiera que el punto que les quedaba más cerca era Cala en Turqueta, hacia allí se dirigieron, encontrándose con el señor Mir, vicecónsul de Francia de Ciutadella y el patrón de la barquilla de la Compañía Arrendataria de Tabacos don José Melis, quienes se encontraban allí refugiados. Durante el espacio de tiempo que duró la navegación hasta la cala mencionada, se estuvieron prodigando friegas, calor y cuanto podían hacer al desfallecido patrón, intentando volverlo a la consciencia, lo que conseguirían tras sobrehumanos esfuerzos. Una vez en la cala y en vista de la situación decidió el señor Provensal continuar viaje en el “San Antonio” utilizando el resguardo de la costa hasta Maó, de lo que intentó disuadirle el patrón Melis, haciendo caso omiso. Levantaban el fondeo y abandonaban la cala el día 22 a las once de la mañana. A la una de la tarde, estando situados al través de la Cala des Canutells, como viera que no podrían continuar por habérsele vuelto los vientos contrarios, decidió arribar a dicha cala, entrando y varando la embarcación en la arena. Acto seguido, continuaban su viaje a pie, llegando a Maó a las cinco de la tarde. A la mañana siguiente los dos marineros se encontraban repuestos del todo, pero el patrón Marqués prolongaba su estancia guardando cama por sufrir calenturas aunque habiendo logrado, milagrosamente, salvar su vida merced a la tenacidad y coraje del patrón Provensal.

> 1.31 26-02-1900 “Veloz”

Mientras más animadas se encontraban las fiestas del Carnaval de Ciutadella del año 1900, en la tarde del 26 de febrero, la barca dedicada a las labores de pesca artesanal “Veloz”, con base en ese puerto, al regresar de la faena diaria y hallarse a punto de ganar la bocana, sería sorprendido por una fuerte ráfaga de viento. El resultado fue su vuelco inevitable y toda su tripulación al agua. Avistado el accidente por otra embarcación que por la zona se encontraba también navegando, acudió inmediatamente en su auxilio logrando salvar a dos de los cinco tripulantes que iban a bordo, mientras los otros desaparecían entre las olas y sus rompientes. Serían entonces más o menos las cinco de la tarde. Una vez efectuado el rescate entró en puerto portando la mala noticia de la pérdida de los otros tres tripulantes. Pero no acabarían aquí las notas trágicas de este naufragio, puesto que debido a la rapidez de los acontecimientos, los dos hombres que se había logrado salvar, fallecían también debido a un inesperado síncope que sobrevenía a ambos. Era el resultado de la fortísima emoción padecida por los mismos, primero con el naufragio y, segundo, al conocer la pérdida de sus compañeros. No es necesario precisar que el trágico suceso cogió a la población inesperadamente, quedando presa de una consternación general. El ayudante de Marina comenzó a incoar el expediente de naufragio de la barca, mientras por parte del personal judicial se procedía a levantar los cadáveres. El comandante de Marina de Menorca, tan pronto tuvo conocimiento de los hechos acaecidos a esas sencillas gentes de la mar, abrió una suscripción pública encaminada a ayudar a las familias de los desaparecidos. Estos fueron Gabriel Pons Triay (natural de Maó), Gabriel Pons Olives (hijo del anterior), José Olives Benejam, Rafael Moncada Piris y Sebastián Marqués Juanico (estos cuatro últimos naturales de Ciutadella).

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> 1.32 03-05-1916 “Magdalena”

Sobre las dos de la madrugada del 3 de mayo de 1916 salía desde Es Castell el bote “Magdalena” para dedicarse a labores de pesca estando tripulado por su patrón, Francisco Sanz Arlándiz, y los marineros Pedro Tudurí junto a otros dos que se llamaban igual, Francisco Miret. Mientras estuvieron navegando el tiempo había ido cambiando a bastante revuelto. Cuando se encontraban en el Pas de l’Aire las olas eran ya muy crecidas, tanto, que una les tomó por la popa y los zarandeó violentamente. A los cinco minutos recibían otra andanada de tal forma que les hacía dar dos vueltas quedando finalmente volcada y con la quilla al aire. Los tripulantes, que habían ido a parar al mar, tras grandes esfuerzos pudieron dar nuevamente la vuelta a la embarcación, dejándola en posición adrizada, aunque anegada por el agua hasta la borda. Seguidamente se metían dentro, aunque no había nada que hacer, porque las olas les cubrían constantemente, golpeándoles contra el casco de la embarcación y haciéndoles beber grandes cantidades de agua, de modo que desde la popa volvieron a meterse nuevamente en el agua tanto el patrón como el tripulante de más edad de los llamados Francisco Miret, intentando ganar a nado la costa. El primero nadaba más adelantado, hasta que a los veinte minutos descubrieron a otra embarcación navegando muy cerca de donde se encontraban ellos. Francisco Miret comenzó a vocear desaforadamente intentando llamar su atención, lo que consiguió, rectificando el patrón el rumbo hacia donde estaban ellos y, llegados a su lado, los subieron a bordo, al igual que los dos que permanecían aún en el bote naufragado. Ésta era también de Es Castell e iba tripulada por el patrón Vicente Marí y sus hijos Vicente y Jesús. Desde allí navegaron hasta la cala de Biniancolla, donde serían desembarcados exactamente a las dos horas de haber ocurrido el siniestro, estando completamente empapados y ateridos de frío. Una vez estuvieron en tierra, Vicente Marí se dirigió en busca del bote siniestrado para remolcarlo, sin embargo, uno de los torreros del faro de la Illa de l’Aire lo había descubierto, y lo estaba llevando a remolque hasta la isla junto con las artes de pesca que, curiosamente, a pesar de las volteretas no se habían perdido. Marí le ayudó a vararlo aunque no podría recuperarla puesto que había sido rescatada por el otro y a partir de ese momento se hallaba sujeta a un expediente de salvamento. Los náufragos se dirigieron a pie hasta Sant Lluís, donde subieron a un coche que los trasladó hasta la comandancia de Marina de Maó donde dieron cuenta de todo lo ocurrido. Desde allí marcharon hasta Es Castell donde pusieron en conocimiento de los hechos a sus familiares que, hasta entonces, nada sabían de la fantástica aventura padecida por los abnegados pescadores. Se recuperaron todos, aunque  Francisco Sanz, el patrón y Pedro Tudurí, el tripulante de más edad, tuvieron que guardar un mayor período de convalecencia hasta poder recuperarse del todo.

> 1.33 19-10-1916 “Lorenzo”

El jueves 19 de octubre de 1916 salió del puerto de Ciutadella un pequeño bote denominado “Lorenzo” rumbo hacia el puerto de Fornells al cual, desgraciadamente, no llegaría nunca. La embarcación había sido adquirida esa misma mañana por un vecino de esta última población llamado Francisco Riera y se había desplazado por carretera dispuesto a hacerse cargo de ella, regresando en la misma por mar. No había nadie más a bordo. El viaje era largo y, habiéndole cogido la anochecida, se vio atrapado en medio de una violenta tempestad. En un principio sus familiares y convecinos dieron por supuesto que se habría refugiado en cualquiera de las calas existentes en la costa, varando la embarcación y esperando a que amainase el temporal. Pero habían transcurrido ya ocho días desde que partiera del puerto de Ciutadella y nada se sabía de él. Sus familiares comenzaron a alarmarse por esta circunstancia, dando cuenta de ello a la Autoridad de Marina de Maó a través del celador de Pesca, organizándose la búsqueda. Los resultados fueron totalmente negativos ya que no se encontraron ni el tripulante ni la embarcación. El día 1 de noviembre, casi quince días después, aparecía flotando en las aguas cercanas al faro del Cap de Cavalleria el cuerpo de un hombre que, al parecer, era el del infortunado pescador. Dejaba el hombre una hija de doce años de edad que quedaría totalmente huérfana pues él era ya viudo. Francisco Riera había ostentado los cargos de alcalde pedáneo de su población y concejal de ayuntamiento de Es Mercadal. Una cualidad innata adornaba a este hombre y era el amor a la música. Consecuencia de ello y debido a su enorme afición, había dirigido incluso la banda local.

> 1.34 17-07-1918 “Dos Hermanos”

Otra embarcación de pesca con matrícula mallorquina siniestrada en esta zona fue la que llevaba por nombre “Dos Hermanos”. El día 17 de julio de 1918 el patrón de pesca Jaime Sans, de Fornells, encontraba en un punto situado a cuatro millas de las aguas existentes entre la Punta de Cala Morell y el Cap de Cavalleria, una embarcación de pesca que había zozobrado y en la que se hallaban agarrados dos de los cinco miembros que constituían originariamente su tripulación. Se encontraban en una desesperada lucha por su supervivencia que duraba ya más de veintisiete horas en aquellas condiciones. Inmediatamente se propuso rescatarles atendiendo a su seguridad, pero los náufragos en modo alguno quisieron abandonar la embarcación, que por otra parte, era su único medio de vida visto lo cual, Jaime Sans tuvo que entalingar fuertemente la embarcación siniestrada antes de poder recuperar a los dos hombres que, posteriormente, serían embarcados en su bote y transportados a tierra. La embarcación pertenecía a la matrícula de Alcúdia, aunque su zona de trabajo, por dedicarse a la captura de la langosta, estaba situada desde los últimos meses en la costa de Menorca, razón por la cual el último despacho de su rol se había realizado en la Ayudantía de Marina de Ciutadella. Cuando se encontraban pescando en las aguas situadas entre Punta Nati y Cala Morell, y en una profundidad mar adentro de unas cinco millas, fue sorprendida por un fuerte e inesperado golpe de mar, resultado de haberse formado una súbita tormenta, que la hizo volcar al través del punto conocido como Cala des Morts. La embarcación quedó volcada, aunque se mantenía perfectamente a flote. Una vez se encaramaron todos encima de la misma, comprobaron que sería totalmente imposible navegar en esas condiciones y, menos aún, dirigirse hacia la costa. Decidieron entonces ganar esta última a nado, aventura realmente difícil debido al estado de la mar. Con fuertes dudas se echaron nuevamente al agua y comenzaron su arriesgada aventura; dos de ellos comprendieron rápidamente que les resultaría totalmente imposible lograr su objetivo y volvieron a la barca. Los otros tres siguieron en su intento. Estos eran el patrón y propietario de la embarcación Cristóbal Rabassa, natural de Alcúdia y que contaba con 29 años de edad, y los marineros Mariano Vicente Fernández, de 19 años (natural de Málaga), y Rosendo Valenzuela, de 18 años, también oriundo de la misma ciudad andaluza. Los otros dos, los que decidieron permanecer a bordo, Pedro Martí, natural de Artà y de 21 años, y Jaime Mulet, natural de Algaida y de 23 años, permanecieron agarrados a la embarcación volcada. Tras grandes esfuerzos lograron desmontarle el palo y reponerla de nuevo en su posición vertical, aunque permaneció de esta suerte completamente llena de agua. Durante la noche la corriente les apartó sensiblemente del lugar del naufragio, pasando por delante de la bocana del puerto de Fornells. A la mañana siguiente cambió el viento, y fueron a parar más cerca de tierra, observando a diversas embarcaciones de pesca que estaban trabajando a la vez que comprobaban con desesperación, que ninguna de ellas les oía en sus gritos solicitando ayuda. Cuando prdían toda esperanza eran descubiertos por el patrón forneller quien acercándose hasta su posición, les prestaba el ansiado auxilio, remolcándolos hasta Fornells, a donde llegaron sobre las seis de la tarde del día 18. Hasta entonces habían permanecido con el agua que les llegaba hasta el cuello, sin ropas ni alimentos; situación que se había prolongado por espacio de más de veintiocho horas. Los otros tres tripulantes se dieron por desaparecidos ya que, muy posiblemente, no lograrían alcanzar la costa en su intento debido al pésimo estado de la mar. El día 20 era conducida por mar la embarcación siniestrada hasta el puerto de Ciutadella, mientras que los náufragos eran trasladados a la misma población por tierra.

> 1.35 17-03-1919 “Santo Cristo”

Desde el domingo día 17 de marzo de 1919 azotaba a la isla de Menorca un viento huracanado, motivo por el cual suspenderían sus viajes los vapores correos que enlazaban Menorca con Mallorca y Barcelona. En la mañana del 19 reinaba ya una cierta intranquilidad entre los familiares de las dotaciones de dos embarcaciones del bou de las cuales se desconocía su paradero, aunque a última hora corría la noticia no confirmada de que los barcos de pesca en cuestión se habrían refugiado en la cala de Binidalí, al igual que otras embarcaciones dedicadas a los mismos menesteres que se encontraban repartidas por diversas calas de la costa sur. El día 20 cesaba por fin el furioso vendaval y también se sabría que en Binidalí no había refugiada ninguna embarcación. También esa tarde se recibían noticias fehacientes de que una de ellas, la “Concepción”, corriendo el furioso temporal había ido a parar a la bahía de Palma, suponiéndose que su pareja se habría refugiado igualmente en cualquier otra cala de la costa mallorquina. Sin embargo el siguiente día, 21, continuaba desconociéndose su paradero. Pero ¿dónde se encontraba la denominada “Santo Cristo”?; ¿hacia dónde la debió de arrastrar el temporal si es que todavía se encontraba a flote? La curiosa noticia trascendió un par de días después, cuando todo el mundo la daba ya por desaparecida: la “Santo Cristo” había sido hallada con toda su tripulación a bordo en las costas de África por un vapor-pesquero que tras auxiliarla, le había dado remolque hasta el puerto argelino de Bougie. El capitán del pesquero africano se había encontrado con la embarcación desaparecida cuando iba a la deriva completamente desmantelada por el temporal, que tras destrozar su velamen le había produjo igualmente otras grandes averías en su arboladura y aparejos. Una vez llegados a puerto, el patrón del pesquero menorquín se había preocupado de dirigir seguidamente un telegrama a los señores Mercadal y Murillo, propietarios y armadores de la barca en cuestión informándoles de la situación y hechos acaecidos: “Nos encontramos en Bougie con el laud “Santo Cristo”, habiendo sido recogidos después del temporal sufrido por el pesquero “Margot”, perteneciente a un armador de Bougie; tenemos todos salud; prevengan familias; velamen destruido; laud ligera vía de agua necesitando pequeña reparación; armador salvador pide mil francos; estamos sin dinero; abran crédito a nombre de Vicente Debous, armador Bougie; telegrafíen si mandarán velas o si debemos ser remolcados” En principio se decidió que una vez reparadas una serie de pequeñas averías que también había sufrido ell pesquero “Concepción” en el transcurso del temporal, éste acudiría a recoger su pareja a Bougie, portándole un velamen nuevo. Pero finalmente no sería así, ya que el día 15 llegaban a Maó los cinco tripulantes, mientras que el patrón se había quedado en el puerto argelino a la espera de recibir órdenes concretas al respecto por parte de sus armadores. La tripulación realizaba el viaje Bougie-Alicante a bordo de un vapor-carguero, siendo atendidos personalmente por el propio capitán del barco y en Alicante embarcaban en el vapor-correo de La Isleña Marítima hasta Palma, en donde permanecerían tres días hasta poder enlazar con el correo que les traería a Maó. Por fín el 29 de abril llegaba a Maó a bordo del “Mallorca” el patrón del pesquero, Mateo Cunill Seguí, siendo abordado por numerosos curiosos, amigos, compañeros y prensa que querían saber la historia de los hechos que tanto habían preocupado a todo el mundo. Su peculiar aventura había comenzado el día 15 de marzo a las once de la mañana aproximadamente, cuando salían del puerto de Maó la “Concepción” y el “Santo Cristo”, que trabajaban conjuntamente con el aparejo de pesca llamado “bou”, movidos a la vela. El tiempo era en esos momentos bonancible, con viento del NW flojo,que parecía presagiar una excelente jornada de pesca. Llegados al punto elegido para trabajar comenzaron a realizar las tareas propias del oficio, calando la enorme red de la que tenían que tirar ambas embarcaciones. Serían entonces las diez de la noche, momento en que el tiempo comenzaba a refrescar del N. A las dos de la madrugada del 16, viendo que el temporal que se estaba levantando amenazaba seriamente la seguridad de las dos embarcaciones decidieron sacar del agua el aparejo, tras izar las velas siendo necesario colocarles tres rizos. La pareja de barcos se encontraba a unas 6 millas al SW de la Illa de l’Aire, con el mal tiempo que continuaba en aumento y cada vez con un cariz más amenazador, hasta que llegó un momento en que de golpe se rasgó y destrozó el velamen de la “Santo Cristo”. Sus tripulantes habían perdido de vista a la embarcación compañera y desconocían su suerte, por lo que sin pérdida de tiempo se dispusieron a cambiar el velamen destrozado por otro que se llevaba de respeto, pero al poco tiempo el viento huracanado daba también cuenta de éste último. El patrón optó entonces por izar un foque para, por lo menos, aguantar hasta que amainase algo y no se perdiera totalmente el gobierno de la embarcación. El esfuerzo resultaría totalmente inútil ya que el viento volvió a romperlo. Eran ya las cuatro de la tarde cuando comprobaban que no se veía tierra por ningún lado. Buscando desesperadamente pudieron obtener de alguno de los pañoles otro pequeño foque con el que repitieron todas las operaciones anteriores. Existía la esperanza de que pasara por allí algún carguero o algún otro tipo de embarcación a la cual poder hacer señales de socorro que acudiría a ayudarles. Vanas esperanzas, puesto que por la zona no navegaba embarcación alguna. La situación meteorológica había derivado ya en un temporal magnífico, colosal, por lo que el patrón, llegadas ya las nueve de la noche se decidió por dar la popa a la mar y al viento, puesto que sus hombres se encontraban ya cansados y agotados tras la titánica lucha que habían mantenido durante tantas horas. El viento se encargó de volver a minarles un poco más su ya maltrecha moral, destrozando el último trapo. Otro de los tripulantes: “Ibamos a la deriva a palo seco, echando aceite al mar con el fin de restar algo de fuerza a las furiosas olas, y amarramos al timonero (patrón) a fín de que el oleaje no nos lo pudiera arrebatar, permaneciendo así por espacio de más de diez horas…” Tres de los hombres estuvieron dedicados exclusivamente a achicar el agua que entraba en la sentina mientras los demás intentaban apañar un nuevo foque que les permitiera aguantar mejor la embarcación y hacerla gobernable. Así estuvieron hasta el día 18, en que sobre las doce de la noche avistaban lo que parecía ser un faro por la proa. Al amanecer pudieron comprobar que se hallaban a unas cinco millas de distancia del faro que habían estado avistando por la noche. Se trataba del faro de Dellys, que está situado a 45 millas del puerto de Argel y a unas sesenta de Bougie. Comprobada la profundidad con una sondaleza midieron 350 brazas de cable, decidiendo fondear allí mismo y esperar ya que el viento había amainado bastante. A mediodía había rolado a W, reforzando al mismo tiempo y el ancla comenzó a garrear, por lo que decidieron virar el cabo e intentar ganar tierra con ayuda de un nuevo y apañado foque, en busca de algún punto de abrigo donde poder fondear y quedar a la espera de que alguien pudiera prestarles la ayuda deseada. Por fin, cercana ya la una de la tarde, avistaban el “Margot”, de la matrícula de Bougie, que navegaba al mando de su patrón Vincent Lumbrano. Iba a bordo su propietario y armador Vincent Debono que sería quien avistaría las desesperadas señales de socorro que se hacían desde el pesquero menorquín dando orden a su patrón de dirigirse hacia el mismo. Gracias a los esfuerzos de la tripulación del pesquero se lograría trincar un cable para dar el ansiado remolque tras lo cual se iniciaba una lenta navegación hasta el puerto de Bougie al cual alcanzaban pasadas las diez de la noche, finalizando así la obligada aventura africana del pesquero menorquín sin que tuvieran que lamentarse, afortunadamente, desgracias personales entre sus hombres.

> 1.36 05-03-1927 “Dos Hermanos”

El 5 de marzo de 1927 tenía lugar una sensible desgracia en las inmediaciones de la Cala de Biniancolla, que costaría la vida a dos pescadores que se encontraban realizando su trabajo cotidiano. La embarcación siniestrada sería el llaut de pesca denominado “Dos Hermanos”, matriculado en el folio nº 8 de la 3ª Lista de Maó. Era su patrón Juan Riudavets Riudavets y llevaba a bordo como tripulantes a su sobrino Juan Riudavets Jofre y al joven  Juan Francisco Catchot. Los hechos se sucedieron en la madrugada de ese dia cuando, una vez levadas todas sus redes, se dirigió la embarcación hacia la cala de Binissafúller, donde debía de desembarcar Juan Francisco para transportar por tierra el resultado de su trabajo hasta el Mercado de Pescados de Maó. De decidir continuar los otros dos por mar hasta el puerto a fin de poder pasar el domingo con sus familiares, quedaban citados con el primero para encontrarse en un lugar decidido de antemano en la población. Partió, pues, Juan Francisco por tierra hacia la capital y, no mucho después, tío y sobrino decidían hacer lo mismo por mar. El viento era entonces de SW y comenzaba a refrescar muy rápidamente por lo que se supuso querían ganar el Pas de l’Aire cuanto antes y contar con mayor seguridad en su navegación. Las rachas eran de cada vez mucho más violentas por lo que, al hallarse al través de la cala de Biniancolla, una de ellas rasgó de pronto las velas mesana y trinqueta. Alarmados por su situación, lucharon ambos tripulantes lo indecible por ganar la cala que tenían frente a ellos ya que continuar hasta Maó se había convertido en un objetivo totalmente imposible en las actuales circunstancias. En estas circunstancias la embarcación se atravesó a la mar y tan sólo dos golpes seguidos la hacían zozobrar inevitablemente yendo ambos tripulantes al agua. Se decía que ambos hombres no sabían nadar con soltura, aunque de todos modos con la mar imponente que reinaba en esos momentos, difícilmente hubiera salido con fortuna el más avezado de los nadadores, hallándose como ellos separados a unos cien metros de la costa. La dramática escena fue presenciada tanto por el guardia carabinero que se encontraba de servicio por aquel tramo de costa, como por el payés del predio de Biniancolla. El primero se apresuró a hacer llegar un aviso a su mando quien lo reencaminó hacia la autoridad de Marina por lo que, en cuanto ésta tuvo conocimiento de los hechos, destacó a la zona al jefe del Cuerpo y a varios hombres más. El payés, por su parte, intentó cuanto pudo por ayudar a los náufragos, resultándole totalmente imposible debido a la falta de medios y al formidable temporal que iba aumentando por momentos ya que era imposible cualquier intento a nado. Poco tiempo después desaparecían los dos hombres y lo que quedaba de la embarcación y a pesar de la buena voluntad de los presentes nada pudieron hacer por evitarlo debido a la violencia del temporal reinante y a la rapidez con que se consumó la tragedia. El día 6 de mayo, el pescador Miguel Ferrá informaba de la aparición de los restos de la embarcación naufragada en la zona conocida como Ets Esqueixos, aunque no había rastro alguno de los dos pescadores. Fue nombrado juez instructor el AN don Manuel Jerez, que sería auxiliado por el 2º vigilante de Semáforos don Rafael Coca como secretario. Por lo que se refiere a Juan Riudavets, era soltero y tenía 45 años de edad, estando considerado como bastante experto en las labores de la mar, mientras que su sobrino Juan Riudavets tenía 19 años y vivía con su tío. Era natural de Sóller. Sobre las diez de la mañana del día 16 el proveedor de víveres de los torreros del faro de la Illa de l’Aire, Martín Carbonell Roig, descubría muy cerca de la llamada Punta de Biniancolla uno de los cadáveres, dando seguidamente aviso a una pareja de carabineros que en aquellos momentos se encontraban de patrulla por la zona y tras tomar las medidas oportunas para que la resaca no volviera a arrastrar el cuerpo del infortunado marinero mar adentro. Seguidamente se trasladó a Sant Lluís para dar parte a las autoridades judiciales de su descubrimiento. El Juez municipal de dicha población don Gabriel Orfila, se personó en Maó para notificar el hallazgo al comandante de Marina y a primera hora de la tarde se trasladaba a la cala el juez instructor don Manuel Jerez, acompañado del médico de la Base Naval don José Luis de Cózar y del secretario don Juan Perez de Parga, contramaestre. Una vez en el lugar se ordenaba recuperar el cadáver a tierra y se le reconocía como el patrón Juan Riudavets, aunque la identificación resultaría sumamente dificultosa debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo. El juez de Marina en unión con el Municipal de Sant Lluís, ordenaron su levantamiento para ser conducido al Cementerio Católico de dicha población, donde quedaría en el Depósito en espera de la pertinente autopsia, la cual debía de practicársele el día 17 a las once de la mañana.

> 1.37 12-09-1930 Bote

Se estuvo comentando que el día 12 de septiembre de 1930 se haría a la mar desde el puerto de Ciutadella una barca de pesca con matrícula de Alcúdia que patroneaba don Angel Piqué. El motivo no sería precisamente la pesca si no el haberse recibido la noticia de la caída al mar de un hidro de la compañía francesa de correos aéreos Lasatevère, a unas 80 millas del norte del Cap de Cavalleria. Zarpó a las diez de la mañana tras haberse avituallado y tomado suficiente tripulación, dirigiéndose a la zona del siniestro. La mar se encontraba bastante agitada producto de las borrascas acaecidas durante los últimos días, por lo que la navegación resultaba bastante molesta e incluso difícil. En la madrugada del 13, antes de llegar al lugar del siniestro, el motor se paró súbitamente, al haberse quedado sin agua dulce de refrigeración. También escaseaba ésta para las necesidades de los hombres que se encontraban a bordo. Durante toda la jornada estuvieron navegando sirviéndose de la vela. Cuando llegaron a la zona se dedicaron a rastrearla sin que pudieran encontrar ni un sólo rastro del aparato ni tampoco de sus tripulantes. Alcanzada la noche del 13 al 14, el patrón decidió poner rumbo a Maó, aprovechando el viento y a que sus hombres se encontraban agotados, sin agua ni alimentos. Iban navegando en popa, pero a la madrugada caía el viento, quedando desde aquel momento la embarcación a la deriva. Sería bastante avanzada ya la mañana del 14 cuando comenzaba a levantarse una ligera brisa que iría poco a poco aumentando su fuerza, suficiente para que, avanzada ya la tarde, lograran llegar al puerto mahonés. Fue entonces cuando, una vez amarrados, pudieron enterarse de que la tripulación del hidro había sido rescatada por otro barco que navegaba por aquella zona y que también se había alertado, continuando viaje y desembarcándolos en Alcúdia. Los motivos por los cuales el aparato se había precipitado al mar es que un rayo les había alcanzado un ala, incendiándola, aunque permitiría al piloto lograr amerizar antes de que ocurriera una auténtica catástrofe.

> 1.38 09-06-1932 Bote

El 9 de junio de 1932 se recibía en la Comandancia de Marina de Maó un telegrama procedente de su homóloga de Palma que rezaba como sigue: “Vapor francés ‘Djemila’ ha conducido a Palma procedente de Argel al náufrago de ésa don Lorenzo Jordi Cardona y su bote folio 658 lista 4ª de esa matrícula que habían sido recogidos en altamar por el vapor ‘Sidebraim’. Embarcación y náufrago se encuentran sin novedad”. El 10, a bordo del vapor “Atlante” que procedía de Palma llegaba el pescador mencionado. Según se sabría, había sido recogido cuando se encontraba a la deriva por un mercante que hacía la ruta Marsella-Argel que lo dejó en este último puerto. Allí sería embarcado en un paquebote de línea que realizaba la ruta Argel-Palma en donde las autoridades le proporcionarían el billete necesario para volver a Maó. El hombre y su barca faltaban en este puerto desde hacía muchos días, en cuyo transcurso se había observado la ausencia de su medio de trabajo el cual tenía como fondeo habitual cala Figuera. La aventura que podía haber llegado a revestir fatales consecuencias se reduciría a unos malos ratos pasados a bordo de su embarcación completamente a solas en alta mar hasta haber sido rescatado, así como un paseo por Argel y posteriormente Palma.

> 1.39 03-10-1933 “Virgen del Carmen”

El 3 de octubre de 1933 al regresar durante la mañana hacia el puerto de Ciutadella después de haber realizado los trabajos habituales de pesca el bote “Virgen del Carmen” y, encontrándose aún a varias millas de distancia de la bocana, se le paró al patrón el motor de la embarcación por haberse agotado el depósito de gasolina. Se dispuso entonces a llamar al motorista de a bordo, el joven mahonés Sebastián Garriga, de 23 años el cual, junto con el marinero Antonio Blas Llopis, para resguardarse de los fuertes rociones del mar debido al embate de las olas levantadas por el fuerte viento reinante, se hallaban a cubierto en las proximidades del motor, tapados como suele ser habitual por uno de los cuarteles de la barca. El patrón, al levantar el cuartel observó que ambos tripulantes presentaban fuertes síntomas de asfixia, motivados por las emanaciones del motor, por lo que los dejó al descubierto a fin de que el aire los reanimara tras lo cual, intentaba de nuevo volver a arrancar el motor. Tras numerosos esfuerzos conseguía por fin arrancar nuevamente, poniendo rumbo al puerto sin más demora mientras su preocupación por el estado de los dos tripulantes iba en aumento. Una vez llegó al muelle mandó avisar al doctor don Pedro Hernández Sastre que acudía sin pérdida de tiempo a reconocer a los dos accidentados, prestándoles los primeros auxilios. El marinero, una vez asistido, marchaba a su domicilio a descansar pero no ocurriría lo mismo con el motorista, que tardaría varias horas aún en lograr recuperar la consciencia, debiendo de ser trasladado al Hospital Municipal para ser mantenido en observación una vez ingresado. Gracias a la casualidad de que el motor se parara se pudo salvar la vida de los dos tripulantes que de otro modo habrían muerto irremisiblemente al estar ocultos en el interior de la embarcación. Al cabo de unos días, los dos hombres se encontraban felizmente recuperados.

COSTA NORTE. LA ILLA DES PORROS OBSERVADA DESDE EL PUERTO DE SANITJA. TRAMONTANA

> 1.40 15-07-1934 Bote

El 15 de julio de 1934 y debido a la intensidad del viento reinante, la barca con que don Lorenzo Llabrés se dedicaba a la pesca con faro, corrió serio peligro ya que un fuerte golpe de mar le partió parte de la quilla lo que originó una peligrosa vía de agua. El patrón ordenó se izaran rápidamente las velas para ganar velocidad pero una racha del fuerte vendaval le desarboló la embarcación a los pocos minutos. Por fortuna pudo ganar la seguridad de cala Alcalfar, que le quedaba relativamente cerca, donde con la ayuda de la tripulación y varios vecinos pudo varar la embarcación en la arena, para que se le efectuara una reparación de fortuna. Cuando el tiempo hubo abonanzado, la barca fue nuevamente botada al agua, para así poder navegar hasta Maó donde sería convenientemente reparada. Se encontraban a bordo 7 hombres quienes, afortunadamente, no sufrieron ningún percance.

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TEMPORAL DE TRAMONTANA OBSERVADO DESDE LA PUNTA DES SIULET (NA MACARET)

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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Toda la información que aparece en esta Guía virtual sobre empresas y entidades, así como las colaboraciones fotográficas o cualquier otro tipo de aportación encaminada a mejorar la información al navegante son completamente gratuitas siendo, por ello, un Portal Náutico público de uso general.

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De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

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De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Imagen de RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Imagen de A. BUENAVENTURA FLORIT

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