PARTE SEGUNDA: TIEMPOS DE GUERRA (1)

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NAUFRAGIOS Y PECIOS

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TIEMPOS DE GUERRA (1)

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Listado de las embarcaciones de las cuales se poseen datos en este estudio registradas por número de orden, fecha del acaecimiento y nombre de la embarcación (si se pudo conseguir éste), referentes a acaecimientos que han tenido lugar como consecuencia de algún conflicto bélico. Tales son hundimientos, internamientos, desapariciones, averías, etc.:

5.1     19-06-1916    MARIO CI

5.2     26-06-1916    FOURNEL

5.3     26-06-1916    CLARA

5.4     28-06-1916    ROMA

5.5     28-06-1916    MONGIBELLO

5.6     28-06-1916    PINO

5.7     02-06-1917    MAHÓN

5.8     25-10-1937    CHASSEUR – 91

5.9     24-02-1943    JUNKERS JU 88 A4 (Avión germano)

COSTA DE BINIANCOLLA. AL FONDO, LA ISLA DEL AIRE

Transcurría el mes de junio de 1916, cuando numerosos países se encontraban metidos de lleno en la Primera Guerra Mundial, lo cual afectaba igualmente al tráfico marítimo. El mando aliado había trazado una ruta para el tráfico marítimo que estaría más o menos custodiada por sus unidades navales recomendándose se siguiera la misma en un intento de evitar acciones de guerra por parte de unidades enemigas que pudieran permanecer al acecho. Serían poco después de las ocho de la mañana del día 20 de junio comenzaban a circular rumores entre los habitantes de Maó de que a la cala de Biniancolla habían llegado varios tripulantes de un barco italiano que, según se decía, había sido torpedeado por un submarino. Ello venía como resultado de que sobre las ocho menos cuarto de la tarde anterior había ido a visitar al comandante de Marina el pescador don Juan Catchot Fuxá dándole conocimiento de la noticia que se refería a la llegada a dicha cala de nueve náufragos italianos sobre las cuatro de la tarde a bordo de un bote a vela. Entre ellos se encontraban el capitán y el piloto del barco siniestrado que, al parecer, transportando un cargamento de sacos de harina había sido torpedeado a treinta millas al S de la Isla por un submarino, al parecer, austríaco. El pescador había manifestado al comandante de Marina que se encontraba atracado en la cala conversando con otros trabajadores del gremio como él cuando de pronto vieron pasar con rumbo E una embarcación que portaba un tipo de aparejo que no era muy usual en estos parajes, lo cual les llamó poderosamente la atención. La embarcación había continuado navegando hasta llegar al llamado Pas de l’Aire, impulsada por el fuerte viento reinante ese día y cuando llegaba al punto mencionado, cambió de bordada poniendo proa a la cala en que se encontraban los pescadores ya que, sin duda, los tripulantes del bote habían visto las embarcaciones que allí se encontraban amarradas. Una vez llegaron a tierra, fueron socorridos por éstos con cuanto tenían, que no era mucho, ofreciéndose en ayudarles en cuanto estuviera en su mano. Los otros pescadores eran Rafael Rosselló, patrón de la barca “Rafael” y Ferrario Rosselló, patrón de la “Margarita”. Al escuchar los hechos, el comandante avisó inmediatamente al delegado del Gobierno y al cónsul italiano quienes se pusieron de acuerdo para atenderles con los auxilios necesarios. Poco después entraban en su despacho el director de Sanidad Exterior y el jefe de la Estación Torpedista del Arsenal ofreciendo igualmente sus servicios. El cónsul salió inmediatamente hacia la citada cala recogiendo de paso al médico y al farmacéutico de la población de Sant Lluís por si eran necesarios sus servicios. Los náufragos habían llegado hambrientos y portando el ánimo muy decaído e incluso algunos de ellos se encontraban casi desnudos al tener que haber abandonado el barco precipitadamente. Por fortuna y una vez practicado el correspondiente reconocimiento médico por el médico, se dictaminaría que su salud era perfecta. Decididos a continuar el viaje hasta Maó por mar, uno de los marineros de la “Rafael” embarcó con ellos y los ayudó a llegar hasta el puerto. El grupo de náufragos formaba la tripulación de la “Mario Ci”. Se trataba del primero de una serie de seis embarcaciones de transporte, de diferente pabellón, que serían atacados en plena navegación cuando se encontraban por estas aguas. Véanse, pues, las vicisitudes ocurridas a cada una de ellas a continuación.

> 5.1 19-06-1916 “Mario Ci”

La goleta de bandera italiana “Mario Ci”, de 350 toneladas de desplazamiento y matriculada en Génova se dirigía, al mando del capitán Sig. Giuseppe Garietti, desde Tabarca (continente africano) hacia el puerto catalán Palamós, transportando un cargamento de corcho para la consignataria Sres. Mata e Hijos. Al encontrarse a unas 30 millas del Cap de Cavalleria, en la costa norte de Menorca, emergió ante el barco un submarino que primeramente les largó un cañonazo, lo que hizo que el capitán italiano ordenara parar inmediatamente la máquina. Seguidamente desde el sumergible se les ordenó arriar uno de los botes con uno de los oficiales de a bordo que debía de acercarse hasta su posición. Una vez estuvieron a su costado un oficial les preguntaba su nacionalidad, a lo que se contestó que “italiana”. Mientras un tripulante del submarino procedía a enarbolar una bandera austríaca en la torreta, el oficial exigía del capitán Garietti toda la documentación del buque, al tiempo que le ordenaba abandonar la goleta sin pérdida de tiempo. Finalmente y tras analizar la documentación, que no devolvería, les concedía una hora con el fin de que pudieran pertrechar el bote de salvamento en el cual iban a quedar. La tripulación abandonaba el barco que, poco después, era incendiado y se hundía ante sus consternados ojos. El submarino arriaba su pabellón y se sumergía nuevamente, dejando al desamparo y a su suerte a los tripulantes italianos que se encontraban a bordo del bote. Estos ponían rumbo a Menorca, teniendo que luchar duramente contra las corrientes hasta lograr poner pie a tierra en la cala de Biniancolla, treinta y seis horas después de haber sido obligados a efectuar el abandono. Invitados a trasladarse por tierra hasta Maó para dar parte a las autoridades de todos estos hechos, declinaron hacerlo en esas condiciones, reanudando el viaje por mar hasta llegar a puerto, donde serían recibidos por el cónsul italiano. Estaba compuesta la tripulación por personal muy joven. El comandante de Marina les ofreció alojamiento en el Arsenal pero finalmente serían alojados en las fondas de la ciudad. Este hecho, que parecía ser un caso aislado, sin embargo no sería así puesto que el día 25, don Miguel Mercadal, patrón del pailebot denominado “Flor del Mar”, daría cuenta de que al hallarse a unas cuarenta millas al NE del Cap Bajolí se le acercó muy rápidamente un submarino de gran tonelaje. El comandante del mismo le preguntó por su nacionalidad, destino y carga que transportaba. Conocido ésto les dejó continuar, sumergiéndose poco después.

> 5.2 26-06-1916 “Fournel”

VAPOR FRANCÉS "FOURNEL"

VAPOR FRANCÉS “FOURNEL”

Transcurrían las tres de la madrugada del día 26 de junio de 1916. A esa intempestiva hora llegaba al refugio de pescadores del puerto de Fornells otro bote de salvamento transportando diecisiete tripulantes y el 1er. oficial, parte de la tripulación del vapor francés “Fournel”, un viejo conocido en el puerto de Maó por haber permanecido en él durante un tiempo tras una avería seguida de embarrancamiento, que dijeron había sido torpedeado a las siete de la mañana del día 25 por un submarino. La población comenzó a encontrarse intranquila ante las noticias de los últimos días. Por la prensa se había sabido que submarinos, no se sabía si austríacos o alemanes, estaban batiendo la zona comprendida entre la Península y las Baleares. El velero italiano “Calami” había sido torpedeado cerca de Barcelona; la goleta de igual nacionalidad “Giossepina” a cincuenta millas de Vinaroz (Castellón), mientras que el vapor francés “Herald” era hundido a cuarenta millas de Castellón. Pero la presencia de la tripulación del “Fournel”, y el caso de la  “Mario Ci”, indicaban que el área de operaciones se había establecido ya muy cerca de la Isla. No se hicieron rogar y, con el altruismo característico de los fornellenses, se atendió rápidamente a los náufragos. Por las explicaciones que dieron éstos supieron que se trataban tan sólo de una parte de la dotación del vapor. El resto, entre los cuales se encontraba el capitán, había embarcado en otro bote que tomaría tierra en la playa de cala Tirant, al W de aquella población. El vapor había sido hundido a cañonazos por un submarino, al parecer austríaco, a unas sesenta millas de distancia del Cap de Cavalleria cuando se dirigían hacia el puerto de Argel procedentes de Port Saint Louis du Rhône (sur de Francia), de donde habían salido el 24 con un cargamento de bocoyes vacíos. Como se ha citado, era este barco un viejo conocido en el puerto de Maó, a raíz de haber embarrancado unos meses antes en el Baix des Moro existente en la bocana. Desplazaba 1.865 toneladas y continuaba al mando del capitán Mr. Bonelli. El submarino agresor había aparecido a unas tres millas de distancia y sin aviso previo alguno, había comenzado a dispararles con uno de los cañones que llevaba en la cubierta. El “Fournel” había izado bandera blanca rápidamente y, a pesar de ello, el submarino continuó disparándoles, cayendo los proyectiles muy cerca de la línea de flotación del barco. Ante el siniestro panorama que se les presentaba, el capitán ordenó que fueran botados los dos botes de salvamento. A todo esto el submarino se les había acercado y conminaba al capitán del mercante a que se acercara. El comandante le pidió la documentación del barco, a lo que se respondió que se encontraba a bordo. Antes de echarles su barco a pique, el comandante del submarino, que enarbolaba bandera austríaca y no llevaba pintada en sus amuras identificación alguna, les autorizó para que se proveyeran de los alimentos necesarios que llevasen a bordo siendo posteriormente atentamente despedidos por la dotación del submarino. Poco después subían a bordo del mercante varios de ellos y tras realizar un registro, colocaban varias bombas en sus bodegas. A pesar de que éstas estallaron, continuaron cañoneándolo hasta hundirlo sobre las nueve de la mañana. El “Fournel” hundió primero su popa, quedando en posición vertical con la proa mirando hacia el cielo, como si quisiera negarse a terminar sus días de vida de modo tan informal, pero poco a poco se fue definitivamente a pique. Poco después llegaba a la población pescadora el agente consular italiano señor Mir que organizaba lo necesario para que los franceses fueran atendidos debidamente. Mientras tanto el cabo de Mar destinado en Fornells pasaba un comunicado a la Comandancia de Marina de Maó, informando sobre todo lo sucedido tras lo cual, tras ser avisados, salían por carretera el cónsul francés señor Deloffre y los señores Escudero y Goñalons, representantes en Menorca de la compañía propietaria del buque. Entre los náufragos había dos africanos que por su color eran objeto de la curiosidad de las gentes del pueblo, quienes no estaban acostumbrados a codearse con gentes de otras razas. En total sumaban treinta y seis hombres. Continuando con la descripción del submarino, los náufragos manifestarían que no creían que fuera austriaco su agresor sino alemán. Tenía una eslora aproximada de unos 80 metros desplazando unas 80 toneladas. Llevaba emplazados dos cañones, uno a proa y otro a popa y tenía montados 3 periscopios.

> 5.3 26-06-1916 “Clara”

A la una de la tarde de ese mismo día llegaban a Maó a bordo del bergantín “Narciso Parés” otros treinta náufragos que habían sido rescatados cuando se encontraban a la deriva tras el hundimiento de un nuevo vapor italiano, también torpedeado por un submarino. El hundido era el magnífico vapor denominado “Clara”, de 3.534 toneladas de desplazamiento y con matrícula del puerto de Génova, que llevaba tan sólo dos años de navegación, por lo que era prácticamente nuevo. Pertenecía a la sociedad Italia di Navegazione. Había salido de Porto Ferraio (muy cerca de Livorno) la noche del 23 de junio y se dirigía en lastre al puerto de Norfolk, al este de Virginia (EE.UU.) para cargar carbón en ese puerto hullero. Al encontrarse a unas ochenta y cinco millas del Cap de Cavalleria y siendo las tres de la tarde del día 24 se les apareció de pronto un submarino que tras concederles diez minutos para abandonar el barco disparó contra su línea de flotación hundiéndolo irremisiblemente. Le había colocado tres disparos: uno en el centro y los otros dos en ambos extremos. Un cuarto cayó a tres metros escasos del bote de salvamento. Primeramente varios miembros de la dotación habían subido a bordo para incautarse de la documentación del carguero. A sesenta millas de la costa, exactamente en la posición 40º 30’ N y 05º 30’ E,  fueron recogidos por el bergantín español que iba al mando del capitán don Juan Casasa, siendo conducidos hasta el puerto de Maó. El cónsul señor Taltavull salió inmediatamente hacia Es Castell, donde parecía iban a ser desembarcados pero se encontró que el bergantín los había desembarcado fuera de puerto y éstos continuaban hacia el interior del puerto a bordo de dos embarcaciones de esa población, una de las cuales iba patroneada por el práctico señor Vila. Sobre las cuatro de la tarde desembarcaban en el Moll de sa Consigna donde les aguardaba el director de Sanidad Marítima don Enrique Quintero acompañado de su secretario y poco después se presentaba el 2º comandante de Marina. El personal de Sanidad instruyó el expediente correspondiente, dictándose también las órdenes para que les fueran desinfectadas las vestimentas según las normas sanitarias vigentes. La marinería cenó en el Arsenal  mientras que la oficialidad lo hacía en el propio domicilio del cónsul. La armadora local La Marítima concedió tanto las vituallas como los pasajes gratuitamente a los náufragos del “Fournel” y del “Clara” para que viajaran a bordo del “Menorquín” hasta Barcelona el día 27, a fin de que desde esa población fueran repatriados hacia sus respectivos países. El capitán del vapor italiano contaba a su llegada a tierra que el submarino, tras hundir la nave, se dirigió a toda máquina a interceptar a otros dos vapores que se veían a escasas millas, que igualmente fueron cañoneados sin que se supiera la suerte que habrían corrido sus tripulantes. Se suponía que uno de ellos era el “Fournel”. Por su parte, el capitán señor Casasa dijo que el sonido del cañoneo entre la Península y Baleares era incesante y que de continuo se oía el pitar desesperado de las sirenas de los buques atacados en demanda de auxilio.

> 5.4 28-06-1916 “Roma”

Pero aún hubo más, porque a las cinco de la mañana del 28 de junio entraban en Maó otro grupo de hombres a bordo de un bote salvamento que manifestarían ser la dotación del buque “Roma”, que a las dos de la tarde del día anterior, cuando se encontraban navegando a unas veinticuatro millas de distancia al E de Menorca, apareció ante ellos un submarino que puso proa hacia su barco rápidamente. Primero les largó un cañonazo y, acto seguido, otro que les pasó un poco por alto, con signos evidentes de peligro para el capitán y para quienes se encontraban en esos momentos en el puente del buque. Su comandante se acercó y, en español, solicitó al capitán la documentación del buque al propio tiempo que les anunciaba que les daba cinco minutos para abandonar el barco. Como apareciera en el horizonte otro vapor, partió inmediatamente a su encuentro dejando a bordo una parte de su dotación convenientemente armada a fin de que sus órdenes se cumplieran sin demora: “…cosa que hicimos rápidamente. Embarcamos en los botes. Poco después llegaba nuevamente el submarino que, tras embarcar al retén que había dejado a bordo torpedeaba acto seguido el flanco del “Roma”, que se hundiría poco después. El submarino enarboló entonces una bandera austríaca, aunque con seguridad su tripulación era alemana…”. Se trataba el “Roma” de una nave de pabellón italiano de 1.582 toneladas de desplazamiento, perteneciente a la matrícula de Catania, que transportaba en el momento de ser atacada 3.500 toneladas de carbón. Navegaba bajo las órdenes de su capitán, Sig. Antonio Giffrida, llevando una dotación de 27 hombres compuesta por un 1er. oficial, 2 maquinistas, 1 agregado, 1 contramaestre y otros 21 hombres entre marineros y fogoneros. Una vez hubieron embarcado todos en el bote izaron unas velas de fortuna que les ayudarían a navegar hacia el puerto de Maó, a donde llegarían pasadas las cuatro de la tarde, amarrando también en el Moll de sa Consigna. Repuestas parcialmente sus fuerzas, se dirigieron a entrevistarse con el cónsul italiano, por quien serían perfectamente atendidos. En la bocana del puerto se habían encontrado con las dos embarcaciones de los pescadores que ya han aparecido en esta historia, los “Rafael” y “Margarita”, que les remolcarían hacia el interior. Los náufragos definirían el submarino que les atacó como de unos 80 metros de eslora y que llevaba un cañón a proa de unos 75 mm. y una ametralladora a popa, con la particularidad de llevar al parecer tres periscopios montados. Algunos tenían heridas y magulladuras, consecuencia directa del precipitado abandono de su barco, de las que serían atendidos por el doctor Pons Marqués.

> 5.5 28-06-1916 “Mongibello”

También el carguero “Mongibello”, que iba al mando del capitán Sig. Montuosi, sería hundido por el solitario submarino que merodeaba las costas de la Isla. Su tripulación, formada por treinta y un hombres, llegó a Maó a bordo de tres botes de salvamento poco antes de las nueve de la mañana del mismo día. El vapor, de 4.792 toneladas, estaba matriculado en Messina y, procediendo del puerto americano de Baltimore, se dirigía hacia Génova transportando un cargamento de avena. Los tripulantes informaron que el día 27 había emergido ante ellos un submarino que se dirigió hacia el barco. Parte de su dotación subió a bordo, solicitando la documentación que, una vez entregada, quedaba incautada. Mandaron entonces desembarcar a los sorprendidos tripulantes del mercante a los que harían subir a bordo de tres de los botes de salvamento del buque, llevando poca ropa y escasos alimentos dada la premura de tiempo; posteriormente lo abandonarían los agresores y, desde el submarino, procedían a cañonearlo por siete veces hasta hundirlo. Ello tenía lugar a cincuenta millas al SE de la Isla. El submarino se retiró inmediatamente poniendo rumbo a toda máquina hacia un nuevo barco que estaba a la vista. Tras quedar sólos y abandonados los náufragos izaron entonces unas velas improvisadas y pusieron rumbo hacia Maó donde fueron atendidos debidamente por las autoridades sanitarias, que les aplicaron a sus ropajes las normas en vigor, facilitándoles al propio tiempo el que les faltaba. Los comentarios se iban extendiendo entre la población, tanto en el muelle como en las inmediaciones del Consulado, y poco a poco irían subiendo de tono, condenándose con duras palabras a quienes atropellaban a las gentes indefensas de la mar y no beligerantes y no faltaban quienes preconizaban si los austroalemanes no se estarían adelantando a España en colocar bases navales en las islas Baleares. Se había solicitado al Ministerio de Marina que se destinase a estas costas y con base en el Arsenal un buque de guerra que protegiera los alrededores, lo que sería denegado con la contestación de que la flota estaba en esos momentos copada en otros servicios de protección. Los últimos náufragos llegados fueron alojados en el Hospital Civil que por aquel entonces se hallaba situado en la carretera de Sant Lluís.

> 5.6 28-06-1916 “Pino”

Y no tocó mejor suerte al “Pino”, igualmente de pabellón italiano, al que el submarino sin previo aviso alguno comenzó a dispararle varios cañonazos cayendo los proyectiles alrededor del barco. Su capitán, Sig. Ferrari, vistos los acontecimientos, ordenó a su tripulación que se arriaran sin pérdida de tiempo los botes de salvamento y que embarcaran en ellos. Por su parte el submarino, al observar los movimientos de la tripulación italiana, cesaron en sus disparos, ordenando el comandante que el bote que llevaba a bordo al capitán se acercara a ellos, interrogando la procedencia y el destino así como que le entregara la documentación. Respondióle el capitán que la documentación no se la podía entregar por haber quedado a bordo del barco que les habían obligado a abandonar. Subió entonces parte de la dotación del submarino y tras realizar un rápido registro colocaron explosivos en sus bodegas que, tras estallar, harían hundir lentamente al buque. Cuando sus tripulantes lo perdieron de vista, aún se mantenía a flote en parte. El barco estaba matriculado en Génova y había fondeado en Maó el mes de diciembre último con objeto de reparar unas averías. En el momento de ser interceptado procedía del puerto inglés de Swansea y transportaba un cargamento compuesto por 2.219 toneladas de carbón mineral con destino a Savona. Fue hundido, también el día 27, a una distancia de sesenta millas al través de la bocana del puerto de Maó. Todos parecían coincidir en la falsa nacionalidad del submarino que, aún llevando izada la bandera austríaca, el acento de todos sus tripulantes era claramente alemán. En primer lugar llegó a Maó uno de los botes con 11 tripulantes, que lo haría sobre las once de la mañana. Al cabo de media hora ganaba la bocana el segundo, con el capitán y el resto de la tripulación a bordo. Los marinos italianos fueron alojados en la Casa de la Misericordia. Las tripulaciones de estos tres últimos barcos fueron muy bien atendidos tanto por las autoridades como por la misma población. El personal de la Oficialidad había sido alojada en los hoteles Central y Bustamante, mientras que la marinería lo hacía en el Arsenal. El cónsul, que el día 29 celebraba su onomástica, invitó a todos a un vermouth ofrecido al mediodía en que también se celebraba la fortuna de los hombres de la mar italianos de que no hubieran tenido que lamentar bajas personales, lo que les permitía a todos estar en esos momentos reunidos. Serían obsequiados con pasaje y alojamiento gratis por La Marítima y así poder viajar a Barcelona para desde allí continuar su repatriación. Numerosa población mahonesa decidió bajar aquel día al muelle en compacta y numerosísima multitud, en la que no había distinciones sociales de ningún tipo, dispuesta a despedir a los 157 náufragos que marchaban de la Isla. La prensa local se refería a estos hechos: “Los aliadófilos llevados de sus sentimientos no hay para qué decir que estuvieron expresivos, al par que correctos, sin agraviar a nadie. Los germanófilos (los había también en gran número) sin abdicar de sus opiniones, supieron atenerse al dicho “lo cortés no quita lo valiente” y cumplieron deberes de cortesía y hospitalidad. Ni un grito, ni un ademán, ni una expresión mortificante por parte de nadie…” Al partir el buque, los italianos explosionaron vitoreando a la España hospitalaria, a Maó y al Consulado de Italia. En el muelle se encontraban las autoridades civiles y militares; los cónsules de Italia, Francia e Inglaterra, paisanos, militares, etc. Como detalle anecdótico habría que añadir que los italianos regalaron al cónsul un perrito, “un ejemplar que suele ser siempre fiel amigo del hombre”. El animalito también se había salvado con el personal de a bordo y quedó a vivir en Maó como recuerdo viviente del episodio. Y no hubo más. El día 1 de julio unos pescadores locales que se encontraban faenando a unas seis millas de distancia de la bocana del puerto de Maó avistaban consternados a un submarino que emergía muy próximo a la zona en que ellos se encontraban. Sin embargo,  tras observarlos durante unos minutos, volvía a sumergirse en las azules aguas de nuestro mar. Nunca más se supo de las andanzas del mismo.

> 5.7 02-06-1917 “Mahón”

EL VAPOR "MAHÓN"

EL VAPOR “MAHÓN”

Cuando al amanecer del 2 de junio de 1917 el vapor correo “Mahón” se encontraba navegando desde Alcúdia con destino a Maó, emergió no muy lejos de él un submarino que le largó dos cañonazos de aviso, haciéndole parar. Uno de los proyectiles según testigos cayó a escasos 30 metros de la proa del barco. Se dijo que la causa fue que no había podido distinguir los colores de la enseña española que llevaba pintados en ambos costados y que tampoco llevaba en esos momentos izado en el pico del palo pabellón alguno. Este último punto fue reconocido como cierto. Una vez enarbolada la bandera española, el submarino se alejó de la zona sin hacerle daño alguno.

> 5.8 25-10-1937 “Chasseur-91”

BUQUE DE APOYO TIPO “CHASSEUR”

Cuando transcurrían aproximadamente las diez de la mañana del 25 de octubre de 1937, en plena Guerra Civil española, los hombres apostados en los puestos de vigilancia de la población marinera de Fornells avistaban sobrevolando sobre el cielo de la bahía un hidro perteneciente a la escuadrilla italiana con base en Mallorca. En sus tranquilas aguas no había en esos momentos otra embarcación de gran porte más que la nodriza de la compañía Air France que tenía base en este puerto, el “Chasseur-91”, prestando un servicio de carácter totalmente civil y tras dirigirse directamente hacia el punto en que se encontraba fondeada ésta,  le lanzó una ráfaga incendiaria, logrando prenderle fuego. Por fortuna en dicha agresión no se produjeron víctimas humanas puesto que su dotación se encontraba en esos precisos momentos en tierra. Tales hechos comportarían el rechazo total de la población, calificándolos de atrevimiento sin respeto alguno ni a las leyes humanitarias, ni a los convenios internacionales, al atacar a todo buque en la mar indiscriminadamente fuera cual fuere su nacionalidad. El buque enarbolaba el pabellón francés y en sus costados llevaba pintada igualmente su bandera, detalles perfectamente visibles para los pilotos italianos, lo cual impedía perfectamente cualquier posibilidad de error. A pesar de todos estos detalles y de no existir en el puerto forneller ningún otro objetivo militar, el hidro descendió en el nivel de su vuelo a casi rasante para en el momento de sobrevolar el barco soltarle la carga incendiaria que le alcanzaría de lleno, lo que provocaría una gran explosión e incendio inmediatos. La tripulación corrió hacia el muelle para embarcar en sus botes a fin de acudir a apagar las llamas pero el hidro, tras describir un amplio arco, volvía a efectuar varias pasadas enfilando el eje del puerto para caer sobre los muelles ametrallando y soltando nuevos proyectiles sobre el mismo, lo que haría recapacitar a la tripulación del buque que tuvo que buscar refugio hasta que finalizara el ataque. Afortunadamente, esta vez tampoco habría víctimas, pero el incendio acabó con la nave, que almacenaba en su bodega una importante cantidad de gasolina. Finalizada la razzia, estuvo ardiendo por espacio de varias horas hasta terminar por hundirse definitivamente. Días después de la agresión de Fornells, se abría en Maó a instancias del gobernador Militar una cuestación popular que se haría extensiva a toda la isla enfocada a restituir un buque de características semejantes al hundido a la compañía francesa. En cada Ayuntamiento se abrió una lista a partir del 1 de noviembre con esta finalidad. Para llevar a cabo el inicio de la recaudación en Maó se aprovecho el mitín de homenaje que debía de celebrarse en honor a la ciudad de Madrid y a sus defensores que tendría lugar el 7 de noviembre en el Teatro Principal. El 11 de mayo había llegado por primera vez a la Isla, amerizando en las aguas de la bahía de Fornells, el avión-postal de la compañía Air France que, tras haberse llegado a un acuerdo entre los gobiernos francés y español (Republicano), inauguraban una escala en Menorca, en su línea aérea Marsella-Argel. Al día siguiente los dos aviones, el que procedía de Argel, y el que venía de Marsella, hicieron su primera parada de conjunto. A partir de entonces el servicio se hizo de carácter regular, siendo uno de los primeros pasajeros en embarcar en uno de sus aparatos el entonces propio delegado del Gobierno de la República don Francisco Mercadal. El establecimiento de la línea, sin embargo, no logró promover relieve alguno por parte de las distintas autoridades, a pesar de que suponía la única posibilidad de salir y entrar en Menorca, además de abrir una puerta que facilitara la llegada de productos de primera necesidad, como podrían ser medicamentos. También había llegado poco después el buque “Chasseur-91” para realizar los servicios de apoyo y avituallamento a los hidros franceses en sus escalas. El “Chasseur-91” había sido con anterioridad una unidad de la Armada francesa preparada para la lucha antisubmarina que había sido reconvertida para su nueva misión tras ser dada de baja como tal.

> 5.9 24-02-1943 JUNKERS “JU 88 A4” (Avión germano)

Amanecía lentamente el 24 de febrero de 1943 tras haber permanecido trabajando en sus faenas de arrastre con la embarcación del bou denominada “Segundo Gaspar”, José Melsión, de la cual era patrón y que navegaba con su hermano Gaspar, hallándose también a bordo Joan Terrassa, un marinero al servicio de las motoras de la Mola, que se embarcaba con ellos los días en que se encontraba franco de servicio. En aquellos momentos venían navegando desde las costas de “migjorn”, como se conoce a la zona situada al sur de la Isla. Cuando se encontraban al través de la cala de Biniancolla pudieron observar un foco por encima de sus cabezas que rápidamente identificaron como procedente de un avión. Gaspar le dijo a su hermano que les estaba proyectando el haz de luz sobre ellos, pero éste le contestó que no era a ellos a quien enfocaba y, no dando mayor importancia al hecho, siguieron navegando en demanda del puerto de Maó. Cuando cruzaban el Pas de l’Aire observaron consternados que el avión que había encendido el foco caía al mar frente a ellos. Gaspar se lo indicó a su hermano y éste, una vez más, le contestó que seguro se lo estaba imaginando y que lo que pasaba era que lo había perdido ya de vista. Eran ya las seis de la mañana y la mar se encontraba en calma. Eran tiempos de plena guerra europea. Tanto insistió Gaspar que su hermano José decidió por fin y como precaución reducir la marcha de la embarcación y tan pronto se acrecentó el silencio comenzaron a escuchar gritos de gente que sin duda pedía ayuda y que se encontraban por su proa. Tras observar cuidadosamente el horizonte, no tardaron en descubrir a varios hombres que se encontraban a bordo de dos balsas por su proa. Gaspar: “La luna salía sobre el alba porque todavía era oscuro. Nosotros distinguíamos unos por aquí y otros más allá. Entonces se acercaron hasta donde nos encontrábamos y tan poco estuvieron a nuestro costado fueron subiendo precipitadamente y como podían a bordo. Nosotros les decíamos que lo hicieran un poco más hacia la popa pero ellos se ve que entendían que no queríamos que subieran y no se soltaban de ninguna manera. Y éso que la cubierta en aquella zona quedaba muy alta y estaba llena de pescado que se amontonaba junto a la borda, puesto que las capturas habían sido aquella noche muy abundantes y había de todo, de forma que no faltaban entre ellos los temidos ‘rascacios’, ‘arañas’ y ‘cabrachos’. Aquellos hombres ponían sus manos encima de la cubierta inconscientemente porque no los veían y aún así, a pesar de los dolorosísimos pinchazos que recibían, no se soltaban de ninguna manera. Se veía que apreciaban la vida y les aterrorizaba perderla”. Cuando se encontraron por fin en cubierta, por sus explicaciones les dieron a entender que venían de bombardear Argelia. Tales manifestaciones parece ser que no agradaron al piloto, que era un joven de no más de veinte años y se supone llevaba el mando de la tripulación porque inmediatamente hizo callar a todos sus compañeros. En total eran cuatro hombres. Por lo que pudieron o quisieron explicar, parecía ser que el avión había sobrevolado Menorca y cuando descubrió al pesquero, sus tripulantes debieron pensar que los marineros del mismo serían su salvación si planeaban sobre el mar, porque sin duda serían rescatados. Con esta premonición les alumbraron con su foco a fin de que los pescadores se percataran de su presencia y de la maniobra que se prestaban a realizar amerizando por delante de su rumbo. Gaspar: “Nosotros llevábamos a bordo encendido un fogón alimentado por carbón de cok para calentarnos. Entonces les ofrecimos comida caliente pero ellos tan sólo quisieron comer naranjas. Otra acción que llevaron a cabo en cuanto estuvieron a bordo fue entregarnos todas las armas que llevaban encima, pudiendo observar que uno de ellos estaba herido en una pierna, llevando alojada una bala. Parece ser que se dirigían a Mallorca y mientras volaban se quedaron sin gasolina en el depósito. Cuando sobrevolaban Menorca estaban convencidos de que lo hacían sobre la isla vecina”. El avión se encuentra aún hoy a pique frente a la costa de Alcalfar, sobre el rumbo Illa de l’Aire-Puerto de Maó, quizás un poco más hacia afuera, sobre una media milla de la costa. “Lo sé porque nosotros hemos enganchado en él en un par de ocasiones nuestros aparejos al estar arrastrando”. Tras haber dejado abandonadas a la deriva las balsas fueron recogidas por Jaume Reynés, otro pescador que acudía a calar sus redes por aquella zona. Cuando llegaron a puerto se dirigieron directamente a la Base Naval, con cuyo comandante los hermanos Melsión habían hecho buena amistad, teniendo en cuenta, además, que eran los propietarios de la barca que solía traer más pescado a puerto. “Pero dio la casualidad de que el hombre venía navegando al mismo tiempo desde Palma a bordo del ‘Rey Jaime II’ y también había seguido la maniobra realizada por el avión alemán. El vapor había llegado a puerto antes que nosotros y, el comandante, que se encontraba ya en la Base, cuando nos vio llegar nos preguntó si llevábamos a bordo a los aviadores. Nosotros se los entregamos y entonces dio la orden de que se les comprara ropa de vestir en la sastrería Obrador porque iban empapados y tras facilitarles los correspondientes pasajes, fueron embarcados en el vapor rumbo a Palma aquella misma tarde”. Por cierto que el cónsul de Alemania se encontraba precisamente aquellos días alojado en el Hostal del Almirante, en el puerto. El representante germano les hizo llamar aquella misma tarde para hacerles objeto de un homenaje por el salvamento realizado, en cuyo transcurso les fueron entregadas simbólicamente unas medallas. Con presencia de las autoridades de la Isla se largaron varios discursos e incluso se sirvió un ágape. A los marineros de la barca les dieron cien pesetas a cada uno como recompensa, mientras que al patrón, José, fueron doscientas. El cónsul también les dijo que no tenía en aquellos momentos las medallas, pero que las recibirían en los próximos días. Gaspar: “La verdad es que no las llegamos a ver nunca, al igual que tampoco ningún otro tipo de reconocimiento por escrito”.

El aparato, un Junker JU-88 sigue reposando en su cementerio particular, el fondo del mar, sin más compañía que los peces y la vegetación marina que se ha apoderado del mismo. Las imágenes que se ofrecen a continuación han sido obtenidas por David Marqués Campillo, el pasado 13 de septiembre de 2014.

(Aclaración del autor: Cabe citar que hasta hace muy poco la fecha del acaecimiento, obtenida directamente al igual que toda la historia del propio pescador sr. Gaspar Melsión, ya por entonces muy mayor, se ha mantenido equivocada, muy posiblemente por una involuntaria tergiversación de los datos debido a su edad. Ya comprobada la fecha real queda corregida para evitar malos entendidos).

Para completar este reportaje, el autor incluye el video que se ofrece a continuación:

A continuación se insertan nuevas imágenes gentilmente facilitadas por nuestro colaborador el centro de submarinismo S’Algar Diving Menorca.

Desde hace algo más de un año se halla expuesta en las dependencias del centro de submarinismo S’Algar Diving Menorca una magnífica maqueta del pecio construida por el escafandrista afín al mismo centro Jon Boronat, a la par entusiasta maquetista. Sylva Draisaitl, una de las responsables del centro, ha logrado ponerse en contacto con la familia del piloto, suboficial Uffz Walter Faulhaber quien, curiosamente, continúa viviendo en su país y cumplirá en 2016 los 96 años de edad. Junto a él se encontraban en aquella fecha a bordo el Fw Georg Pimmerlein (bombardero-navegante), el Uffz Heinrich Kiener (Operador de radio-artillero popa arriba) y el Uffz Heinz Esper (artillero de la góndola inferior). El avión, como se ha citado, se trataba de un clase Junkers JU 88 A4 (bombardero), matrícula 4D+MN, número Wur 140474, destinado al escuadrón de bombardeo II/KG30, que desde noviembre de 1942 tenía su base en Comiso, Sicilia (anteriormente su base estuvo situada en Noruega).

La misión que habían llevado a cabo esa jornada fue despegar de su base e ir a bombardear diversos objetivos argelinos, para tener que volver posteriormente a una de las bases germanas emplazadas en la isla de Cerdeña. El caso es que durante el viaje de regreso sufrieron la avería de uno de los motores, teniendo que continuar viaje con uno sólo, lo que les obligó a soltar parte del combustible con el fin de poder mantener la cota de vuelo en una altitud mínima de unos 50 metros para dirigirse a tierra. Se especuló posiblemente con confusión, pero la más cercana sin duda era la isla de Menorca. Y ya se sabe el resto de la historia.

Las imágenes de Jon Boronat nos muestran el avión tal y como era antes del accidente, en perfectas condiciones, por una parte, y las del pecio con los deterioros sufridos por la corrosión marina con el paso de tiempo, en una segunda maqueta. Sin duda, un minucioso trabajo.

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FACEBOOK y TWITTER

Ambas ventanas fueron abiertas con el objeto de informar en el momento en que se produjera cualquier novedad tanto en actualización, como noticia o adición de nueva imagen en este portal de la web.

Regularmente se van insertando imágenes escogidas de entre nuestros colaboradores o propias para mantener viva la atención de nuestros amigos. También se insertan los vídeos que se van editando, tanto referentes a la costa como del interesantísimo mundo de los caballos.

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TEMPORAL DE TRAMONTANA OBSERVADO DESDE LA PUNTA DES SIULET (NA MACARET)

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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Toda la información que aparece en esta Guía virtual sobre empresas y entidades, así como las colaboraciones fotográficas o cualquier otro tipo de aportación encaminada a mejorar la información al navegante son completamente gratuitas siendo, por ello, un Portal Náutico público de uso general.

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De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

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De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Imagen de RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Imagen de A. BUENAVENTURA FLORIT

 

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