PARTE PRIMERA: LOS GRANDES BUQUES (3)

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NAUFRAGIOS Y PECIOS

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LOS GRANDES BUQUES (3)

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VISITA ORGANIZADA AL LUGAR DEL ACAECIMIENTO CON MOTIVO DEL CENTENARIO DEL NAUFRAGIO DEL GÉNÉRAL CHANZY

Listado de los buques de los cuales se poseen datos en este estudio y que han sido registrados por número de orden, fecha del acaecimiento y nombre del mismo:

1.8    12-02-1910    GÉNÉRAL CHANZY

>    1.8    11-02-1910        “Général Chanzy”

EL “GÉNÉRAL CHANZY” EN SU PRIMERA ETAPA

El parte del 9 de febrero de 1910 anunciaba como previsión meteorológica para los navegantes en la zona marítima del Mediterráneo occidental la siguiente situación: “El descenso barométrico que se inició ayer ha continuado hoy, refrescando, por consiguiente, bastante la temperatura. Ligeras lluvias han caído sobre la zona durante las primeras horas de esta mañana, continuando cubierto el cielo por densas nubes y alborotándose de nuevo el estado de la mar. Se prevén vientos muy duros del primer y cuarto cuadrante en la zona”. El pronóstico se cumplió en toda su extensión y el tiempo recrudecería fuertemente del N, suspendiendo sus salidas los correos “Isla de Menorca” y “Vicente Sanz”, éste último, retenido en Alcúdia donde, al haber encontrado tan alborotada la mar en aquella bahía a su llegada el día 9, todavía se encontraba todo el pasaje a bordo el día 10, sin haber podido desembarcar a tierra.

EL LUGAR DE LOS HECHOS: EL INTERIOR DE LA ENSENADA DEL CODOLAR DE TORRENOVA

El viento en pocos minutos había pasado a ser huracanado, consiguiendo paralizar las operaciones de las embarcaciones en los puertos, la salida de los pescadores a faenar e incluso las obras de la Fortaleza de Isabel II, en la Mola, desde hacía dos días. El centro de la depresión causante del temporal se había centrado entre las Islas  Baleares y Cerdeña. El remozado vapor-liner francés “Général Chanzy”, con 87 tripulantes y 70 pasajeros a bordo, había largado amarras en el puerto de Marsella el día 8 emprendiendo su derrota hacia el puerto de Argel. Era su itinerario habitual, transportando la valija del correo, carga general y pasaje. Con un desplazamiento de 2.920 toneladas estaba dotado de unas máquinas que generaban una potencia de 3.600 HP, lo que le conferían una nada despreciable velocidad de crucero de 18 nudos.

LA SERIE DE BUQUES EXACTAMENTE IGUALES EN CARACTERÍSTICAS CONSTRUCTIVAS

Este buque, construido en los Astilleros Navales de Saint Nazaire en 1.892 para la Compagníe Générale Trasatlántique francesa, había sido matriculado en el puerto de Marsella. Sus características, según el Lloyd’s Register eran 109,10 m. de eslora, 10,70 m. de manga y una capacidad de carga de 2.334 toneladas. Hacía unos años había sufrido una profunda remodelación encaminada a su adaptación al confort y a las técnicas navales del momento, incorporando a bordo alumbrado eléctrico y T.S.H. Reunía las mismas características que los “Ville d’Alger”, “Ville de Brest” y “Duc de Bragance”, éste último, conocido en Mahón por haber acudido a embarcar a los pasajeros del “Isaac Pereire”, naufragado en los Illots de sa Mesquida.

YA REMOZADO, ZARPANDO DEL PUERTO DE ARGEL

Valorado en más de cinco millones de francos, únicamente le superaban en la compañía los “Carthage” y “Charles Roux”, las últimas incorporaciones en la flota. Era su Capitán Mr. Bruno Cayol, un veterano con 25 años de servicio en la carrera náutica. La casa armadora tenía su domicilio social en París y en Marsella. Ocho de la mañana del 11 de febrero. José Coll Marqués, “l’amo” del predio situado al norte del término de Ciutadella que tiene por nombre Son Escudero, se apresta a iniciar las faenas diarias de costumbre. Es un día gris, oscuro y llueve intermitentemente. Ruge una fortísima tramontanada y ello hace aumentar sensiblemente la apariencia del frío ambiente. De pronto, al mirar instintivamente por una de las ventanas de las “cases” observa que un hombre se está acercando cojeando.

AMARRADO EN EL PUERTO DE MARSELLA

Tiene mal aspecto. Es de buena estatura y de pelo ligeramente rubio. El “l’amo” comprendió inmediatamente que algo iba a cambiar la rutina de aquel día gris, lluvioso y extremadamente frío. Abrió la puerta y se aprestó a indagar: el visitante caminaba descalzo a pesar de que venía de atravesar aquel terreno de cortantes piedras, estaba cubierto de heridas e incluso la poca ropa que llevaba estaba completamente empapada. Se le veía extremadamente agotado. Las primeras palabras y no se entiendían: no hablaban el mismo idioma. Pero daba la impresión de que, de alguna manera, el recién llegado le quería dar a entender lo que motivaba su extraña visita y el por qué de su lamentable aspecto.  Inquieto, el patético visitante se había acercado al fuego del hogar porque estaba tiritando. Y sin pensárselo dos veces tomaba un trozo de carbón y en la pared inmediata realizaba los trazos de lo que parecía ser un buque hundiéndose; en la parte superior escribía un nombre: “Général Chanzy” y en la inferior “100 hommes morts”.

UNA PERSPECTIVA DE LA ENSENADA DEL CODOLAR (O ENDERROSSALLS) DE TORRENOVA

“L’amo” de Son Escudero, que lógicamente no acababa de salir de su asombro, reaccionaba inmediatamente ofreciéndole ropa seca, unas alpargatas, pan y sobrasada o “carn-i-xulla” que el hombre rechazaría en favor de leche caliente y huevos, que tomaba con avidez. Estaba claro que en la costa de la finca a su cuidado, o en alguna de las colindantes, un barco se debía de haber hundido tras lo cual debían de existir por lo menos cien víctimas. El lenguaje aunque parco era suficientemente claro y a don José Coll no le había costado mucho entender el resto. Por ello, tras esperar a que finalizase de ingerir los alimentos, le invitaba a subir en un carro de tracción animal y por el embarrado camino lo trasladaba hasta Ciutadella, a fin de que el herido pudiera dar parte de lo sucedido a las autoridades locales. Por su parte el náufrago, como muestra de su gratitud, no dudaba en ofrecerle dos monedas de oro, lo único de valor que había podido salvar del naufragio, detalle que de ninguna manera aceptaría el todavía asombrado payés.

EL RUMBO Y ENCONTRONAZO DE SU CODASTE CON EL ACANTILADO

El herido era de nacionalidad francesa, tenía 23 años y su ocupación laboral era la de Vista de Aduanas en Argel, a cuyo puesto de trabajo acudía a presentarse. La explicación que dio sobre lo ocurrido situaba los hechos alrededor de las cinco de la madrugada del día 9 en que, encontrándose en el interior de la cámara del vapor, oyó un tremendo fragor, subiendo inmediatamente a cubierta para averiguar qué era lo que estaba ocurriendo allí. Igualmente reaccionó la mayor parte del pasaje. Pero al llegar arriba observó horrorizado que el casco del buque se había partido en dos mitades. Instintivamente se agarró inmediata y medio inconscientemente a un madero al tiempo que un gran golpe de mar lo sacudía.

ACANTILADO DEL MARGEN OESTE DE LA ENSENADA

El terrible impacto le hizo soltarse, perdió el conocimiento por unos momentos y cuando lo recuperó, casi inmediatamente, se dio cuenta de la angustiosa situación en que se encontraba. Pudo observar que las olas lo habían lanzado milagrosamente sobre unas rocas, junto a un resquicio que si bien estaba batido por la mar, parecía que podía ofrecerle una seguridad relativa, al menos momentánea. Temeroso de ser arrastrado y lanzado nuevamente entre los maderos, bocoyes y diferentes restos del buque que inmediatamente habían poblado la zona, construyó con diferentes maderos una especie de barricada para actuar a modo de rompeolas protector que le resguardara del serio peligro que corría su integridad física.

LA PUNTA LLOSAR, QUE CIERRA POR EL ESTE EN UNA IMAGEN DEL INFORME

LA MISMA PUNTA EN UNA IMAGEN ACTUAL

Y lo consiguió. De este modo pasó un largo día y otra inacabable noche. Durante la mañana del segundo día, y en esta situación, remitió en parte el temporal y ante el temor de un nuevo recrudecimiento que sus fuerzas al límite no lograrían soportar, tomó la decisión de abandonar su improvisado refugio aún a pesar de su estado de agotamiento, del terrible frío, de estar completa y permanentemente empapado desde hacía casi dos días, del hambre que le acuciaba terriblemente y del riesgo que suponía escalar aquel terrible peñal cortado casi a pico. Había pasado dos días agazapado entre aquellas rocas castigadas por el enfurecido mar sin poder probar ni comida ni bebida, padeciendo un frío terrorífico, por lo que tomó la firme decisión de trepar por el acantilado hasta ganar el resguardo de la parte alta del mismo.

EL “GÉNÉRAL CHANZY” ZARPANDO DESDE EL PUERTO DE MARSELLA

El náufrago, que llevaba cerca de cuarenta y ocho horas en esa espantosa situación, trepó como pudo por el mismo y una vez arriba, renqueando, se dirigió tierra adentro y cuesta arriba por el pedregoso y árido terreno, cayendo empujado por el fortísimo viento hacia el SE, hasta descubrir las casas de Son Escudero. Lo demás ya se sabe. Una vez en Ciutadella y tras informar de lo sucedido al Juez Municipal señor Bonet, solicitó poder redactar un telegrama para remitirlo a su madre.

UNA PERSPECTIVA DEL LÍNER VISTO DESDE POPA

La redacción del texto del mismo era el siguiente: “Mme. Bodez, 95 Rue de Normandie au Havre. “Général Chanzy” echoné. Sui sauvé. Meilleurs caisers. Marcel”. Internado en el Hospital Municipal y atendido meticulosamente por el doctor Comella, las autoridades se dirigieron hacia el lugar de los hechos a comprobar cuanto les había manifestado el superviviente del desastre, Marcel Bodez, que así es como se llamaba el hombre. La noticia del suceso corrió como un reguero de pólvora por la ciudad. El hecho, de ser cierto, vendría a confirmar que la costa norte de Menorca ha resultado siniestra para la flota de la Compagníe Générale Trasatlántique, puesto que desde 1898 hasta la fecha había perdido ya tres vapores: el “Ville de Rome”  en la madrugada del 22 de marzo de 1898 en las inmediaciones del Cap Negre (Maó); el “Isaac Pereire”, en los Illots de sa Mesquida (Maó), en la madrugada del 26 de octubre de 1906 y, ahora, el “Général Chanzy” en el llamado Codolar (o Enderrossalls) de Torrenova, en Ciutadella.

UNA VISTA DE LA ENSENADA EN UNA JORNADA DE VIENTOS RACHEADOS

En los dos primeros casos no se tuvieron que lamentar pérdidas humanas, a pesar de que el primero llevaba 150 pasajeros a bordo y, el segundo, unos 60. Cierto es que en el embarrancamiento de ambos nada tuvieron que ver las condiciones de la mar, sino la falta de visibilidad. Este último suceso pasará a los anales de la historia marítima de Menorca como el más catastrófico puesto que con el buque hallaron su tumba la totalidad de los seres humanos que iban a bordo excepto uno, salvado milagrosamente.

JOSÉ COLL, EL PAYÉS DEL PREDIO SON ESCUDERO QUE ATENDIÓ A BODEZ

En principio se calculaba que allí habían perecido unas 150 personas. Las autoridades desplazadas al lugar de los hechos junto con el material de salvamento disponible consistente en camillas, medicamentos y demás eran el juez municipal, el agente consular de Francia en Ciutadella, el alcalde, el administrador de Aduanas, fuerzas de la Guardia Civil y Carabineros, además de un inmenso gentío que daría como resultado el que no quedara ningún vehículo disponible en Ciutadella. El Codolar de Torrenova (o Enderrossalls como lo denominaban más los locales) viene a ser una especie de ensenada o pequeña bahía cerrada por alto debido a los escarpados peñascos que conforman el entorno y que son de dificilísimo acceso, formado por materiales fácilmente desintegrables con arcilla, que está situado muy cerca del predio denominado Torrenova.

EL HOGAR O CHIMENEA DONDE BODEZ HIZO SUS TRAZOS CON UN TROZO DE CARBÓN EN LA ACTUALIDAD

Al asomarse como buenamente podían, puesto que era imposible mantenerse en pie debido a la arrebatadora fuerza del viento, observaron aterrorizados la existencia acumulada en el agua de una gran cantidad de maderos y restos del vapor siniestrado; barriles, bocoyes, sacos de harina, etc. no distinguiéndose vestigio alguno del buque, ni tan siquiera los palos, ya que se supone debía estar hundido allí mismo. El aspecto era macabro, horroroso, tanto que sobrecogía el ánimo de todos los allí presentes, al observar detenidamente que enmedio de todo lo descrito estaban flotando gran cantidad de cadáveres humanos de los dos sexos, edades y condiciones sociales.

LA FINCA SON ESCUDERO EN LA ÉPOCA

SON ESCUDERO EN LA ACTUALIDAD

SON ESCUDERO COMO DEBIÓ DESCUBRIRLO BODEZ DESDE EL NORTE

Efectos del pasaje mezclados con restos humanos que, convertidos en una  informe masa, eran juguete del cruel embate de las aguas, como sucede siempre que soplan vientos del primer y cuarto cuadrante, y convierten aquel rincón en un imponente hervidero. Sobre una roca algo accesible se podía ver un cadáver que estaba postrado boca abajo con el cráneo machacado, del que le faltaba la parte trasera. Por la autoridad judicial se ordenó el levantamiento del mismo, que resultó difícil de realizar por lo escarpado del terreno y la furia de la mar.

BODEZ EN EL HOSPITAL MUNICIPAL ATENDIDO POR LAS RELIGIOSAS

Posteriormente sería trasladado hasta el predio Torrevella desde donde sería conducido al Cementerio para su reconocimiento e identificación. Se ordenó entonces que se analizara todo lo que la mar arrojara a la tierra para comprobar la posible existencia de cadáveres mezclados, puesto que por mar resultaba totalmente imposible por el momento emprender operación alguna con los que se hallaban flotando. Igualmente se ordenó la recuperación de las mercancías, los botes de salvamento y otros efectos que por allí se hallaban esparcidos. La gente que había acudido curiosa a comprobar lo sucedido asistía horrorizada al dantesco espectáculo que se ofrecía ante sus asombrados ojos, sobre todo, ante el hecho de ver varias mujeres y niños flotando, “lo que haría compungir el corazón a más de uno ante tanta impotencia”.

DANTESCO ESPECTÁCULO DE RESTOS VISIBLES DEL NAUFRAGIO ENTRE LAS OLAS

Se recuperaron 2 sacas de correspondencia, una bandera francesa, trozos de tela y muchos objetos que pasaron inmediatamente a ser custodiados por la Guardia Civil. La prensa del momento lo relataba muy claro: “Por el aspecto que se nota en los cadáveres que flotan sobre la superficie se deduce que tuvo que haber verdadera lucha contra la muerte y que su agonía debió de ser terrible, atroz, pues si a unos se les ve aferrados a trozos de madera, a otros se les ve asidos a un bocoy. Dentro de un bote han aparecido otros dos cadáveres, que ofrecerá el cuadro más triste y conmovedor al tratarse de una madre que mantiene abrazada a una tierna criatura…” Enterado el presidente de la Asociación Cruz Roja de Maó del accidente, ofreció sin demora todos sus medios tanto humanos como materiales al agente consular de Francia, el señor Mir, quien respondería: “Agradezco infinitamente ofrecimiento.

CARABINEROS MONTANDO GUARDIA SOBRE LOS OBJETOS RECUPERADOS

Desgraciadamente no son necesarios. Todos ahogados. Mir” Al día siguiente el temporal había remitido algo en su virulencia, pero la mar continuaba en extremo alborotada por cuya causa, y a pesar de haber acudido varias embarcaciones menores a las inmediaciones de la ya triste ensenada con el objeto de recuperar los cadáveres que continuaban flotando, continuaba siendo totalmente inútil: no se podía maniobrar ni mantenerse parado en medio de la impetuosidad de las olas, so pena de volcar y correr la misma suerte.

CUEVA EN LA QUE SUPUESTAMENTE SE REFUGIÓ BODEZ

OTRA VISTA DE LA CUEVA CITADA POR EL NÁUFRAGO

Y UNA TERCERA PERSPECTIVA DE LA MISMA. CON FUERTE TEMPORAL QUEDA CEGADA POR LA MAR

Habían llegado a Ciutadella el gobernador Militar, general Galbis, que se hospedó en el Palacio Episcopal, el 2º comandante de Marina, don José Riera Alemany, y el señor Obrador, teniente de la Guardia Civil. También se había enviado un pelotón de soldados del Arma de Infantería de los cuarteles de Ciutadella para vigilar el contorno de la zona del naufragio, para evitar el posible pillaje y controlar todos sus accesos. Se continuaban recuperando diversos objetos, tales como cajas de tabaco, paquetes varios, ropas, etc. De los dos sacos de correspondencia recuperados el día anterior se había podido comprobar que uno estaba casi vacío, mientras que el otro tenía su contenido prácticamente ilegible al estar completamente mojado, debido quizás al entrar en contacto con agua hirviendo ya que, según lo explicado por el náufrago, se produjo una gran explosión en la sala de calderas del vapor que precedió al hundimiento.

PLUMA DE CARGA PARA SUBIR MATERIALES MONTADA POR EL EQUIPO DE RESCATE

Por su parte, Marcel Bodez continuaba internado en el Hospital Municipal, muy mejorado de sus heridas y contusiones, resultado del gatear por el agreste peñal y de la distancia que tuvo que salvar desde el borde del acantilado hasta los “casats” de Son Escudero, a través de un horrible pedregal formado de piedras y rocas terriblemente talladas por el tiempo que las ha dejaría cortantes y afiladas,  para salir de su trágica situación. Los comentaristas de la época describían el lugar del suceso en las columnas de sus periódicos: “El acceso por tierra a la zona es dificilísimo y escarpado. Hay que dejar el vehículo en el predio de Torrevella y andar cerca de una hora entre pedruscos.

LA NOTICIA EN LA PRENSA GRÁFICA DE LA ÉPOCA

Estos días sopla violentamente el viento norte, que impide el normal desenvolvimiento de los que allí acceden. La espuma de las olas que se estrellan contra los peñales con inusitada virulencia aparecen aquí y allí. Observado el punto por donde Marcel Baudez ascendió el acantilado, parece imposible que hubiera podido remontarlo por lo abrupto del mismo. Quizá debió aprovechar una encalmada en el momento del temporal.

OTRO DETALLE DE LA INFORMACIÓN GRÁFICA DE LA ÉPOCA

La cueva que le sirvió de refugio está barrida constantemente por las olas…” De vez en cuando una ola más impetuosa que las demás arrastraba algunos de dichos cadáveres arrojándolos contra las peñas y retirándoles después envueltos en nubes de espuma y entre las peñas se distinguían claramente despojos humanos que habían ido quedando retenidos presentando un aspecto macabro y horroroso. En un saliente podía contemplarse el busto de una mujer con el pelo suelto. Por otro lado flotaba el cadáver de un niño al que le faltaban los brazos. Resultaba imposible describir para los testigos con todos sus detalles el terrible espectáculo quese les estaba ofreciendo. No se podían recuperar más cuerpos puesto que las olas lo seguían impidiendo. Dentro de la ensenada había una peña que parecía convertida en un muestrario pues mantenía pegados allí muestras de trozos de tela de diferentes colores que tapaban restos humanos en confuso montón. Y más triste es que revoloteaban por allí multitud de aves que se aprovechaban del festín que la mar les había improvisado. A todo esto, la noche había vuelto a hacer presa de la zona.

LA ESCUADRILLA DE TORPEDEROS FRANCESA AMARRADA ABARLOADA EN EL PUERTO DE CIUTADELLA

Los Carabineros aparecían con las consiguientes señales de agotamiento en sus rostros demacrados, tras muchas horas de vigilancia y contemplación del más terrible espectáculo que jamás pudieran haberse imaginado. Y a pesar de ello estaban dispuestos a vigilar una noche más desde sus improvisadas barracas y sin haber podido descansar ni ser relevados del servicio. Parecía increíble el hecho de que no se hubieran enviado más miembros del Cuerpo a sustituirles. O de otro modo, por miembros de otras fuerzas de seguridad. Por la tarde del día 14 entraba en el puerto de Maó el vapor “Calvados” en el que viajaba un representante de la Compagnie Générale Trasatlántique fondeando en cala Figuera. El vapor desplazaba 778 toneladas y tenía una máquina de 1.200 CV. Su capitán era Mr. Blansu. Dejó al pasajero en la Isla para resolver toda la problemática derivada del naufragio y, llegada la noche, zarpaba hacia Orán. Se trataba del avezado capitán de la Marina Mercante y subjefe de Armamento Mr. A. Gaude.

CON LA ENCALMADA COMIENZA LA RECUPERACIÓN DE CADÁVERES EN LA MAR

La noticia había caido como una auténtica bomba, tanto en Marsella como en Argel, y numerosos familiares de los pasajeros se habían agolpado desde el primer momento en demanda de noticias fiables. Tras la obtención de resultados negativos, habían remitido numerosos telegramas al agente consular de Francia en Ciutadella. Entre los días 10 y 20 del mes del naufragio se cursarían más de 1.500 telegramas entre entrados y salidos. La Oficina de Telégrafos de Maó ha tenido que enviar en comisión de servicio a dos de sus operadores provistos de otro equipo para evitar la saturación que se estaba produciendo en las Oficinas de Ciutadella. La consternación invadió igualmente París, mientras que en Argel se enlutaban los edificios oficiales y las agencias navieras. De la capital francesa partió la orden de que la Escuadrilla de Contratorpederos estacionada en Cannes se dirijiera inmediatamente a Menorca y, de ser posible, un remolcador con base en el puerto de Marsella con el fin de intentar recuperar la mayor parte de los cadáveres posibles.

OTRA IMAGEN DE LAS BARCAZAS BUSCANDO LOS DESAPARECIDOS

La Escuadrilla estaba formada por las unidades “Le Gabion”, de 400 tons. al mando del teniente de Navío Mr. D’Adhinam; “Le Carabinier”, de 500 tons., al mando del teniente de Navío Mr. Cuny; “Le Carquois”, de 400 tons., al mando del teniente de Navío Mr. Copi; “La Cognée”, de 400 tons. al mando del capitán de Fragata Mr. Eng, quien a su vez ostentaba el mando de la Escuadrilla; “La Fanfare”, de 400 tons. al mando del teniente de Navío Mr. Gervais, y “La Sobretache”, también de 400 tons. que navega al mando del teniente de Navío Vastreau Nel. A su llegada, su comandante el C.F. Mr. Eng dirigió un telegrama al comandante de Marina español en los siguientes términos: “Ciudadela, 14, 18-55. Arrivé a Ciudadela pour effectuer recherches sauvetage posibles du “Général Chanzy”. J’ai l’honneur de vous prier d’agreer les asurances de ma haute consideration et l’expression de reconnaisance pour le generaux empresement que vous avez bien volu temoigner á nous malhereux compatriotes. Comandant de la Seconde Escuadrille de la Premiére Escadre Francaise”.

RECONOCIMIENTO DE LOS CADÁVERES AL PIE DE LA CRUZ DEL CEMENTERIO

Marcel Bodez concedía alguna que otra entrevista a los diferentes medios que se habían desplazado a la Isla y que estaban ávidos de noticias. El día 14, diferentes interlocutores podían observar que el hombre se encontraba todavía fuertemente impresionado por los acontecimientos vividos y que en su rostro y manos se mostraban diversas heridas aún sin cicatrizar. Pero donde presentaba peor aspecto era en sus extremidades inferiores, consecuencia de haber tenido que atravesar el extenso pedregal que separa el acantilado de la finca Son Escudero. Todavía cojeaba ostensiblemente. Curiosamente las monjas que servían en el Hospital de Ciutadella le preguntaron a qué santo había implorado cuando se encontraba en medio del desastre, a lo que Baudez respondió que en la única persona que había pensado en aquellos momentos fue en su madre, a la que ya había remitido diversos telegramas.

ACTO FUNERARIO DONDE HOY SE ALZA EL MAUSOLEO

El día 14 la tramontana que había venido soplando con inusitada fuerza hasta entonces había encalmado la zona al haber rolado completamente, quedando únicamente algo de resaca, lo que no impedía el trasiego por mar en la zona del siniestro. Desde las primeras horas la escuadrilla de Contratorpederos francesa maniobraba algo separada de la costa, siendo auxiliada por varias embarcaciones de pescadores locales así como por las barcazas de la Compañía Arrendataria de Tabacos que eran las que más se acercaban a tierra para recuperar los cadáveres en colaboración con marinos franceses embarcados en ellas. La ensenada continuaba invadida por gran cantidad de maderos. Hasta el momento se habían recogido ya once cadáveres, que fueron subidos a bordo de los barcos de la Armada Francesa y conducidos al Moll Nou del puerto de Ciutadella, envueltos en lonas fuertemente cosidas. Los cuerpos pertenecían a 8 hombres y a 3 mujeres, una de ellas aparentaba unos 18 años, lleva dos sortijas y calzaba medias negras y polacos; tenía el pelo negro. Otra aparentaba unos 35 años, tenía el pelo castaño y llevaba en sus dedos cinco sortijas, dos de ellas parecían de gran valor.

BODEZ EN LA VENTANILLA DEL TREN QUE LE CONDUCE DESDE BARCELONA HASTA MARSELLA

Una vez desembarcados habían sido colocados los cuerpos en dos carros escoltados por miembros de la Guardia Civil y en comitiva presidida por el propio alcalde don Gabriel Saura, el agente consular señor Mir, el teniente coronel de Estado Mayor don Juan Díaz, algunos marineros franceses, soldados españoles y muchísimo gentío en forma de silenciosa escolta, eran acompañados hasta el Cementerio Católico de la ciudad. Una vez allí los cadáveres fueron depositados en la Capilla mientras que el clero presente les dedicaba un solemne responso. Sobre las siete y media de la tarde entraba en el puerto un llaut de unos pescadores que llevaba a bordo otro cadáver perteneciente a un hombre, un tronco de otro al que le faltaban los brazos, y las piernas y miembros sueltos de otras víctimas. Esa misma mañana había llegado el vapor de la Isleña Marítima “Balear” desplazado por orden de la Comandancia de Marina para ayudar en las tareas de rastreo y recuperación de ser necesario pero, al comprobar su capitán la presencia de los seis buques franceses, decidió continuar viaje hacia Palma por no ser necesaria ya su presencia. Llegada la noche, algunas de las unidades francesas pernoctaron fondeadas en la bahía de Fornells, mientras el resto lo hicieron en Ciutadella. Estaban batiendo toda la zona de costa comprendida entre Punta Nati y el Cap de Cavalleria. Al haber manifestado el único superviviente del siniestro en sus declaraciones que tras el choque sobrevino una explosión, comenzaron a circular rumores sobre la posibilidad de que el vapor portara a bordo explosivos o materiales fácilmente inflamables. Bodez embarcaba el día 15 en el vapor “Vicente Sanz” rumbo a Barcelona para desde allí continuar hacia Marsella, según un deseo reiteradamente manifestado a las autoridades locales y al agente consular. Al preguntarle previamente si tenía dinero para sus primeros gastos, dijo que no y entre los que allí estaban reunieron la suma de 25 pesetas que en principio rehusó con fuerza pero, ante la insistencia de sus donantes, acabó aceptándola con claras muestras de sentirse emocionado. Ese mismo día iba a procederse a la identificación de los cadáveres recuperados hasta el momento, los cuales permanecían depositados en el Cementerio. Para ello se colocaron todos los cuerpos recuperados al pie de la Cruz que se erige en el centro del recinto. Allí se encontraban presentes el representante de la casa armadora Mr. A. Gaude, el alcalde, el agente consular galo, el médico municipal, el capellán, periodistas y un reducido grupo de particulares que habían logrado acceder dentro del recinto. El trabajo a realizar sería largo y muy pesado debido a la minuiciosidad del mismo. Los detalles del cadáver número 1, ya se han descrito anteriormente. He aquí las notas tomadas del resto de los recuperados:
-Cadáver nº 2.- Hombre alto, fornido, calvo. Cabello negro canoso, bigote rubio, corto. Edad sobre 60 años. Tiene la pierna izquierda más larga que la derecha. Sin anillos.
-Cadáver nº 3.- Mujer joven, de buena estatura, morena, cabellos negros, bien parecida. Anillo de oro en dedo anular de la mano izquierda con la inscripción J. Crespel. M. Ducert 23 jun 1892.
-Cadáver nº 4.- Mujer de cabellos grises, ojos azules, rostro completamente desfigurado. Edad de 55 a 60 años. Brazo izquierdo roto. En el dedo anular mano izquierda lleva un anillo sin inscripciones.
-Cadáver nº 5.- Hombre de edad aproximada a los 60 años. Barba gris. Vestigios de pantalones interiores de lana. Zapatos negros y calcetines de color canela. Era el médico de a bordo y se apellidaba Catanée.
-Cadáver nº 6.- Mujer de unos 40 años. Ojos azules. Pelo castaño. Lleva 3 sortijas en la mano izquierda y dos en la derecha. Una de ellas de oro con un diamante. Otra lleva engarzada una piedra. Un anillo lleva un diamante montado al aire y otro forma una marquesa. El último es una alianza que lleva la inscripción A.A.F.W. 23 oct 1890. Es de estatura regular y se la supone artista.
-Cadáver nº 7.- Mujer de unos 25 años, estatura regular, gorda, cabello negro. Usa medias y zapatos negros con cordones; tacones altos con rodela de goma. Lleva en la oreja izquierda un trozo de pendiente. Dos anillos en los dedos anulares de ambas manos, uno oval con tres piedras, faltando una. Otro sin piedras para fotografía.
-Cadáver nº 8.- Mujer de edad 25 años. Cabello negro, buena estatura. Le faltan dientes, cara mutilada. Lleva dos sortijas en el dedo anular izquierdo; uno de oro con inscripción que dice J.I.X. y otro con un brillante y una perla que lleva el número 1.223.
-Cadáver nº 9.- Hombre. Edad de 20 a 25 años. Rubio, un poco calvo. Bigote rubio muy recortado. Una cicatriz curva en la región temporal izquierda. Nariz achatada.
-Cadáver nº 10.- Mujer de 18 a 20 años. Cabello negro. Imposible dar señas por estar completamente destrozada y en avanzado estado de descomposición.
-Cadáver nº 11.- Mujer. Masa informe. Le falta brazo derecho.
-Cadáver nº 12.-  Mujer. Trozo de la región pectoral, brazo y mano izquierda y nalga.
-Cadáver nº 13.- Hombre. El rostro presenta vestigio de bigotes. La cabeza está convertida en una masa informe. Tiene las manos callosas. Le falta la pierna izquierda.
-Cadáver nº 14.- Hombre. Edad sobre 40 años. Cráneo destrozado. Lleva anillo en mano izquierda con la inscripción L.B.G.H. 10 jun 1896. Identificado, resulta ser Mr. George Halouse, que vivía en la Rue Lamartine núm. 42 de París”.
Este último pudo ser identificado gracias a las señas personales que por correo remitió su familia. Más tarde apareció otro cuerpo que representaba a un hombre de unos 46 años de edad, alto, fornido y calzado con zapatos negros con rodelas de goma. Llevaba calcetines negros con rayas de color. En el dedo anular de la mano izquierda llevaba un anillo de oro. Y más adelante se encontró el de otro hombre de buena estatura, que portaba una camisa de hilo de color blanca con botones de nácar. En la tirilla que iba al pantalón llevaba bordadas las iniciales E.B., que estaban enlazadas. En otras jornadas de búsqueda aparecieron algunos restos más, hasta un total de veinticuatro cuerpos.

MANIFESTACIÓN POPULAR DE DUELO CELEBRADA EN LA PLAÇA DES BORN

Por deseo del capellán del Cementerio, los restos que pertenecían a diferentes personas y que se incluían dentro de un mismo nicho, se mantenían separados por una tabla para poder recuperarlos más fácilmente en el supuesto de tener que repatriarlos por así solicitarlo sus familiares o el Gobierno francés. El 16 de febrero tenían lugar unos solemnes funerales en la S.I.C.B. de Ciutadella concelebrados por el Obispo de la Diócesis y que estuvieron presididos por las autoridades militares, civiles, Ayuntamiento en pleno, agente consular de  Francia y una comisión de la Oficialidad de los Contratorpederos. El público literalmente abarrotaba la Catedral. Posteriormente se depositaron numerosos ramos y coronas de flores en las tumbas de las víctimas del naufragio. En el Cementerio tomó la palabra en representación del pueblo galo el comandante de “La Cognée”, dedicando sentidas frases de gratitud tanto al Alcalde como a los representantes de la población allí presentes. Por la representación de la Armadora se facilitó la lista de la tripulación del buque que estaba formada por Capitán: Mr. Bruno Cayol; 1er. Oficial: Mr. Guizol; Piloto: Mr. Carline; Médico: Mr. Catanée; Sobrecargo: Mr. Parsi; 1er. Maquinista: Mr. Silvestre; 2º Maquinista: Mr. Lorenzetti; 3er. Maquinista: Mr.Courlier; Repostero: Mr. Malrais, figurando asimismo 10 Cocineros y Marmitones, 10 Camareros, 10 Marineros, 10 Mozos, 19 Fogoneros y 9 Ayudantes de Máquina.

OTRA MANIFESTACIÓN POPULAR CELEBRADA ANTE EL CONSULADO FRANCÉS

Hay que decir que el 3er. maquinista, Mr. Courlier, ya había sido superviviente del vapor “Ville de Saint Nazaire”, de la misma compañía, naufragado anteriormente. También se haría público un listado del pasaje: Mr. Kinsi; Mme. Cailland y su hijo; el teniente Felieniaux, su mujer, sus dos hijos y su sirvienta; Mr. Monier; Mr. Bolondo (de París); capitán Mr. Lern; los esposos Dalfour (artistas); Mr. Janot; Mr. Néstor; Mr. et Mme. Jolly-Velia (artistas); Mr. Halounzé; Mme. Duraz; Mr. Hoskier (Hijo del cónsul Gral. Dinamarca en París); Mme. Lucía Weil ( de Molsheim, Alsacia); Mr. et Mme. Bisson (de París); Mr. et Mme. Baussi; Mr. Hammeris (Sueco); el sacerdote Mr. Billot; Mr. Fernech; Mr. Lavi; Mr. Jacquet; Mr. Clement; Mr. Duffet; Mr. Legéndre; Mr. Guernaouen; Mr. Le Gall; Mlle. Savien; Mr. Soellier; Mr. Tori; Mr. Guiendi; Mr. Gatti; Mr. Ben Rabah; Mr. Pommier, empleado de la P.L.M.; Mr. Dosisson, agente de la Cía P.L.M.; Mr. Berenda (artista); Mr. Green (artista); Mr. Divasta; Mr. Paone; Mr. Gallo; Mr. Armendio; Mr. Nardome; Mr. Henri Namur (viajante de comercio de Avignon); Mr. Miche; Mr. Charlet; Mr. Giordano; Mr. Nivolo; Mr. Osnac (de Sête); Mr. Bournard; Mr. et Mme. Stakelys (artistas); Mr. et Mlle. Boltenstern (de Copenhague); Mr. Sai; Mr. Sanchidrian (representante de la Cie. Trasatlántique en Orán); Mr. et Mme. Audibert (notario de Toulon); Mr. Seren (jefe del Secretariado de la Cía. de Cyprien Eabre de Marseille); Mr. Gache; Mr. Comillon; Mr. et Mme. Brunet; Mr. Fayet (teniente 2º Batallón Africa); Mr. Duraz (empleado de la Aduana); Mr. Baudez (único superviviente, Vista de Aduanas); Mr. Gros (veterinario del 4º Regtº Artillería); Mr. Heritier (veterinario del 4º Regtº de Cazadores de Africa); Mr. Duprez (marinero del Estado); Mme. Salomet (esposa del recaudador de Contribuciones de Bujía); Mr. Asprino (marino del Estado) y otros 6 militares.

MASIVA ASISTENCIA A LOS ACTOS RELIGIOSOS CELEBRADOS EN LA S.I. CATEDRAL

El tiempo se volvió a recrudecer ese mismo día, lo que impedía continuar con la recuperación de víctimas. Una de las embarcaciones locales que más estuvo colaborando en la recuperación de las mismas fue la denominada “Dos Hermanos”, patroneada por José Cabrisas Pons, llevando como marineros a Pedro Caules, Sebastián Marqués, Nicolás Cabrisas y a Francisco Cabrisas cuyo concurso fue debido al interés personal del agente consular. Igualmente lo haría el llaut “María”, de Juan Caules, auxiliado por Bartolomé Caules, Lucas Román, Pedro Román y Juan Mesquida. El buque francés “La Sobretage” por su parte, había dejado convenientemente balizada la posición del “Général Chanzy” en el fondo. El vapor se hallaba a pocos metros de tierra y con una sonda sobre el mismo de unos 12 metros de agua. Se encontraba dividido en tres partes; a 10 metros de distancia se hallaban parte de la popa y el timón y un poco más alejados, fragmentos de la máquina.

MARINEROS FRANCESES REGRESANDO DE UN ACTO RELIGIOSO DEL CEMENTERIO

La inspección llevada a cabo por un grupo de peritos nombrados al efecto por el agente consular señor Mir fue redactada en acta como sigue: “Los abajo firmantes certificamos que el día 19 de febrero de 1910 habiéndose personado en el lugar del siniestro y efectuado un detenido reconocimiento de dicho lugar y con auxilio de unos lentes denominados de fondo, pudieron observar que dicho buque se halla aproximadamente Norte a Sur, mirando la proa hacia el primer cuadrante dentro de la ensenada que forman las puntas de Codolar  y Llosar. La parte de popa hasta el departamento de máquina se halla a una profundidad aproximada de 12 metros y completamente destrozada, la cual se reconoce que es dicha parte del buque por estar al descubierto la máquina, eje de túnel, bocina de eje y tanque de dicha bocina, faltándole la hélice y el codaste.

EN ESTA ZONA APARECIÓ EL CUERPO DEL COMANDANTE DEL BUQUE

Desde la máquina y mirando hacia el NW se halla parte de la obra maestra de proa, pero como en esta parte aumenta la profundidad considerablemente, es imposible reconocer con los elementos de que disponemos, los restos de esta parte del buque. En la punta denominada “Codolar” se observa a nivel del mar, una parte de roca recién rota por efecto de un golpe y en el fondo de dicho lugar se ve el timón roto en el eje de prolongación, y junto a él está en dos pedazos parte del codaste, punto de apoyo del timón. Lo que nos hace suponer que dicho buque al verse ensenado entre las rompientes quiso virar en redondo, o hacer máquina atrás, lo cual debía conseguir pero por efecto del oleaje y al caerle la popa hacia las rocas, dio el golpe que le ocasionó la ruptura del timón y hélice, quedando sin gobierno, y a merced de las olas y viento N, que fue de gran intensidad durante la noche del naufragio, y lo empujó dentro de la mencionada ensenada.

MATERIAL RECUPERADO: TAPA DE PORTILLO

Y teniendo en cuenta el estado del buque tal y como queda mencionado, consideramos imposible toda tentativa de salvamento de ninguna parte útil del casco. Dado en Ciutadella de Menorca en el día 20 de febrero de 1910. Martín Pons, Juan Vilafranca y Juan Coll”. A todo esto, Marcel Bodez había llegado a Barcelona, donde sería recibido por el cónsul de Francia y por algunos reporteros de los medios de comunicación franceses ávidos de noticias sobre el suceso. El corresponsal de “Le Matin” era uno de ellos y poco después obtenía una declaración completa de los hechos: “Nada podía serme más grato que el ser recibido por franceses después de las horas de terrible angustia que acabo de pasar. Sé que se ha dicho que me había vuelto loco cuando ni durante ni un minuto he perdido mi lucidez, que minuto por minuto, como si dijera siglo por siglo, he seguido todas las fases del horroroso drama hasta el punto que he sido yo quien al llegar a Ciutadella he dado todos los detalles sobre los trágicos instantes de la catástrofe.

MATERIAL RECUPERADO: LA CAMPANA DEL LÍNER

A las preguntas de las autoridades locales he contestado con un largo relato y no puedo comprender que estos detalles hayan podido quedar ignorados en Francia tan largo tiempo. Serían las doce de la mañana cuando salíamos de Marsella. A bordo reinaba la alegría. Hacia las siete de la tarde, cuando entramos en el Golfo de León, la mar comenzó a picarse. Varios pasajeros se mostraron inquietos pero el Capitán Cayol dijo para tranquilizarlos: ‘¡Bah! no temáis nada. He visto otros temporales y mañana por la tarde hacia las cinco estaremos a la vista de Argel la Blanca…’. Y se cenó. Serían las once de la noche cuando volví a mi camarote, que ocupaba con otro viajero. Por mi parte experimenté alguna inquietud pues el estado de la mar empeoraba por momentos. ‘No es nada, me dijo mi compañero de camarote; he hecho más de treinta veces la travesía; podéis dormir tranquilo’ Y por fín me dormí. De repente, podían ser las cuatro de la mañana, me desperté sobresaltado. En verdad no porque hubiese oído ni sentido nada, pero un terrible presentimiento me advertía de que un peligro me amenazaba.

MATERIAL RECUPERADO: PRISMÁTICOS DEL PUENTE

Estamos en peligro, pensaba. Pero, ¿por qué?, lo ignoro. En este mismo instante mi compañero de camarote, que también se encontraba despierto, me dijo con voz un tanto emocionada: ‘Creo que el barco acaba de tocar fondo’. Sin oír más salté de mi litera. Perseguido por mis presentimientos tomé el salvavidas del camarote, me puse los pantalones, me precipité por los corredores y escaleras llegando sobre el puente. Juzgad mi sorpresa al distinguir a cien metros apenas, la silueta de un acantilado, dibujándose en la oscuridad.

MATERIAL RECUPERADO: ARO SALVAVIDAS

Estábamos en medio de una bahía estrecha, la popa del barco hacia tierra, la proa hacia la salida de la cala en que nos encontrábamos. ¿Cómo podíamos haber llegado allí? Pero no me preocupó en aquel momento explicármelo, puesto que en seguida vi bien que la situación era trágica. El temporal era tremendo. Olas gigantescas y horrorosas pasaban por encima del barco. De repente, de la escalera vi acceder al puente a unos treinta pasajeros escasamente. Estaban alocados. ‘¿Qué hay? ¿Qué sucede?’ me preguntaron. ‘No sé -les contesté-; pero creo que estamos en peligro. Quizás sería menester lanzar al mar uno de estos botes de salvamento’. ‘¡Oh!, el mar está demasiado enfurecido’, manifestó uno de los pasajeros, que creyó que se estaría más seguro en el interior de los camarotes. Hubo entonces entre los pasajeros que se encontraban conmigo un pánico loco, insensato. Todos se precipitaron hacia la escalera del entrepuente y desaparecieron. Quedamos solamente cinco o seis sobre el puente. Entonces decidí lanzar al mar uno de los botes, puesto que el barco se hundía. Esta vez era imposible dudarlo. Todos estos hechos habían durado escasamente tres minutos. Pero lo que más me extrañaba era la ausencia de miembros de la tripulación entre nosotros.

MATERIAL RECUPERADO: JUEGO CUBIERTOS

MATERIAL RECUPERADO: JUEGO CUBIERTOS

De igual modo el corredor del oficial de guardia y del timonel estaba silencioso. De allí no venía ni una orden. Después, reflexionando, pensé que el corredor ya habia sido barrido por alguna ola y que ambos habrían sido arrastrados por el mar. Sin embargo, a pesar del horroroso estado de la mar, mis compañeros y yo nos pusimos a hacer las maniobras necesarias para lanzar el bote al mar, cuando casi sin interrupción, tres olas enormes se estrellaron contra el puente, barriéndolo todo sin piedad. Con un esfuerzo desesperado me agarré a unos cabos cerrando los ojos. Cuando los volví a abrir me encontraba solo en el puente. Mis compañeros habían desaparecido y el buque se hundía y comprendí que pronto el mar iba a tragárselo todo, con aquellos que debajo de mí, en el entrepuente y en el interior de los camarotes debían ya luchar con la muerte.

MATERIAL RECUPERADO: BANDEJA DEL RESTAURANTE DE A BORDO

MATERIAL RECUPERADO: BANDEJA DE RESTAURANTE

MATERIAL RECUPERADO: DETALLE ANAGRAMA EN BANDEJA

MATERIAL RECUPERADO: BANDEJA CUADRADA

Entonces no dudé más. De un salto me lancé en el abismo negro y rugiente y me esforcé en llegar a tierra nadando. De repente, mientras servía de juguete a enormes olas, oí detrás de mí un sonido de explosión tan formidable que dominó por un instante a los estruendos de la tempestad. Una lluvia de toda clase de objetos cayó al mismo tiempo a mi alrededor, tablas y hasta restos de barriles. Volví la cabeza: estaba ahora solo sobre el mar enfurecido. La catástrofe era un hecho. Bruscamente me sentí levantado por una ola más enorme todavía que las anteriores; sentí un choque espantoso y la ola se retiró. Tras algunos momentos de aturdimiento abrí los ojos. Estaba en una especie de gruta rodeada de rocas cortadas a pico de treinta metros de altura. Delante de mí el mar continuaba rugiendo y las olas entraban con estruendo en la gruta. Para evitar que las olas pudieran llevárseme tuve que subir a una roca detrás de la que me albergué como pude contra las humedades. Por fin llegó el día. La tempestad duraba siempre. A mi alrededor vi un espectáculo terrorífico. A la entrada de la garita en la que me había cobijado objetos de todo tipo se amontonaban, traídos por las olas que seguían igual de furiosas. En estas condiciones busqué en la bahía un rastro del ‘Général Chanzy’. Nada: ni palos, ni resto alguno de cadáveres. Ningún rastro de la catástrofe. Sólo el mar, siempre embravecido. Entonces probé de dejar la gruta. Imposible. Las olas fustigaban terriblemente las rocas. El día pasó y volvió la noche. Sufría horriblemente de mis heridas. Tenía hambre y sed. El mar tiró a mis pies un saco de patatas medio roto. Devoré varias con voracidad. Por fin, después de pasada la segunda noche, el día lució de nuevo; el mar estaba más tranquilo y salí de mi gruta. No vi delante de mí más que rocas cortadas a pico. Intenté subir, rozando mi cuerpo desnudo en todas las asperezas de la roca, llegando por fin tras dos horas de esfuerzos a la cresta del acantilado. Allá abajo de la llanura vi una alquería de blancas paredes. Me arrastré como pude y expliqué a los campesinos estupefactos, con gestos, pues no sabía español, el drama terrible.
Me hicieron comer y beber y una hora más tarde, una tartana que aquellas honradas gentes engancharon para mí, me depositaba en casa del agente consular de Francia en Ciutadella, a quien conté minuciosamente la catástrofe. De allí fui llevado al Hospital en donde las Hermanas de la Caridad me prodigaron cuidados de los que guardaré un vivo reconocimiento toda mi vida”.
El día 16 llegaba a Marsella. El cónsul de Francia le había donado antes de partir una ayuda de 600 francos para las necesidades más urgentes. Nuevamente sería recibido por numerosos periodistas a quienes manifestaría sus deseos de visitar al agente general de la Compagníe Générale Trasatlántique, a donde fue conducido en automóvil. En sus explicaciones atribuiría la catástrofe a la invasión del agua del mar a la sala de calderas produciendo seguidamente una explosión: ‘Lo que me salvó es que tuve la presencia de espíritu suficiente para procurarme un chaleco salvavidas y de arrojarme decididamente al mar…’. Bodez volvía a repetir su odisea en todos los lugares que visitaba, entre ellos, al organismo del cual dependía laboralmente. El Interventor de la Aduana le ofreció, entonces, un puesto de trabajo en Francia al que rehusó, manifestando su deseo de volver a su anterior puesto aunque tuviera que embarcar de nuevo. Después de visitar diferentes bazares para realizar diversas compras partió, ya de noche, con destino a París. Previamente había sido agasajado por sus compañeros de la Amicale de Douanes. Fue interrogado en diferentes ocasiones y, entre ellas,  por el administrador de la Marina quien le preguntó por las posibles causas de la explosión. Declaró que sucedió en el mismo instante en que se hallaba sobre el puente y cuando las olas furiosas acababan de arrastrar ante sus espantados ojos el tambucho que cubría la sala de máquinas del vapor: ‘El agua lo invadía. En el momento mismo me arrojé al mar. Algunos minutos después estaba en tierra y volviéndome hacia el mar no vi más que olas inmensas que se deshacían contra las rompientes’. Mientras, en Menorca continuaban los trabajos de salvamento, identificación y posible repatriación de los cadáveres. En el transcurso del 17 llegaban a Maó los contratorpederos que se estaban dedicando a la búsqueda y recuperación de las víctimas del “Général Chanzy” amarrado en el Moll de Llevant. Fueron muchas las personas que se dedicaron a pasear por los muelles para poder verlos. Por su parte, La Marítima de encargó de abastecerlos de carbón a fin de que pudieran desarrollar sin problemas su humanitario cometido. A las doce y media del 18 zarpaba con rumbo a Ciutadella el contratorpedero “Carabiniere” y al atardecer del día 20, en el salón de actos de la Academia de San Estanislao de Maó (actualmente instalaciones del cine Alcázar) se exhibía un pase de imágenes fijas del lugar del naufragio del vapor francés, del único superviviente y otros detalles del impresionante siniestro. A raíz del naufragio, los talleres de la Sociedad Anglo-Española recibieron el encargo del consulado francés de ensamblar varios ataúdes de plomo con los interiores de madera debidamente herméticos para repatriar algunos de los cadáveres a sus países de origen. En la mañana del 21 el comandante del contratorpedero “Le Gabion” pasó a despedirse del comandante de Marina acompañado del cónsul de Alemania, el señor Taltavull, agradeciendo en nombre de la flotilla todas las facilidades encontradas y atenciones recibidas. Y a las dos de la tarde fondeaba en Maó el cañonero “Temerario” que llegaba procedente de las aguas de Ciutadella. Iba al mando del TN don Salvador Carviá, desplazaba 571 toneladas y venía a reponer sus reservas de carbón. El 22 volvió a hacerse a la mar para continuar prestando su apoyo en el lugar del siniestro. El 22 se hacían nuevamente a la mar los contratorpederos “La Cognee”, “Le Gabion”, “La Fanfare” y “La Sobretache”, quedando amarrado el “Carabinière”. En Ciutadella permanecía el “Corquois”, que no había venido hasta Maó. El 17, la barcaza denominada “Juanito” propiedad de la Compañía Arrendataria de Tabacos, recuperaba a una distancia de 3 millas de la costa al través del paraje conocido como Muntanya Mala otro cuerpo. Pertenecía a un hombre de unos 48 años que había sido localizado por un pescador de Fornells, que sería rápidamente trasladado a este mismo puerto. Identificado se le reconoció como Mr. Bruno Cayol, el malogrado capitán del “Général Chanzy”. Tan pronto como fue sabido en Ciutadella se hizo largar amarras y zarpar al acto a “La Sobretage” para hacerse cargo del cuerpo. Sobre la una de la tarde podía verse desde el puerto de Ciutadella que dos buques se dirigían hacia el mismo: uno de ellos era “La Sobretage” que navegaba a toda máquina llevando su bandera a media asta. El segundo buque quedaba parado frente a la bocana al observar la velocidad del primero y, posteriormente, el que llevara izado su pabellón a media asta. Era el cañonero español “Temerario”, que había estado patrullando por la zona con órdenes directas del Gobierno por medio del ministro de Marina. Tras amarrar descargaba varios restos hallados en la mar que pertenecieron a la goleta francesa “Martial”, naufragada el 15 de enero anterior en Cala del Pilar. Amarrado también el barco francés se procedió a trasladar el féretro del capitán Cayol cubierto con la bandera francesa a bordo de un bote, mientras la tripulación del buque español formaba en cubierta rindiendo honores al fallecido. Transportado hasta una de las escalas laterales del muelle y desembarcado a manos por una guardia de honor formada por un piquete de marinos franceses de los contratorpederos, fue conducido hasta la Plaza de Colón. Allí fueron relevados por varios ciudadanos, los cuales darían muestras de un extraordinario respeto por Mr. Cayol llevándolo hasta el Cementerio, a donde llegarían pasadas del cinco de la tarde. Se había formado una nueva comitiva de autoridades y ciudadanos. Una vez colocado el féretro en el depósito, se cubrió con varias coronas de flores que llevaban las leyendas:

-”Del Cuerpo de Telégrafos”
-”A notre Collégne de la Marine Marchande. L’Etat Major et l’equipage de “La Sobretage”
-”Cíe. Gle. Trasatlántique aux víctimes du “Général Chanzy”
-”A notre regretlé Collégne les Etats Major de la Cíe. Gle. Trasatlántique”.
El cuerpo del infortunado capitán Cayol, registrado como “Cadáver nº 18”, quedó identificado como: “Hombre ya entrado en edad, de estatura regular, robusto, calvo, pelo negro y bastante largo, bigote canoso y trazas de haber usado barba. Lleva un anillo con brillantes y un aro con la inscripción “Gabrielle a Bruno, 7 août 1892”. El domingo día 20 por parte de la Sociedad Casino 17 de Enero era organizada una manifestación de duelo ante el domicilio del Agente Consular de Francia señor Mir, donde se entregaron tarjetas de pésame, y una velada necrológica destinada a recaudar fondos para llevar a cabo la construcción de una gran Cruz que debería presidir el borde del acantilado de la ensenada del Codolar de Torrenova  y un Mausoleo destinado a acoger todos los cadáveres recuperados, los cuales fueron depositados en diferentes nichos para su más fácil identificación en el supuesto de ser reclamado alguno de ellos por sus deudos y debiera de ser repatriado. En dicho acto se reunieron más de 500 pesetas. Acto seguido se abrió una suscripción voluntaria popular en los medios de comunicación de la Isla para contribuir en los gastos. Sería en la madrugada del 23 cuando atravesaba la bocana para hacer una escala el vapor perteneciente a la Compagnie Générale Trasatlántique “Ville d’Alger” procedente de Marsella, correo francés de 2.180 toneladas y 69 tripulantes cuyo capitán era Mr. Cazalix. En él viajaba el presidente de la compañía naviera Mr. Charles Roux, junto con una comisión para visitar el lugar de la catástrofe y analizar las consecuencias y acciones posteriores, contando con los dos ingenieros navales, Mr. Pallerin de la Touva y Mr. Figon. También se llevarían a los pasajeros que hubieran sido identificados. Una vez desembarcados, el buque levaba anclas continuando su viaje. Volvió a entrar a las tres de la madrugada del 28 embarcando nuevamente a los pasajeros que había dejado en su anterior escala continuando seguidamente viaje rumbo a Marsella. El 23 de febrero y por encargo del cónsul francés Mr. Deloffre fueron embarcados en el “Carabiniere” antes de su partida dos ataúdes para conducir dos cadáveres del buque naufragado hasta Francia. Uno de ellos pertenecía al que fuera capitan del vapor, Mr. Bruno Cayol, que había sido hallado por un pescador en las cercanías de Fornells. Los ataúdes habían sido construídos por el ebanista mahonés don Juan Sintes Mercadal. Al puerto de Ciutadella arribaba el “Calvados” procedente también de Marsella, transportando un equipo de buzos y diverso material para reconocer al “Général Chanzy” que, tras realizar la descarga, zarpaba rumbo a Argel. El mismo día partía de Ciutadella el cazatorpedero “Le Carquois”  llevando a remolque dos barcazas cedidas por La Marítima junto con los buzos llegados para iniciar sus trabajos. En primer lugar tenían que inspeccionar el interior del vapor hundido en busca de cadáveres. Sería por la tarde cuando una pareja de los buzos encontrarían otros dos cuerpos en el interior de una cueva submarina próxima al lugar.

MATERIAL RECUPERADO: EL YUNQUE DEL TALLER MECÁNICO DE A BORDO

INSCRIPCIÓN EXISTENTE EN EL CUERPO DEL YUNQUE

Llevados a tierra, fueron depositados en el interior de unas cajas especiales de plomo con exteriores de madera. Las víctimas no se podrían identificar. Tras estas operaciones, zarpaba de nuevo el barco de la Armada francesa hacia la costa norte para recoger a los buzos. El tiempo había refrescado mucho y la mar se iba picando por momentos. A última hora regresaba con otro cadáver a bordo. Éste se encontraba ya excesivamente desfigurado y troceado. Analizado por el personal sanitario, se comprobaría que los tres trozos aportados pertenecían a tres personas diferentes. A todo esto el jefe de los buzos informaba que dentro del vapor no quedaba ni rastro de carga ni cadáver alguno, tan sólo algunos restos enganchados entre efectos del buque. Se supuso que la causa había sido la fuerte corriente que estaba dominando la zona. El 4 de marzo debían de marchar los buzos tras los nulos resultados de los últimos días. Ya no había nada que recuperar, únicamente restos de chatarra del buque. Varios cadáveres serían exhumados y tras los trámites y preparativos sanitarios de rigor serían remitidos a Marsella. El día 10 llegaban a ese puerto los 6 cadáveres identificados, los cuales fueron colocados sobre unos catafalcos existentes en el muelle que se convertirían en la capilla ardiente. Los había transportado el “Calvados” directamente desde el puerto de Ciutadella. Ese mismo día a las dos de la tarde se formaba una comitiva abriendo la marcha un automóvil seguido de una sección a caballo de la gendarmería, ciclistas, sindicatos de marinos, obreros del puerto y numeroso público ávido de rendir un último homenaje a las víctimas de tan desgraciado accidente. Los féretros, montados en seis carrozas fúnebres, iban cubiertos de ramos y coronas de flores, cerrando la comitiva una banda de música que ejecutaba piezas musicales adecuadas al efecto. El duelo lo presidía Mr. Chéron, subsecretario de la Marina francesa y el director de la Compagníe Générale Trasatlántique, seguidos del Cuerpo Consular, autoridades, etc. Millares de curiosos estuvieron contemplando en un respetuoso silencio el paso del cortejo soportando una pertinaz lluvia. El 23 de marzo se anunciaba la primera subasta pública de los restos recuperados liner lo cual se realizaría en la Oficina del agente consular de Francia en Ciutadella. El tipo de licitación se estableció en 30.000 francos. El material objeto de la subasta se refería a todo lo que pertenecía al vapor, tanto en la costa como en el fondo del mar: casco, máquinas, armamento, etc. Formaban parte de otros lotes bocoyes, sacos, barriles, etc. que se venderían aparte por el curador para los intereses ausentes. Posteriormente se intentaría una segunda, al haber fallado la primera. Finalmente se procedió a la venta amigablemente a los señores don Lorenzo Arguimbau Gener y don Antonio Alzina Salom, por el precio de 24.500 francos. Más adelante fueron transportados a Marsella los restos de otro de los identificados, el cadáver perteneciente a Mr. Bolondo, que llegaría a bordo de “Le Carabinier”. Envuelto en la bandera francesa, fue descendido a una falúa que lo transportó hasta el muelle de La Fraternité, en donde se había agolpado una numerosa concurrencia. Mientras el féretro era bajado toda la oficialidad y tripulación se hallaba en el puente con la cabeza descubierta. Recibió el féretro un cuñado del difunto y tras colocarlo en un coche fúnebre fué conducido hasta la estación del ferrocarril para ser transportado a París. En Toulon se celebraron también solemnes funerales por el eterno descanso del notario de esa ciudad Mr. Audibert y su esposa que habían perecido en la catástrofe, ante una numerosa concurrencia. También se celebraban las honras fúnebres para un tercer féretro, el de la hija de ambos, Germana, que había perecido algunos días después de haber conocido la trágica suerte de sus progenitores. Hasta aquí los datos recogidos del suceso. Se habrá observado que las declaraciones de Marcel Bodez difieren en la versión de los primeros días en Ciutadella hasta las ruedas de prensa concedidas en Barcelona y Marsella a los medios de comunicación franceses. Alguno de los medios locales llegó a poner alguna duda en sus explicaciones, lo que sería criticado por otro de dichos medios. Llegado a  Marsella la historia ya habría variado sustancialmente siendo adornada aún más si cabe. Pero unos hechos estaban claros y eran reales: el barco se había hundido tras una fatal colisión y él había sido el único superviviente de todas las personas que se hallaban a bordo, circunstancias que le habían convertido de rebote en principal e indiscutible protagonista de toda una historia de misterio y leyenda. Se habló de cuevas, de rocas, de escalar acantilados, de distancias cubiertas nadando e incluso de distinguir acantilados a cien metros de distancia en una noche completamente cerrada y lloviendo, tirarse al mar y refugiarse en una cueva batida por el temporal. ¿Cuantas veces ha vaciado el mar almacenes y chalés por causa de temporales estando en planos incluso bastante elevados sobre el nivel del mar (Cap d’en Font, por ejemplo)? y, sin embargo, ¿podría sobrevivir un ser humano mermado de facultades, sin preparación física especial, semidesnudo y desnutrido en una cueva a su mismo nivel con impresionantes olas empujadas por una tramontanada de fuerza 9-10 como llegó a calcularse entrando el agua a unas presiones de valores exorbitados? En tales circunstancias, cualquier dibujo del lugar de los hechos que le hubieran presentado -como probablemente se hizo- en los seis días que permaneció en Menorca desde el naufragio habría podido darlo por válido, puesto que es más que posible que al abandonar el lugar en que se refugió (que en alguno lo hizo, no cabe duda alguna) ni volviera la vista hacia atrás para retener los detalles de su emplazamiento en la memoria -sumamente afectada además en aquellos trágicos momentos-, ni volvió nunca más al Codolar una vez marchó hasta la finca Son Escudero. Por ello, precisamente, y tras los diferentes cambios de impresiones con los otros ponentes franceses, es que se deban de dejar a la imaginación del lector -ya que no podría ser de otra manera- las circunstancias que pudieron favorecer y permitieron finalmente facilitar su supervivencia. La declaración oficial de sumario efectuada al agente consular señor Mir por Bodez, y que pasaría a formar parte del expediente del siniestro, rezaba de la forma siguiente: “Habiendo tomado pasaje a bordo del vapor correo ‘Général Chanzy’ de la Compagníe Générale Trasatlántique para dirigirse a Argel, lugar de su destino, cree que en el momento de la salida de Marsella había sobre cubierta un centenar de pasajeros sin contar la gente de la tripulación. Poco tiempo después de la salida encontraron una mar muy gruesa y violento viento del norte. A pesar de ello continuaron la navegación y  durante la noche del nueve al diez, hacia las cuatro o las cinco de la mañana se acababa de despertar cuando de pronto oyó un fuerte rozamiento sobre los lados o el bajo del navío. Preguntó qué había pasado a los hombres de a bordo quienes le respondieron que no había pasado nada; no obstante no creyéndolo subió a cubierta con una treintena de hombres y mujeres. Pudo constatar que enormes olas barrían la cubierta llevándose la pasarela y las gentes que estaban asidas. A mi vez, prosigue, me agarré a un instrumento de hierro cuyo nombre ignoro, En este momento, viendo venir una ola menos fuerte y sabiéndome un buen nadador me dejé ir al agua, y nadé hacia tierra que yo entreveía, después de haber sido arrojado a ella pude darme cuenta de que el navío había naufragado. Debo hacer constar que antes de abandonar el barco oí estallar las calderas y unas maderas me pasaron por encima de mi cabeza. Una vez en tierra el día no tardó en aparecer y pude darme cuenta de mi situación. No había más que despojos a mi alrededor. La tempestad era demasiado fuerte y no podía salir de la cueva en donde me hallaba refugiado. El día transcurrió así y habiendo podido recoger unos trozos de madera pude hacerme un abrigo para pasar la noche y preservarme del frío y del agua. En fin, a la mañana siguiente al alba pude escalar las rocas que creo de una altura de unos cincuenta metros y tras mil esfuerzos llegué con los pies desnudos después de tres cuartos de hora de camino a una granja en donde me di a entender como pude, y me dieron de beber y comer. De allí condujéronme en un coche hasta la ciudad, dejándome en casa del juez donde fui recibido con la mayor solicitud. Cuando llegó el señor agente consular, fui prontamente cuidado por tres médicos que constataron que no tenía más que heridas y contusiones superficiales. Debo reconocer que todas las autoridades han demostrado un gran interés y se han apresurado en darme los socorros que mi caso reclamaba. Y para valer lo que de derecho haya, hago la presente declaración que yo firmo. M. Baudez”. Otra declaración de sumario fue la de “l’amo” de Son Escudero Juan Coll Marqués, que relataría así los hechos: “Esta mañana a las ocho y media se presentó en mi granja de Son Escudero en donde vivo con mi familia, un joven miserablemente vestido bañado por agua de mar y los pies envueltos por unos trozos de tela desgarrados, el cual nos dio a entender por medio de signos que deseaba comer. Le trajimos pan y salchichón que él rehusó, dándonos a entender que prefería leche caliente y huevos, que le fueron inmediatamente servidos. Habiéndose expresado nuestro deseo de conocer la causa de su lamentable estado, tomó un trozo de carbón y dibujó sobre el muro un vapor naufragando y unas palabras. Con toda rapidez apresté mi coche y lo conduje a Ciutadella para ponerlo a disposición del juez Municipal para que recibiese los cuidados que fuesen necesarios.
Antes de abandonar mi granja quiso darme una moneda de veinte francos que por casualidad se encontraba en uno de sus bolsillos, pero rehusé formalmente a tomarla. En fe de lo cual tomamos acta de la declaración que precede, y que el señor Coll Marqués ha firmado con nosotros después de su lectura. José Coll Marqués”. Y para terminar este relato, ¿quién era Mr. Bruno Cayol?, y ¿qué sucedió exactamente aquella siniestra noche? ¿Qué circunstancias pudieron darse para que el “Général Chanzy”, un buque considerado de los mejores de la Compagníe Générale Trasatlántique, se viera frente a los terribles peñales que limitan el Codolar de Torrenova? Mr. Lys du Parc, que asistió a los solemnes funerales celebrados en la S.I.C.B. de Ciutadella, ofreció las siguientes declaraciones: “He aquí lo que acabo de oir de boca de un pariente del difunto Capitán recién llegado de Marsella. Cayol no sentía entusiasmo por el ‘Général Chanzy’. A sus íntimos había dicho más de una vez ‘Ojalá pudiese cambiar mi barco por el ‘Marechal Bugeaud’, mi buque predilecto’. En su último viaje Mr. Cayol había capeado un horrible temporal. Una ola enorme había invadido el vapor, habiendo llegado el agua hasta la misma sala de máquinas. Durante cinco minutos se creía todo perdido ¿Cómo resistió el ‘Général Chanzy’? No se supo. Durante más de tres horas tuvieron que maniobrar las bombas. De regreso a Marsella, Mr. Cayol que se creía salvado por milagro, fue en romería (aun cuando parecía de carácter poco religioso) al Santuario de Nuestra Señora de la Garde. Allí ofreció un cirio a la Virgen, para darle gracias por haberle preservado de aquel inminente naufragio. Al cabo de poco tiempo salió Mr. Cayol al mando del ‘Général Chanzy’ rumbo a Argel… donde no debía llegar jamás. El haberse encontrado el cadáver de Cayol lejos del lugar del naufragio (a 16 millas), a lo largo de Fornells, parece indicar que fue arrebatado del puente por una ola tremenda, una ola como aquella del viaje anterior. Esa ola debió de llevarse con Cayol a los que estaban de servicio y al pasaje que se hallaba sobre cubierta. A partir de ese momento el vapor quedó sin dirección ni orientación. Esto explica que fuese a dar contra la costa de Menorca. Y pudo suceder que siguiendo el vapor a toda velocidad, mientras el pasaje dormía confiado en la pericia de su Capitán, que ya había sido víctima de las furiosas olas, a los pocos momentos sintieron el estruendo del choque y en un abrir y cerrar de ojos, vapor y pasaje, quedaron sepultados en el fondo del mar”. Por su parte Monsieur Eng, comandante de la Escuadrilla de Contratorpederos de la Armada francesa, ofreció también una versión de lo que pudo suceder: “El buque sufrió un desvío de su rumbo de algunos grados de latitud, lo que es comprensible a causa de la densa niebla existente esa noche y que, al observar desde el barco que iba a chocar contra el acantilado, se maniobró rápidamente, desesperadamente en un intento de lograr separarse, lo que no pudo conseguir por estar ya muy cerca, logrando que el choque solamente fuese de lado, abriéndose una fuerte vía de agua que al llegar a las calderas produjeron una explosión, yéndose rápidamente a pique. El no hallarse el vapor junto a la orilla se puede atribuir a que, como el vapor navegaba a dieciocho nudos, perdió en el choque en su sentir parte de ella y con el resto pudo recorrer unos centenares de metros más allá”. Y el capitán del vapor “María”, de la Compañía de Navegación Mixta, que en la noche del dia 9 cruzó también el canal con su barco, manifestaría que en aquellos momentos quiso aprovechar una corriente de dirección W que existe entre las Islas Baleares y las costas españolas, corriente que aquella noche había sufrido gran alteración, como lo prueba el hecho de encontrarse el “María” a la mañana siguiente cerca de Sant Feliu de Guixols, cuando debería de encontrarse al seguir la acostumbrada corriente frente a Mataró.

EL BUQUE “CHARLES ROUX” DE LA CÍA. GÉNÉRALE TRANSATLÁNTIQUE FONDEADO EN MAÓ

Este desvío de la corriente explica, a juicio del Capitán Size, el naufragio de “Général Chanzy”: “Yo conocía al Capitán Mr. Cayol. Era un gran observador y por lo mismo él debía de contar con la citada corriente que conduce al W. Seguramente que no debió ver los faros de la costa menorquina a causa de la cerrazón y confiando en la corriente siguió por el canal y creyendo encontrarse cerca de las costas mallorquinas fue lanzado contra las de Menorca. Por lo mismo, dicho Capitán no es responsable de la catástrofe que en realidad fue debida al cambio de una corriente que resultó opuesta a la dirección ordinaria”. En opinión de sus superiores, Mr. Cayol era considerado como excesivamente prudente. Solía tener por costumbre contestar en base a ella cuando le hacían comentarios al respecto: “Tengo una hija que me está esperando con gran ansia en cuanto que llego a puerto y no quiero -no por mí, sino por ella- tener que correr el riesgo de zozobrar, por el prurito de ganar una hora en la travesía…”. Otros entendidos en la materia dirían que no podían estallar la calderas del buque por motivo de la invasión del agua del mar ya que, al contacto del agua fría con las calderas se habría generado gran cantidad de vapor que, en todo caso, podrían haber dañado a los tripulantes de la sala de máquinas que pudieran estar en el recinto. y que éste tiene suficientes orificios de salida para dichos vapores como para que se llegara a producir una explosión. La Agencia Veritas y el comité de las empresas aseguradoras del barco no habían podido aclarar de un modo definitivo las causas del siniestro. Consideraban, sin embargo, que un vapor de 3.000 toneladas y en perfectas condiciones de navegación, no tenía nada que temer de las olas; pero todos los marinos reconocían que las olas cortas y rápidas del Mediterráneo hacían padecer a un buque más que las grandes olas del océano. Se creía que el “Général Chanzy” sufriría alguna avería en el timón o en sus máquinas y que las corrientes y el viento harían lo demás, arrojándolo contra los escarpados acantilados de la costa norte menorquina. También se llegó a suponer que el capitán Mr. Cayol buscó el abrigo de Menorca desistiendo de pasar por el E de las Baleares -su ruta habitual- a causa del recio NE que soplaba aquella noche. Una vez salvado el canal se refugiaría al amparo de la isla de Mallorca: “¿Viró Mr. Bruno Cayol hacia el Cabo Galí creyéndose al S de Menorca? Ni se sabe, ni se sabrá nunca”. Mr. Barthélémy, capitán del “Charles Royux”, de la misma armadora, manifestaría que jamás había visto olas semejantes en cuarenta años que llevaba navegando por el Mediterráneo. El viento soplaba de NE a NW levantando un oleaje al que era imposible dar la proa. El “Charles Roux” tuvo que refugiarse en Barcelona de arribada. Al llegar a Barcelona desde donde serían repatriados hasta Marsella junto con Marcel Bodez, los cuatro supervivientes de la goleta “Martial” manifestarían a los periodistas franceses que les estaban esperando: “El sitio de la costa de Menorca donde se perdió el ‘Général Chanzy’ es uno de los más peligrosos para la navegación. Los habitantes de Menorca le llaman el ‘agujero de la muerte’. Varios navíos han naufragado ya. Está situado a unas cuatro millas al E de Ciutadella en la costa norte de la isla…”. Lo realmente cierto es que todas las respuestas a la infinidad de preguntas e hipótesis que se barajaron al respecto, se las llevó Monsieur Bruno Cayol consigo. Y no hay más que decir. Un periódico francés que se publicaba en Marsella realizó al respecto una entrevista a tres de los más valorados capitanes de la Marina Mercante francesa: “La desgracia que ha cogido al ‘Général Chanzy’ acecha a todos los buques que tienen que seguir aquel camino. En Cavalleria no existe más que un faro para alumbrar toda la costa N de Menorca. Este faro, insuficiente, data de 50 años. Era entonces suficiente para buques de aquella época, que llevaban poca velocidad. El barco debió encontrarse en las inmediaciones de Menorca de tres a seis de la mañana, antes del alba, y la oscuridad y el mal tiempo le llevaron sobre las rompientes de aquella costa. Es de urgencia que todos los gobernantes exijan que esa luz sea reemplazada por un faro de mucho más radio. Es preciso también que la punta E y la parte W de Menorca, actualmente desprovistas de faros, sean iluminadas”. A las anteriores manifestaciones se le unió el prestigioso “Le Fígaro” de París, que reprodujo en sus páginas un reportaje del periodista Eliseo Reclús que contribuiría a que se extendiera por todo el mundo la idea de Menorca como una isla fatal, rodeada de mares tempestuosos, que la convertían en funesta y temible para los marinos. Y el nombre de Menorca se iría repitiendo como el de una isla maldita, paraje de muerte al que los buques irían dejando fuera de sus rutas. El mismo presidente del Gobierno francés Mr. Briand recibió el 5 de marzo una comunicación firmada por varios diputados pidiendo al Gobierno que tomara medidas para evitar el que se repitieran catástrofes similares a las sufridas en tan poco tiempo por vapores franceses en las costas de Menorca. Hacían constar en su escrito la existencia de una sola luz, escasa y fija en el Cap de Cavalleria, visible solamente a 18 millas, con tiempo sereno y sin brumas. Dicho faro estaba construido en 1857 sin que hasta la fecha hubiera sufrido ninguna modernización. Los capitanes de los buques, a los que representaban dichos diputados, solicitaban que los faros de Menorca fueran dotados de medios para que proyectaran luz de diverso color a cortos intervalos y no como sucedía en la mayoría de los faros españoles, en que esos intervalos duraban 4 minutos. La luz debería ser visible a una distancia de 30 millas. Esta solicitud se esperaba que fuera trasladada al Gobierno español. También los concejales del Ayuntamiento de Mahón se unirían al sentir general, dirigiendo al Gobierno central una solicitud de aumento de faros en la Isla. Firmaban el escrito don Pedro Pons Vidal, don Francisco Pons, don Lorenzo Gomila, don Alberto Seguí, don Rafael Olives,  don Antonio J. Tudurí, don Bartolomé Giménez, don Cristóbal Thomás, don Cristóbal Mus, don Lucas Pons Castell, don Gabriel Orfila, don Manuel Beltrán Llabrés, don Pedro Robert y don Francisco Bals. Otra de las autoridades menorquinas que apoyarían la propuesta sería el alcalde de Ciutadella. El señor Escudero, presidente de la Cámara de Comercio, había reiterado sus escritos en demanda de la renovación de los faros de la Isla, además de instalar otros nuevos como habían venido demostrando los tres últimos sucesos. Mucho tardaría en llegar el esperado escrito, pero el 17 de febrero era recibida la ansiada respuesta del Ministerio de Fomento al respecto: “Muy distinguido señor mío: Contesto a su telegrama de fecha 13 del corriente manifestándole que muy en breve se expedirá una orden a la Jefatura de Obras Públicas de Baleares para que abra un informe acerca del emplazamiento de las señales marítimas necesarias para balizar el canal que separa Mallorca de Menorca y otra para el Jefe del Servicio Central de Señales Marítimas para que tome las determinaciones que estime oportunas para la fijación del emplazamiento del nuevo faro de Favàritx…”. El 20 de mayo salía aprobado el nuevo Plan de Faros para la Isla de Menorca que reformaba las apariencias de los instalados en el Cap de Cavalleria, Cap d’Artrutx e Illa de l’Aire con arreglo al Plan de 1º de marzo de 1902. Al propio tiempo se ordenaba contratar la construcción del nuevo a ubicar en el Cap de Favàritx con aparato de destello a relámpagos de 3.000 a 4.000 bujías y se incluía otro más para Punta Nati con el mismo aparato que el anterior.

CONSTRUCCIÓN DEL NUEVO FARO DE PUNTA NATI

EL FARO DE PUNTA NATI EN LA ACTUALIDAD

También se pasaba a estudio el alumbrado del Puerto de Fornells. Más adelante se recibiría la noticia directa desde la capital del Estado de que un equipo de luminaria que se estaba construyendo en Alemania con destino a un faro a construir en el Cabo de Tres Forcas, en Melilla, se destinaba al que se daba orden de levantar inmediatamente en  Punta Nati; de ser necesario por finalizarse la obra y no haber llegado el equipo, quedaba en reserva otro que se estaba construyendo en Francia. Para terminar, ¿quién era el personaje del cual tomó el vapor siniestrado su nombre? Antonio Eugenio Alfredo Chanzy había nacido en 1823 en Nonart. Ingresó en el Arma de Artillería, Cuerpo de Zuavos en 1841 y hasta 1870 sirvió siempre, prácticamente, en Africa. Tras la Revolución del 4 de septiembre, el Gobierno le ascendió a general de División. En diciembre del mismo año le confió el mando del 2º Ejército del Loira. Fué elegido miembro de la Asamblea Nacional, librándose milagrosamente de ser fusilado por los comunistas en 1871. De 1873 a 1879 fue gobernador general de Argelia. Senador en 1875 se presentó candidato a presidente en 1879. Fue nombrado embajador de Francia en San Petersburgo, cargo que ejerció desde 1879 hasta 1881, en que tomaría el mando del Sexto Cuerpo del Ejército en Chalors, donde murió repentinamente en 1883. En noviembre de 1912 quedaba completamente terminado el panteón erigido en el Cementerio Católico de Ciutadella en memoria de las víctimas.

DETALLE DEL CONJUNTO DEL MAUSOLEO A CUYO PIE REPOSAN LOS RESTOS DE LAS VÍCTIMAS QUE QUEDARON ENTERRADAS EN MENORCA

Contiene una hermosa escultura representando a un gran ángel que sostiene un ancla con su mano izquierda y en su base un relieve de piedra que representa al vapor estrellándose contra el acantilado, rodeado el conjunto de un balustre que sostiene una cadena con una lápida que lleva una inscripción bilingüe (francés y español) alusiva a la catástrofe. Es obra del escultor mallorquín Francisco Rosselló.

DETALLE DEL ÁNGEL DE LA ESCULTURA

PRIMER PLANO DE LA ESCULTURA. DETALLES

LOSA DE CIERRE DE LA FOSA

También sería construida una gran Cruz de hierro forjado que sería colocada sobre un túmulo circular de piedras al borde del acantilado del Codolar de Torrenova, en el mismo lugar de los hechos, en mayo de 1911 y que debido a su degradación por la corrosión, sería sustituida en 1985 por otra cruz de piedra artificial que en su base lleva una placa de mármol con la inscripción: “A la memoria del vapor ‘Général Chanzy’. 10 de febrero 1910. Ciutadella 1985”.

VISTA DEL TÚMULO PERPETUANDO EL SUCESO EN EL LUGAR DE LOS HECHOS

DETALLE DE LA CRUZ Y DE LA PLACA QUE REMATAN EL TÚMULO

Su recuerdo entre los ciudadelanos continúa, aún hoy, presente. De hecho, el mes de febrero de 2010 se cumplía el Primer Centenario del trágico suceso y por ello, la  Societat Històrico Arqueològica Martí i Bella, de Ciutadella, organizó unas Jornadas dedicadas a conmemorar y homenajear a las víctimas del vapor mediante un ciclo de conferencias impartidas por los historiadores franceses Pierre Echinard, Historiador y miembro de l’Académie de Marseille junto con Jean-Jacques Jordi, Doctor en Historia. También se efectuaría el hipotético camino efectuado en su día por Bodez desde el acantilado hasta alcanzar las casas de Son Escudero, mediante relato y explicaciones del autor de estos textos, de lo cual se incluyen diversas imágenes.

SALIDA DE LA EXPEDICIÓN DESDE EL FARO DE PUNTA NATI

EL GRUPO SE HA PUESTO EN MARCHA. SON CERCA DE 200 PERSONAS

EL GRUPO ANTE EL TÚMULO SOBRE EL CODOLAR DE TORRENOVA

EL GRUPO RODEANDO EL TÚMULO ATENDIENDO A LAS EXPLICACIONES

OTRA PERSPECTIVA DE LA CONCENTRACIÓN EN EL LUGAR DEL NAUFRAGIO

DE IZQUIERDA A DERECHA: ALBERTO COLL, PDENTE. DE LA S. H. A. MARTÍ I BELLA; JEAN-JACQUES JORDI Y PIERRE ECHINARD

EL CAMINO DESDE EL ACANTILADO HASTA SON ESCUDERO

LAS CASAS APARECEN EN EL HORIZONTE

Por último se ofrece una imagen recientemente recibida de nuestro colaborador Guido Pfeiffer analizando diversos hierros y perfiles que aún restan clavados en el lecho marino en la ensenada del Codolar de Torrenova.

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Ambas ventanas fueron abiertas con el objeto de informar en el momento en que se produjera cualquier novedad tanto en actualización, como noticia o adición de nueva imagen en este portal de la web.

Regularmente se van insertando imágenes escogidas de entre nuestros colaboradores o propias para mantener viva la atención de nuestros amigos. También se insertan los vídeos que se van editando, tanto referentes a la costa como del interesantísimo mundo de los caballos.

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TEMPORAL DE TRAMONTANA OBSERVADO DESDE LA PUNTA DES SIULET (NA MACARET)

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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Toda la información que aparece en esta Guía virtual sobre empresas y entidades, así como las colaboraciones fotográficas o cualquier otro tipo de aportación encaminada a mejorar la información al navegante son completamente gratuitas siendo, por ello, un Portal Náutico público de uso general.

* * *

De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

* * *

De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Foto RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

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Un comentario

  • Buen trabajo de documentación. Sobria y completa exposición de la tragedia, sus antecedentes y resultados. Felicidades al autor. Retrospectivamente, el naufragio se habría evitado si la costa hubiera estado señalizada adecuadamente con los faros que se construyeron tras el accidente. El abandono y la incuria secular de España….

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