Anécdotas y curiosidades

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DE LA HISTORIA

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Anécdotas y curiosidades del acontecer diario

del LAZARETO DE MAHÓN

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Un centro sanitario como lo era el Lazareto de Mahón, lógicamente llegó a generar numerosas anécdotas, noticias e informaciones de todo tipo que han llegado a formar parte de los anales de la historia mahonesa y, por ende, menorquina. A continuación se exponen algunos de ellos, elegidos al azar, tales como incidencias sobre casos de buques que llegaron a pasar la cuarentena, solicitudes de personas que, a pesar del pánico que generaba el trabajo de “guarda de la salud” por el contacto con enfermedades de por sí bastante desconocidas y misteriosas hasta el punto de que se desconocían sus consecuencias (pero que la situación económica desesperada del momento obligaba a enfrentarse a ello), ejemplos de “patentes” y certificados sanitarios españoles y de otros países, etc.

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Lo que se diría sobre los prisioneros franceses

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LOS JARDINES DE LA CUADRA FRANCESA

LOS JARDINES DE LA CUADRA FRANCESA

Se ha citado anteriormente cuál pudo ser una de las razones de que a la Hospedería de primera clase, diferente en tipo de construcción a las demás, se la conociera también como La Cuadra Francesa. Esa causa parece ser se remonta allá por el año 1809 en que existió una fuerte polémica a raíz del internado de una serie de prisioneros de nacionalidad francesa en que el Lazareto fue utilizado como prisión, en base a la situación creada antes de entrar en funcionamiento como centro sanitario de enfermedades contagiosas. Fue quizás por ello que al pabellón, que más adelante se convertiría en la Hospedería de Pasajeros de Primera clase se le conociera desde entonces, más popularmente, con el sobrenombre de “La Cuadra Francesa”. Cierto es que existía un ambiente enrarecido en la época. Los franceses eran mal vistos y, entre los mandos y el personal del Lazareto no andaban las cosas por su mejor cauce, verdaderamente. Los franceses estaban incomunicados en sus aposentos y no podían circular libremente por el recinto. Tenían dos salidas colectivas diarias, siempre bajo vigilancia de sus guardianes, a fin de tomar baños de mar mañana y tarde, bajo prescripción del Médico del centro. El hecho de que tomaran estos baños y a que dos de ellos fueren liberados por el Director del centro por sugerencia del mando británico bajo cuya custodia se encontraban confinados, hizo que en diversos árboles del recinto aparecieran unos manifiestos realizados toscamente a mano denunciando el hecho y clamando para una revolución contra tal situación, edulcorada también con el chismorreo que circulaba por la zona en el sentido de que una flota de varios barcos franceses vendrían a liberar a sus compatriotas. Dicho texto, en lo que buenamente se ha podido reconstruir, decía lo siguiente:

FOTOCOPIA DE UNO DE LOS PASQUINES ORIGINALES QUE SE GUARDAN EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE MAÓ

FOTOCOPIA DE UNO DE LOS PASQUINES ORIGINALES QUE SE GUARDAN EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE MAÓ

El publich potble de Maho sabreu com tenim el jerma del Capalla el devot comisari de Guerra de Barselona y Joan Angel Antich, capita del port de la matexa. Mirau quin govern tenim que savent per el correu esta noticia esta la poca mencio quen fa pero si ell dins tres dias no muda conta *****Jurats embarcan estas *** qui mos treesen y mos venen com a cans. Com no sortiu poble bax bons patriotas. Sortiu Inglesos y el vostro pertit voltros milicianos despartauvos y mirau esta traicio. Ennemnos tots y al contoc de campana destrusem tota esta canalla y qui el se protegex qui es el sr. Babilon alias Sadran. Sempra viva nostro Don Fernando viva viva viva. Amen amen amen

A raíz de la aparición del pasquín, el Jefe del Centro remitió al Subgobernador de la Isla el escrito que sigue:

Nada podrá hacer ver a V.E. con más solidez, que los Prisioneros Franceses han guardado desde que llegaron a ésta el debido encierro, sino la información que en vista de su oficio de 20 de agosto último ha hecho el Sargento Mayor de esta Plaza por disposición mía y original incluyo, la misma que acinola mi conducta que algún mal intensionado ha intentado macular. Nada me admira esto en la época actual que bajo el velo del Patriotismo y fidelodad tiene su partido el espíritu de venganza y quando he visto que algunos empleados por S.M. en esta Isla, entre ellos el Director de Prisiones Dn.Lorenzo Jangual, tubieron la poca precaución de suponer en un paraje público, como un gran crimen, que yo daba libertad para marchar a Tunez a dos Prisioneros Franceses sin haverse informado primero que aun quando fuese como era positibo su salida, no eran estos dependientes del Gobierno Español, y sí del Inglés, como lo denota el testimonio adjunto que hize poner luego que llegó a mí noticia la calumnia. Sobre esta ni sobre la de criticar alguna de mis providencias publicamente los los propios empleados dando como hace haver visto a mi Oficial en casa del Ministro de Hacienda, no he tomado el menor partido por no tener más justificación que la de un oficial del Regtº de Granada que se halla aquí à restablecer su salud, pues aunque algunos otros sugetos se encontraban alas inmediaciones de aquellos no tenía seguridad de que lo hubiesen oido, pero conozco que de no poner algún límite a tales excesos sedará margen à otros, que sino fuese por la tranquilidad que reyna en estos naturales, podrían tener fatales consecuencias, y por lo tanto pido a V.E. que baliéndose de aquellos medios reserbados que le dicte su prudencia se sirva separar de aquí almenos durante las actuales circunstancias, al expresado Jangual, quien seguramente creo sea el fondo de la livertad con que se critica mi proceder aunque infundadamente como entodo tiempo me obligo a justificar, quedándome el hecho de que el mismo pueda haber contribuido con otros de su facción ala extensión y fixacion del Pasquín que incluyo y se halló hace pocos días en modelos parajes públicos, sin que pueda ofrecer prueba de este hecho por lo imposible que es adquirirla pero si ver que el tal papel injurioso no tiene el menor fundamento con respecto aque si Juan Antonio Antich se halla empleado en Barcelona consta à V.E. que se le tienen embargados sus bienes por disposición de esa Junta y que si Ardebol lo está igualmente, tengo expedida la mía con respecto a los suyos si los hubiere, no haviendo omitido en otro tiempo, que tube quexa de su hermano el Capellán que aquí se halla producida por el Vice-Cónsul Inglés, hacer formar una Sumaria que es la misma que acompaño y que después de esecutada la pasé al Ilmo. Sr. Obispo quien despues de algunos dias me la debolvió con su oficio que va unido no multando crimen particular contra el tal Capellán.

PRIMERA PARTE DE LA TRANSCRIPCIÓN ORIGINAL DE LA CARTA DEL OBISPO DE MENORCA PRESENTADA EN LA SUMARIA

PRIMERA PARTE DE LA TRANSCRIPCIÓN ORIGINAL DE LA CARTA DEL OBISPO DE MENORCA PRESENTADA EN LA SUMARIA

SEGUNDA PARTE DE LA TRANSCRIPCIÓN ORIGINAL DE LA CARTA DEL OBISPO DE MENORCA PRESENTADA EN LA SUMARIA

SEGUNDA PARTE DE LA TRANSCRIPCIÓN ORIGINAL DE LA CARTA DEL OBISPO DE MENORCA PRESENTADA EN LA SUMARIA

“Bien conozco Sr. Excmo. que todos los que tenemos algún mando estamos en el día expuestos a la censura de los perversos y mal intencionados, quienes tal mez manifiestan lo contrario que sus corazones ocultan, pero tambien beo que de no aplicarse algún remedio a tal mal, puede este propagarse a términos que no lo admita, baxo cuyo concepto y el vil mejor servicio a S.M., repito a V.E. mi ruego con la circunstancia que tenga la bondad de disponer se observe el mayor sigilo sobre este tan delicado particular…

Una vez tomada cuenta de la situación se haría abrir una “Sumaria” que venía a ser lo mismo que una investigación por una Comisión compuesta por un juez fiscal y un escribano nombrados al efecto para llevar a cabo todo el proceso. Se nombraría juez fiscal a don José Guerrero y escribano a don Manuel Barreda.

PORTADA DEL EXPEDIENTE INCOADO POR LA SUMARIA QUE SE CONSERVA EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE MAÓ

PORTADA DEL EXPEDIENTE INCOADO POR LA SUMARIA QUE SE CONSERVA EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE MAÓ

Y comenzáronse, pues, a interrogar a los vigilantes de los prisioneros a fin de conocer y valorar el grado de cumplimiento de la custodia de los mismos. Al ser interrogados, los militares debían actuar bajo promesa y manifestarlo a la Comisión poniendo su mano derecha sobre el puño de su sable. La única libertad que se debía a los prisioneros era un baño en las aguas del puerto dos veces por día y a una distancia no superior a las cincuenta brazas del muelle. Compareció en primer lugar Juan Puig, Capitán Graduado, ayudante mayor de esta Plaza, para declarar y afirmar que no había salido del recinto ninguno de los custodiados los cuales estaban vigilados en todo momento. Don Luis Moliner, Sargento 2º Graduado declaró estar destinado por el Capitán General del Ejército de Cataluña en esta Plaza y comisionado por el Gobernador Interino para la vigilancia de los Prisioneros. Manifestó ante la Comisión que todos observaban el debido encierro excepto durante cuatro horas, dos por la mañana y dos por la tarde, en que acudían a bañarse con órdenes de sus Superiores en el mismo muelle. Añadió que, en ocasiones, habían venido hermanos o parientes de algunos enfermos que se hallaban en el Hospital, distante del edificio de confinamiento unos doscientos pasos, a verlos, pero que inmediatamente volvían a sus encierros. A la pregunta de si el Gobernador les había permitido salir hasta Mahón, respondería que a pesar de haberlo solicitado, para poder comprar provisiones o simplemente para conocer la población, jamás se les había concedido este tipo de permiso y que tampoco lo había hecho ningún otro Jefe. Asimismo informó que diariamente se pasaba lista para poder comprobar que estaban todos y que incluso, a petición del Gobernador, había sugerido clausurar diferentes puertas de acceso y de paso a otros departamentos para un mejor control, y que se lo habían aprobado. Don Guillermo Gallard Subteniente del Ejército de Milicias de Mallorca, destacado en el Lazareto y tercer testigo, contestó en los mismos términos que el anterior. Se tomó declaración, entonces, al Capitán don Agustín Schwich, del Tercer Regimiento de Suiza, Prisionero de nacionalidad francesa y al cargo y mando interior de sus compañeros prisioneros, tanto para atender a su subsistencia como para su propia seguridad. Este no sabía hablar español, para lo que se nombró intérprete oficial de la Sumaria a don Pedro Valls. De sus declaraciones se desprende que los Prisioneros no salían nunca de su encierro salvo para tomar el baño permitido, circunstancia recomendada por el Físico del Centro, para restablecimiento de su salud, tras lo cual volvían todos a su departamento. La guardia estaba formada por dos centinelas, una interior y otra exterior. El Capitán indicó que se encontraban debidamente custodiados y que el Oficial español llamado Juan Puig, celaba y vigilaba mucho para que sus hombres estuvieran al propio tiempo seguros. También existía vigilancia en otro departamento en el cual se encontraban retenidos varios de sus hombres. A continuación correpondió declarar al cantinero, Juan Taberner, civil al servicio del Centro. A los civiles se les exigía juramento.Éste declaró no conocer nada al respecto.

SUMARIA. DETALLE DEL INTERROGATORIO EFECTUADO A LOS TESTIGOS

SUMARIA. DETALLE DEL INTERROGATORIO EFECTUADO A LOS TESTIGOS

Correspondía el turno a don Jayme Montaner, Teniente del Regimiento de Milicias Provinciales de Mallorca. Mano derecha sobre el puño del sable y promesa. Manifestaría a los presentes que constantemente se recibían nuevas órdenes del Gobernador de esta Plaza encaminadas a una mejor custodia de los prisioneros. Juan Vidal, de igual rango y Regimiento, manifestaría lo mismo que sus antecesores, excepto que una o dos veces observó que con la licencia del Ayudante queentonces había, llamado don Esteban Puyol, un hermano o pariente de algún enfermo que había en el Hospital, distante del edificio de confinamiento como unos doscientos pasos, había acudido de visita pero que, luego de haberlo visto y a la hora que se le había prefijado, había vuelto a su destino entrando en su correspondiente encierro acompañado por su custodio. Igual manifestación haría don Pedro Antonio Terrasa, Alférez del mismo Regtº. Informó que un preso fue a visitar a un hermano suyo ingresado en el Hospital, acompañado del Capellán, regresando posteriormente a su pabellón. Solicitóse entonces que el Médico Jefe ofreciera explicaciones sobre los baños que debían de tomar los Prisioneros. Se tenía que informar si la necesidad de los mismos era debida por motivos estrictamente de salud o, por el contrario, se les permitía por mera diversión.

Don Manuel Rodríguez, Profesor de Cirujía y Medicina, Cirujano Consultor Honorario del Exército y Mayor del Hospital Militar de la Ysla de Menorca en la Villa de Mahón, Socio de varias Academias y Cuerpos literarios. Ec. de Orden del Governador de esta Plaza y a solicitud de don José Guerrero, Coronel de los ns. Exércitos y Sargento Mayor de esta Plaza, manifiesta que los Prisioneros de Guerra Franceses, secuestrados en el Lazareto de este puerto tienen sarna. Hay mas de 30 afectados y es muy difícil de erradicar. Ante una masiva previsión de hospitalización recomendó baños de mar diarios mientras el tiempo lo permitiera. Por ello, con fecha de hoy, once de septiembre de 1809, los enfermos se han reducido a cinco“.

Como quiera que la actuación de los presbíteros destacados en el Lazareto había sido puesta en evidencia por los autores de los pasquines, el Comandante general interino de la Isla don Luis Babilón de San Martín solicitó al Obispo que realizara las averiguaciones pertinentes cerca de los religiosos. Este delegó en la Comisión Investigadora para que las llevara a cabo directamente. Los resultados deberían ser remitidos al Prelado para contestar en consecuencia. Don Josep Guerrero y don Manuel Barreda llamaron a don Nicolás Hernández y a don Ignacio Ardevol a audiencia. El Escribano Manuel Barreda iniciaba su informe como sigue:

Don José Guerrero Coronel de los Reales Exércitos y Sargento Mayor de la Plana de Mahón: Haviendo de nombrar Escribano según previene S.M. en sus Reales Ordenanzas, para que actue en la información que de orden del Señor Governador interino y Segundo Comandante de esta Isla el Coronel Don Luis Babilon, boy atomar alos Capellanes Don Ignacio Ardevol y el Doctor Nicolaset, nombro a Manuel Barreda Cavo 1º del Regimiento de Infantería de Soria, para que exerza el empleo de Escrivano, y habiendole adbertido dela obligacion que contrae, jura y promete guardar vigilo y fidelidad en quanto actue; y para que conste lo firmó conmigo en mahón a once de Marzo de mil ochocientos y nueve“.

De orden del Presbítero-Rector y Cura de la Parroquia del Lazareto, compareció el Capellán don Nicolás Hernández, a quien haciéndole poner la mano en el pecho le conminaron a responder al interrogatorio que se prestaban a realizar. El auto comenzaba con un

Jurais a Dios y prometeis al Rey decir verdad sobre lo que os boy à interrogar…

El Capellán interrogado era natural de Mahón, tenía treinta y cinco años de edad y era beneficiado de la Parroquia de esta Plaza.

Preguntado… De donde save la especie de que en el continente ay pronta una Expedicion de parte de los Enemigos de veinte y tantos barcos directa para esta Isla, quien se lo ha dicho, ò como lo save, y aquienes lo hà oydo, como tambien aque sugeto lo hà contado, haciendo una exacta declaracion de todo el hecho; è igualmente que combersacion hà tenido sobre el particular: Dixo: Que hablando delas desgracias de nuestra España delante de don Ignacio Ardevol Presvitero, me dixo, que de estas cosas no havian de tomar ningun partido, por cuanto la Isla de Mahon alpresente estava al Encante, y que aora menos inpensada podia llegar en Mahon una Expedicion de veinte Faratanas cargadas de Franceses a tomar pocesion de Mahon;esto es lo que ha oido al expresado Presbitero don Ignacio Ardevol; y al salir de Misa Mayor el que declara, haviendolo dicho a don Narcis Arguimbau le contestó este daria parte al Consul Ingles, para que se tomasen las devidas precausiones. Y que el dia diez antes de entrar a Visperas en precencia del referido don Narcis, me dijo el Consul ya citado, que si me se preguntara sobre lo dicho, si le responderia lo mismo, alo que contesto que si; que no se lo ha dicho a nadie mas, ni menos hà tenido conversacion alguna sobre el citado asunto, con otra persona.

Preguntado. Si save ò hà oido decir el paraje donde se halla el citado comboy, dixo: Que el enunciado arriba don Ignacio le habia dicho tambien que ala hora menos pensada podia llegar de Barcelona, como unas veinte Faratanas cargadas de Enemigos.

Preguntado. Si save ò hà entendido decir alguna mas que pueda ser perjudicial ala Nacion, y al Real Servicio de ambas Naciones Aliadas: Dixo no sabe sobre el particular mas que lo que lleva declarado, y que no tiene mas que añadir, que lo dicho es la verdad a cargo del juramento que tiene hecho en que se afirmó y ratificó leido que le fue esta Confesion, y lo firmo dicho señor ante el presente Escrivano…

Inmediatamente comparecería el otro encausado, el Presbítero don Ignacio Ardevol, cuyo auto quedó redactado como sigue:

Se llama don Ignacio Ardevol, Natural de Mahon, su edad cincuenta y un años y que asiste de Capellan en la Parroquia de esta Plaza.

Preguntado: De donde save la especie de que en el continente ay pronta una Expedicion de parte de los Enemigos de veinte y tantos Barcos directa para esta Isla: Dixo: Que ni save, ni hà oido à Persona alguna semejante especie y quue la primera noticia que hà tenido es por la pregunta que se le hà hecho, por lo que nada puede informar de quanto se desea.

Reconbenido. Como niega la antecedente pregunta quando hà llegado à noticia delos Jefes dela Plaza que el declarante las esparce por el Pueblo. Dixo: Es falso quanto se le acumula pues ni aora, ni antes hà oido, dicho, ni hablado con Persona alguna la mas minima especie de la pregunta anterior y Reconbencion que aora se le hace, por ser falso de quanto se le acusa. Que no tiene mas que añadir ni quitar y que lo dicho es la verdad, a cargo del Juramento que tiene hecho en que se afirmó y ratificó leido que le fue esta Confesion ylo firmò con otro Señor y el presente Escrivano…

El Presbítero fue llamado por el Obispo de Menorca a declarar tras recibir la queja por parte de las Autoridades Militares de la Isla y, una vez escuchadas las manifestaciones del religioso, respondió con el escrito más arriba reproducido a dichos mandatarios dejando en sus manos la solución del problema. De esta manera se dio por terminado el incidente que había resultado fruto de las desaveniencias entre mandos y subordinados tanto del recinto del Lazareto como del otro lado de sus altas murallas.

PABELLÓN DE ENFERMEDADES COMUNES VISTO DESDE LO ALTO DE LA TORRE CENTRAL

PABELLÓN DE ENFERMEDADES COMUNES VISTO DESDE LO ALTO DE LA TORRE CENTRAL

Momentos de tirantez generados por el propio ambiente

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Sucedió allá por el mes de julio del año 1885, en que sobrepasaron el aislamiento de sus altas murallas unos hechos que reflejaron claramente el antagonismo existente entre algunos empleados, causa probable de ese mismo confinamiento y aislamiento al que se hallaban sometidos quienes allí habitaban. Fueron los protagonistas de nuestra historia el Segundo Médico y uno de los Celadores que prestaban servicio en el Establecimiento Sanitario. El hecho fue que, por lo visto, se había sorprendido en repetidas ocasiones al último llevando a cabo labores de venta de licores a diversos tripulantes de buques que se encontraban en situación de cuarentena, algo que estaba totalmente prohibido, de acuerdo con las instrucciones y reglamentos sanitarios vigentes en el centro. El Segundo Médico decidió comunicarlo al Director:

“Tengo el disgusto de manifestar a Ud. que a las cuatro de la tarde de hoy, cuando concluía de hablar con Ud. por teléfono, me faltó altamente al respeto y consideración el celador de este Lazareto Vicente Guillén, en presencia del Guarda de salud de la fragata ‘Numancia’ (a) ‘Pancho’.

Manifiesto a Ud. que habiendo llegado a mí noticia de que el referido Guillén vendía botellas de licor a los marineros de la dotación ‘Numancia’, mientras pasaba la visita de la tarde y personado a bordo de la fragata ‘Numancia’ a las cinco de la tarde en averiguación de los hechos, declaró el maquinista de la lancha a vapor y el guarda de salud ‘Pancho’ en presencia de los guardas fijos de este lazareto Amantegui, Cuadrado y el guarda de salud de la fragata Ferrer, que el celador Vicente Guillén el día 22 del actual, mientras pasaba visita a los buques, vendió primero dos botellas de coñac a los marineros cobrándoles y después vendió y cobró de los mismos marineros una garrafa de coñac.

También consigno a Ud. que hoy, a las tres de la tarde, tuve necesidad de hacer salir de la cantina que hay en el comedor de la fonda al referido Guillén en compañía de parte de la marinería del vapor mercante ‘José Ramón’. Como estos hechos son gravísimos y este empleado ha cometido ya otras faltas de consideración, me dirijo a Ud. para que tenga a bien poner el debido correctivo a este empleado teniendo la plena convicción si no sale lo más pronto posible de este establecimiento, habrá alguna desgracia personal…”

A la vista de ello encargó al Segundo Médico que le llamara directamente la atención, algo que no gustaría nada al Celador quien, dicho sea de paso, se caracterizaba por ser poseedor de un carácter bastante fuerte y violento. Por ello no tardó mucho en amenazar a su superior quien no hacía más que seguir el reglamento y cumplir las órdenes emanadas de la Superioridad.

Las denuncias del Segundo Médico a su superior, el Director, por la situación creada, tendrían la menor respuesta de éste, por lo que ante reincidencias, la dirigiría a un estamento superior, el Delegado Especial del Gobierno de Su Majestad en Menorca. Tales hechos no tardarían en llegar a oídos del Presidente de la Junta de Sanidad, que obligaría al Director del Establecimiento a investigar los hechos y a llamar la atención o a penalizar al Celador en caso de ser hallado culpable.

En estas circunstancias, inmediatamente se trasladó el Director a los Locutorios de la Patente Sucia y, a raíz de las investigaciones llevadas a cabo (según él) y tras ser apercibido por terceros del carácter del mentado funcionario, contestaba a su superior que los hechos sucedidos no revestían tal gravedad y que no eran sino el resultado de discrepancias que podían calificarse como de tipo “personal”:

“Recibida la comunicación de V. I. de fecha 27 del corriente referente al escrito que el sr. Segundo Médico de este Establecimiento le dirigió, debo manifestarle que en el acto de recibir el parte aludido me trasladé a los Locutorios en la patente sucia para informarme de la verdad de los hechos, deduciendo de las declaraciones en conjunto, Primero: que las bebidas las llevó el fondista a los almacenes de desinfección y teniendo que acudir a la fonda en aquellos momentos no pudo cobrarla y los cuarentenarios entregaron su importe al celador Guillén, para que a su vez, lo hiciese al fondista como así lo hizo… Segundo: que la falta de respeto que el citado médico segundo me denuncia es hija de la confianza cariñosa que le dispensaba el llamado Guillén hoy entibiada con un tanto de exageración.

Considerando estos hechos como de carácter personal en su primer caso y como falta de impremeditación en el segundo y ambas sin notoria gravedad, no lo juzgué motivo suficiente para molestar la atención de V. I. y amonesté severamente a cada uno por separado y advirtiéndoles que de repetirse actos de esta naturaleza tendría el disgusto de proponer sus separaciones según dispone la regla octava de las Instrucciones del ramo…”

Sin embargo, no pasaría mucho tiempo en que el Presidente de la Junta volvería a insistir sobre el mismo tema al recibir nueva queja del Segundo Médico, quien manifestaba que el Guarda se había provisto de un revólver y que solía acercarse a efectuar disparos en las inmediaciones de su estancia, alarmando sobremanera con ello a su esposa. A raíz de esta segunda denuncia, el Presidente se mostró más contundente y remitió una misiva de puño y letra al Director en la cual, entre otros, le manifestaba:

…y como quiera que de ser cierto que usa el revólver no se puede consentir y a Ud. como Jefe del Establecimiento toca que se observe el mayor orden en el mismo, recójalo desde luego remitiéndolo a esta Delegación, toda vez que por estar incomunicado el Lazareto, no pueden los dependientes de mi autoridad penetrar en el mismo“.

Se llegó al punto de que sería el propio Delegado Especial del Gobierno de S. M., quien se dirigiría directamente al Director del Lazareto Sucio ordenándole que, de ser ciertos éstos, se le aplicara al Guarda una severa sanción

…con una suspensión de sueldo que no baje de tres días de haber, reuniendo el personal subalterno del centro y le haga comprender en su presencia al guarda en cuestión lo inconveniente de la conducta observada y lo necesario de una enmienda absoluta…

OTRA VISTA DEL ANTIGUO PABELLÓN DE ENFERMEDADES COMUNES

OTRA VISTA DEL ANTIGUO PABELLÓN DE ENFERMEDADES COMUNES

A todo esto cabría añadir que la esposa del facultativo se encontraba enferma y que últimamente no podía conciliar el sueño a causa de todo lo que estaba ocurriendo. Como la vida cotidiana continuaba tras las murallas y las necesidades apremiaran, en ausencia del Director, su marido se aventuró a ordenar al Guarda disidente que le trajera diversas provisiones a su domicilio que le eran necesarias, a causa de la mentada enfermedad, ya que su esposa estaba obligada a guardar cama, y no podía ir a buscarlas (esos días el Director se encontraba en Villa-Carlos). El Guarda, al recibir la orden, se presentó en el domicilio de su superior sumamente alterado a protestar por la orden recibida, manifestando a gritos, totalmente descompuesto y dándose al mismo tiempo fuertes puñetazos en el pecho, que él únicamente debía de obedecer las órdenes del Director. Visto el mal cariz que iba tomando todo este asunto, el médico volvió a dirigirse nuevamente a su superior dando cuenta de lo que allí sucedía:

…y me gritaba que ojo con reprenderle; que para traerme algo a mi residencia tenía que ordenárselo el propio Director y que cuidado con lo que le decía, porque de lo contrario haría otra cosa (es decir, creo quería decir me pegaría), teniendo necesidad de decirle que saliera de mi casa por lo descompuesto que estaba y los insultos que hacía, todo ello en presencia del Contramaestre, que se encontraba de visita en mi casa…

A la vista de que los acontecimientos habían aumentando a peor, y en previsión de un desagradable desenlace, se decidió zanjar por completo el tema y restablecer la tranquilidad en el Establecimientoo Sanitario. Así pues, se dio la orden de que el celador fuera suspendido definitivamente de su empleo, con lo que finalizaba así el enfrentamiento suscitado entre ambos funcionarios, el cual podría haber derivado a un nivel mucho más peligroso. Aunque lo cierto es que se comprobó que el director del Lazareto no estaba a la altura del mismo, se acobardó y queriendo evitarse problemas, estuvo a punto de provocar un incidente de incalculables consecuencias.

Sobre la situación de abandono del Lazareto de Mahón

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El 8 de noviembre de 1906 el diputado balear don Fernando Weyler dirigía una pregunta al ministro de la Gobernación (Sr. Dávila) sobre la situación en que se encontraba el Lazareto de Mahón. El motivo radicaba en que el vapor “Montevideo”, llegado nuevamente a Canarias portando a bordo peste amarilla, había tenido que ser desviado hacia un puerto francés para pasar la correspondiente cuarentena. De ello se culpaba al deplorable estado en que se encontraba una estación sanitaria de la envergadura de la existente en Maó, al igual que la ubicada en la ría de Vigo. En virtud del Convenio Internacional firmado en París el 3 de diciembre de 1903 España venía obligada a mantener en servicio estas dos estaciones, algo que se estaba incumpliendo manifiestamente. El Lazareto de Mahón continuaba en un lamentable estado de abandono a pesar de existir unos presupuestos en los que se podrían incluir los gastos de personal y mantenimiento. El señor Weyler encarecía al ministro velara por la solución de este grave inconveniente a lo que el interpelado contestó que tomaría a su cargo el problema a fin de tratar de solucionarlo.

VAPOR “MONTEVIDEO”

Cercanos a finales del mes de abril de 1907 corría la noticia de que el 31 de mayo próximo con toda seguridad se celebraría la subasta de las diferentes obras que se tenían que realizar en la estación sanitaria mahonesa. El director de Sanidad Marítima de Maó, don Pedro Puig, informó que el presupuesto se valoraba en 25.000 pesetas destinadas a reparaciones del edificio conocido como Cuadra Francesa, la Hospedería de segunda clase, una de las enfermerías ordinarias y otra para los apestados. Además se construiría un lavadero y se repondrían bastantes puertas y ventanas. La subasta estaba prevista en el despacho del inspector general de Sanidad en Madrid y en la sede del Gobierno Civil de Baleares en Palma. El 19 de mayo siguiente embarcaban en el vapor-correo rumbo a Palma 7 maestros albañiles locales dispuestos a presentarse en la subasta pública de las obras a celebrar en la sede del Gobierno Civil de la provincia. Por fin, el 27 de agosto se hacía público que las obras habían sido adjudicadas al contratista señor Grau pocos días atrás y que las mismas habían comenzado rápidamente. Se encontraban bastante adelantadas las correspondientes a la Cuadra Francesa, cubierto el lavadero y la nueva pared que separaría la anterior del huerto. Los trabajos de carpintería habían sido subcontratados a don Miguel Cloquells, mientras los de albañilería las realizaba don Lorenzo Sintes. La dirección de las mismas corría a cargo del arquitecto municipal señor Femenías. A principios de octubre, habiendo terminado su etapa como director de la estación sanitaria el doctor don José Puig, fue nombrado nuevo director don José Antonio Miranda, que hasta entonces lo había sido de la correspondiente al puerto de Málaga.

El 15 de enero de 1908 se anunciaban grandes mejoras en las instalaciones para lo cual se invertirían otras 60.210 pesetas. Entre dichas mejoras se contemplaba unir mediante comunicación telefónica los distintos departamentos de la estación sanitaria. Las mismas mejoras serían llevadas a cabo en el Lazareto de Vigo y el día 9 de julio fue publicado en el Boletín de la Provincia un pliego de condiciones para la contratación mediante subasta pública la construcción de una falúa a vapor destinada a la estación sanitaria. Durante los últimos días del mes de septiembre el gobernador civil de la Provincia, el señor Irazazábal, estuvo visitando la Isla teniendo como principal objetivo el reconocimiento de las instalaciones del Lazareto que, como era sabido, se encontraba necesitado de grandes inversiones para llevar a cabo las necesarias reformas que tendrían por objeto reacondicionarlo. Le acompañaba el arquitecto provincial señor Reynés como técnico. Finalizada su visita manifestaría que la estación sanitaria se encontraba en un estado algo lamentable debido sin duda a la falta de presupuesto para repararla. Se daba la circunstancia de que en esa época tan sólo disponía capacidad para unas 50 ó 60 personas, tantas como camas en condiciones, lo que ponía de relieve la insuficiencia en unas instalaciones de la categoría a la que pertenecía el recinto sanitario. También la dotación de personal se consideró insuficiente y habría que resolver además algunas incongruencias como, por ejemplo, que los baños comunes estuvieran comunicados directamente con las cocinas; que las lejiadoras y algunos departamentos propios del centro estuvieran tan anticuados que resultaban inservibles o, simplemente, no existían. Faltaba limpieza y se notaba un abandono total en los jardines de los patios. Lo único que encontró en perfectas condiciones fue el equipo de desinfección (lo último que se había adquirido). Otro aspecto que consideró muy necesario era una distribución más racional del personal, separando al técnico del administrativo, delimitando claramente las funciones de cada empleado. De todo ello daría perfecta cuenta al ministro de la Gobernación. El 23 de octubre se sabría ya que había sido remitido a Madrid un informe muy completo sobre el estado actual y deficiencias que presentaba el recinto sanitario redactado por el arquitecto provincial quien había acompañado en su visita de inspección al gobernador civil.

En el vapor procedente de Palma del día 24 de febrero de 1909 llegaba el doctor don Francisco Murillo, inspector del Servicio Sanitario del Estado, dispuesto a realizar una nueva inspección sobre el estado de las instalaciones, y verificar sus necesidades y reformas bajo el punto de vista eminentemente técnico. El doctor estaba considerado como un gran investigador, detalle que le había hecho merecedor del puesto que ocupaba y que alternaba con el de jefe de una sección de Microbiología en el instituto que dirigía el eminente científico don Santiago Ramón y Cajal. Había llegado acompañado del director de la estación de Málaga don Manuel Romero, considerado un auténtico experto en el tema y del arquitecto provincial señor Reynés. Corriendo los primeros días del mes de marzo y tras la inspección realizada recientemente por el gobernador civil, arquitecto e inspector de Sanidad los resultados parecía no se estaban haciendo esperar, puesto que estaban a punto de contratarse una serie de obras de mejora por un valor global de 90.000 pesetas. También se había autorizado la concesión de la atención a los enfermos en el centro a las Hermanas de la Caridad, por lo que tenía que preveerse una alojamiento adecuado a la comunidad religiosa. Para el 24 de este mismo mes se anunciaban las nuevas obras de mejora, pero el importe sería de 69.965,84 pesetas proyectadas por el arquitecto provincial. El concurso se celebraría, como era habitual, simultáneamente en Madrid y en el Gobierno Civil de Baleares en Palma. Por Real Orden del 12 de abril se disponía la subasta de carácter público de los servicios de hospedería, fonda, cantina, lavandería y otros servicios por un período de 5 años. También se ordenaba la modificación y reforma de la grúa de vapor de servicio de dicha estación sanitaria y, para replantear sobre el terreno las distintas obras y prever las actuaciones necesarias en cada caso previas al inicio de las obras, se trasladó el 25 del mismo mes el arquitecto provincial, yendo al Lazareto acompañado de su homólogo municipal el señor Femenías. Las obras autorizadas continuaban sin ser suficientes y el Ministerio no había puesto objección en autorizar la ampliación del presupuesto con vistas a obtener los resultados apetecidos. Parecía que esta vez se había tomado conciencia de la importancia del asunto y en la mañana del 13 de septiembre llegaba nuevamente el gobernador civil de la Provincia, dirigiéndose seguidamente hacia la estación sanitaria para llevar a cabo una revisión personal de las obras que se estaban llevando a cabo. El 1 de octubre de 1907 corría la noticia de que en el puerto de Orán se había declarado un nuevo foco de peste bubónica. Por ello, la delegación del Gobierno ordenó a todas las fuerzas de la Isla, tanto de Orden Público como Sanitarias, que extremaran el celo en el reconocimiento de todos los buques, tripulantes, pasajeros y mercancías que llegaran a los puertos menorquines a fin de evitar posibles contagios.

A mediados de agosto era nombrado nuevo director de la estación sanitaria del Lazareto el hasta ahora director de la de Málaga, don Manuel Romero, quien ya hubiera estado en Maó acompañando al director general de Sanidad. Llegaba con órdenes de rehabilitar completamente el complejo sanitario y estaba llamado a realizar la reforma más importante en la estación mahonesa desde que fuera edificada. Contaba con todos los plácemes del Ministerio en Madrid.

Diversos casos de buques llegados para cumplir cuarentena

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El 14 de mayo de 1860 se abría un expediente al vapor denominado “Barcino“, de bandera española que, procedente del puerto de Málaga y bajo el mando de su Capitán don Felipe Ramón, transportaba un total de 456 quintos para incorporarlos al Regimiento de Valencia. Pero sucedió que durante su navegación en demanda del puerto mahonés falleció uno de los soldados transportados. Por ello, al entrar en nuestro puerto, el Diputado de la Salud de Calesfonts, en fecha 15 de mayo, ordenaba fondear en aguas de la Isleta de sa Quarantena al citado vapor al que, a pesar de ser portador del certificado de Patente Limpia, quedaba automáticamente bajo la custodia de la autoridad sanitaria en espera de órdenes superiores. El Subgobernador de la isla de Menorca ordenó entonces se tomara declaración al Capitán del barco, llevando a cabo tal función el Diputado de la Salud de la Consigna, recibiendo al mismo tiempo la Patente -limpia- del buque, aunque decidiendo a causa del fallecimiento de uno de sus pasajeros suspenderle la libre plática. La Patente había sido expedida en Málaga el 12 del mismo mes de mayo.

Seguidamente se tomaba declaración al médico del Cuerpo de Sanidad Militar que se había embarcado en Málaga para asistir a los soldados durante el viaje de ser necesario. La tripulación del buque estaba compuesta por 32 hombres. Del informe levantado a causa de la declaración de este último se desprende:

Declaro que el soldado que falleció en la tarde de anteayer 13, era de constitución muy endeble, que se mareó mucho el día anterior, que pasó la noche sobre cubierta y que se congeló su sangre de manera que se paralizó su circulación. Le administré el agua carmelitana y le coloqué junto al fogón, a cuyo calor se reaccionó de manera que sobrevino la congestión cerebral de que falleció, sin dar tiempo a la evacuación sanguinaria. Por lo demás, no se observó ninguna clase de calambres en el mencionado difunto, por lo que no puedo diagnosticar que la causa de su muerte fuese la afección colérica. En el resto de la tropa no hay más que dos pleuresías, muchos catarros y algunos con las consecuencias del mareo; pero todos mojados y sin abrigo, con necesidad urgente de desembarcar y alojarse cómodamente. Isleta de sa Quarantena, 15 de mayo de 1860. Fdo. Francisco Vinader“.

Según declaración firmada por el Primer Ayudante Médico, el fallecimiento fue a resultas de una congestión cerebral por dormir sobre cubierta, con resultado de fuerte enfriamiento lo que ocasionó al infortunado una parálisis circulatoria. La administración de agua de melisa compuesta como antiespasmódico y el calentamiento de su cuerpo tvo un resultado violento y ocasionó el fatal desenlace. El Director del Centro, don Juan Camps, recomendó

Vistas dichas declaraciones, visto el punto de procedencia del buque, que ha sido de Málaga, con patente limpia y considerando que dicha tropa son quintos, y por consiguiente no acostumbrados aún a la vida y fatigas militares, soy del parecer se debe recibir al buque ‘Barcino’ de libre plática, por haber dicho soldado fallecido de una enfermedad común“.

Este informe, que se pretendía final, estaba fechado como 15 de mayo de 1860. El viaje había durado 67 horas, transportando según la documentación del buque a 446 quintos, 1 comandante, 4 oficiales, 1 oficial de Sanidad Militar y 1 capitán delegado de Burgos a quien acompañaba su familia. Pero sucedió que el 16 cayeron enfermos otros dos quintos, con síntomas sospechosos de enfermedad colérica y en 5 de los enfermos que en fechas precedentes no habían mostrado síntomas que hubieran podido dar lugar a alarma, ni a bordo del “Barcino” ni en el Hospital Militar, empezaron a mostrar idénticos síntomas. El día 18 el Gobernador Militar de la Isla hacía notar esta salvedad al Inspector Sanitario, al propio tiempo que añadía 4 sospechosos más. Uno de estos últimos fallecería a las pocas horas lo que hizo preveer a la Autoridad Militar a trasladar a los quintos a la Isla del Rey, en cuyo espacioso edificio se podrían instalar separadamente los sanos y sometiéndoles a una total incomunicación. Y puestos de acuerdo en las precauciones a tomar para llevar a cabo el traslado y para su ulterior incomunicación de un grupo de presidiarios alojados en la isla, quedó todo ejecutado de forma rápida y satisfactoria.

Se cerraron y expurgaron los locales en que habían sido instalados en un principio los quintos en Villa-Carlos, donde se ubicaban los cuarteles de la tropa del Regimiento de Valencia. Una vez así las cosas, de la documentación se desprende que el estado de la tropa trasladada a la Isla del Rey es, en resúmen, de once enfermos con síntomas de cólera sin ofrecer peligro. Toda la información se trasladaba al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, al propio tiempo que resumía el estado completamente satisfactorio de la población y el resto de la isla de Menorca. Los quintos procedían de la provincia de Granada. Tras los hechos mencionados y vistos los peligros que podían contagiar al resto de los soldados, las fuerzas veteranas fueron agrupadas en un solo cuartel con el fin de que los primeros quedaran aislados y bajo vigilancia.

El mismo día 16 llegaba al puerto de Maó el vapor “Wifredo” con otros 450 quintos, con procedencia del mismo puerto y que, tras lo sucedido con el “Barcino“, sería fondeado en cuarentena junto a la isleta: a bordo y en plena travesía habían fallecido 2 de los quintos que transportaba y no haberse podido diagnosticar su patología al no haber, en esta ocasión, médico a bordo. Uno había fallecido en alta mar y, el otro, en puerto. El vapor, además, había llegado sin portar la patente reglamentaria.

El día 20 se encontraban internados en la Isla del Rey 14 atacados de la enfermedad, sin que revistiesen peligro inminente de defunción. Los 3 pacientes más graves presentaban el siguiente cuadro clínico: el primero, disentería crónica, en buen estado y con esperanzas de buen curso; el segundo, fiebre catarral inflamatoria que había cedido a beneficio de tres copiosas sangrías; el tercero había recaído a causa de una indigestión, pero evolucionaba favorablemente. Finalmente, siendo ya el día 27 y vista la recuperación de los tres enfermos, se solicitaba el fin de la observación y del aislamiento a que había estado sometida la Isla del Rey.

El día 10 de septiembre de 1910 no se habían recibido noticias en la dirección del Lazareto del hecho que la corbeta de pabellón italiano “Francesco” hubiera sido despachada desde Alicante donde pretendía fondear hacia este puerto por tener registrada a bordo una defunción sospechosa, aunque tripulantes de barcos llegados a Maó comentaran esta circunstancia. Sin embargo, a primera hora de la mañana del 14 de entraba en puerto la corbeta procedente del puerto mencionado. Una vez entrado se le hizo fondear en aguas del Lazareto, concretamente en el punto conocido como Clot d’ets Ases. En cuanto se había avistado el barco, el señor Romero había ordenado al personal sanitario necesario que permaneciera en el centro para poder llevar a cabo un severo reconocimiento a los 14 tripulantes del mismo y seguidamente efectuar una escrupulosa fumigación en la embarcación. La inspección llevada a cabo a bordo demostraría el buen estado de salud tanto de la tripulación como de los diversos materiales contenidos en sus bodegas, lo que los situaba en disposición de obtener la libre plática. Una vez formalizados todos los trámites y dotado del salvoconducto correspondiente zarpó con rumbo a Torrevieja, donde tenía que cargar 1.500 toneladas de sal con destino al puerto de Rosario de Santa Cruz.

A mediados de este mismo mes y cumpliendo la planificación sanitaria dictada por el doctor Romero, la Delegación del Gobierno dio órdenes al alcalde pedáneo de Fornells que, con el fin de cortar todo brote de posible contagio de la epidemia colérica a la población, no permitiera la entrada en aquel puerto de barco alguno que no hubiera sido previamente despachado por la autoridad sanitaria de Maó.

El 6 de julio de 1911 salía de Barcelona rumbo a Maó el buque italiano “Titania”, tras haber sido declarado sucio al haber fallecido a bordo y en extrañas circunstancias uno de sus fogoneros. Se trata de un vapor carguero de 3.433 toneladas de desplazamiento, 106 metros de eslora, 14,00 de manga y 8,00 de puntal, construido en 1895 en los astilleros de Sunderland y su armadora era la casa L. Pitaluga, de Génova. Llevaba a bordo 25 tripulantes. El buque había salido previamente de Marsella con rumbo a Porman (Murcia), un puerto situado cerca de Cartagena. La noticia había llegado a Maó y la prensa se hacía eco y requería de las autoridades civiles y sanitarias el máximo celo en el tratamiento por el bien de la población. El vapor llegó a las cinco de la mañana del día 7 de julio, fondeando en las aguas de la isleta de Sant Felipet, en el punto conocido como S’Olla. Continuando con el historial, antes de llegar a Marsella había salido del puerto de Norroski (Rusia) con un cargamento de cereales para los puertos de Génova y Marsella. Una vez descargado, el siguiente puerto era Porman, a donde navegaría de vacío y sin cargar lastre. A las pocas horas de haber zarpado de Marsella el fogonero Francisco Fragga se había sentido repentinamente indispuesto, por lo que entró de arribada en el puerto de Roses. El barco no tenía médico a bordo y requirió la asistencia de uno local, pero se le recomendó continuara hasta Barcelona para que fuera atendido por la autoridad sanitaria. A las seis de la tarde decidió el capitán dirigirse a Barcelona pero en el transcurso del viaje, a las nueve de la noche, falleció el enfermo. El vapor, siguiendo las leyes sanitarias de la época arribó a la amanecida con las banderas izadas a media asta. Fondeó fuera de puntas y esperó la visita del inspector de la estación sanitaria, el doctor Martínez Barcia quien, tras reconocer la situación y levantar el expediente, ordenó al capitán que zarpara de nuevo y arrumbara al puerto de Maó, para someterse al Lazareto, habiéndose mantenido hasta entonces completamente incomunicado y comprobando que no había ningún otro enfermo a bordo. El cadáver debería de ser sepultado en la mar a partir de las doce del medio día. Tan pronto fue despachado de Barcelona y enterado de ello el delegado del Gobierno, telegrafió a los alcaldes de Ciutadella y Es Mercadal recomendándoles que ordenaran se ejerciera una vigilancia total en los puertos de Ciutadella y Fornells. Lo mismo hizo con las autoridades locales para evitar cualquier contacto entre población y tripulación. A los cuerpos de Carabineros y Guardia Civil les ordenó la vigilancia de las costas a fin de evitar cualquier tipo de desembarco anormal. Por su parte, la Comandancia de Marina, una vez fondeado el buque, estableció un cordón de vigilancia por medio de embarcaciones armadas, convocando para esa misma mañana a todos los patrones de pesca de Maó y Es Castell a fin de recomendarles personalmente el estricto cumplimiento de todo lo ordenado por la legislación sanitaria vigente para casos de epidemias. Al mismo tiempo publicó un bando que hacía referencia a la incomunicación total de los buques declarados cuarentenarios con todo tipo de embarcaciones locales. De esta forma, y en el supuesto de tener que circular de noche, ante la contraseña de “quién vive”, deberían pararse inexcusablemente ya que de lo contrario las dotaciones de las embarcaciones del cordón de seguridad estarían legitimadas para hacer uso de sus armas. A la mañana siguiente el vapor se encontraba fondeado en el mismo lugar custodiado por una dotación de carabineros, personal de Sanidad y una falúa de la Comandancia de Marina a fin de evitar toda comunicación exterior por parte de la tripulación. Por la tarde el agente consular interino de Italia, don Antonio Roca, pasó a visitar al capitán del buque, Sig. Repetto, manteniendo las distancias establecidas según leyes sanitarias. Una vez enterado perfectamente de cómo se encontraba la situación telegrafió a la casa armadora, en Italia, dándoles todo tipo de detalles. Como consecuencia de la situación creada y en evitación de una posible extensión de infecciones en la isla, el propio comandante de Marina llamó al jefe de las fuerzas de Resguardo de la Compañía Arrendataria de Tabacos, ayudante de Marina de Ciutadella y contramaestre y celador de Pesca de Fornells para evitar cualquier tipo de contacto procedente de puertos infectados a través del tráfico ilegal de contrabando. A todo esto, los tripulantes fueron fumigados y el vapor sufrió varias desinfecciones. De continuar la situación sin novedad, estaba previsto que el día 10 se le concediera la libre plática para que pudiera reanudar viaje, como así fue.

El día 5 de julio de 1911 se había presentado en el puerto de Vilanova i la Geltrú otro buque italiano que tenía por nombre “Fola” procedente de Civittavécchia (Italia) pretendiendo desembarcar parte de su tripulación. El alcalde de la población, enterado como estaba de la situación en puertos italianos les negó el permiso para hacerlo, pese a las protestas del capitán. El alcalde les recomendó que continuaran hacia Barcelona para que el buque fuera reconocido por la estación sanitaria de aquel puerto. Cuando llegó a Barcelona recibieron la orden de continuar hasta Maó y pasar cuarentena en el Lazareto, algo que originó las protestas del cónsul italiano. Este buque no llegó nunca a Maó, suponiéndose que su capitán decidió poner rumbo hacia otro puerto extranjero.

En la tarde del 17 de julio de ese mismo año fondeaba el vapor de pabellón alemán “Hispania”, de 1.574 toneladas de desplazamiento y 20 tripulantes a bordo. Había salido del puerto de Nápoles el 28 de junio con rumbo a Ergasteria (Grecia) a donde llegó el 1 de julio. Cayó entonces enfermo el fogonero Hans Kops con una sintomatología sospechosa de padecer cólera. A los dos días enfermaba otro tripulante, un marinero que presentaba el mismo cuadro. Se le hizo zarpar y desde aquel puerto puso rumbo a Túnez el día 7, llegando el 11, aunque no se le permitió entrar y menos desembarcar por portar patente sucia. El día 13 fallecía Hans Kops, siendo arrojado su cadáver al mar mientras navegaba ya cerca de la isla de Malta. El mismo día enfermaba otro tripulante y el 16, otro más, por lo que el capitán del mismo decidió dirigirse hacia el puerto de Maó. Una vez fondeado e inspeccionado por el personal del Lazareto se le comenzaron a practicar con la máxima excrupulosidad todas las medidas sanitarias vigentes. Fueron adoptadas, además, por la autoridad todas las medidas aplicadas anteriormente con el vapor “Titania” a fin de no alarmar a la población civil. El día 19 permanecían a bordo 4 enfermos que, convenientemente reconocidos por los médicos, presentaban un cuadro que nada tenía que ver con la sintomatología de las enfermedades infecciosas típicas. Más bien se asemejaba a los efectos de una intoxicación por haber ingerido alimentos salados o en conserva en malas condiciones. Tras tres días más de observación se le concedió la libre plática el 22 zarpando con rumbo a Túnez.

Otro suceso anecdótico tendría lugar dos años más tarde, el 3 de agosto de 1913, con la llegada del vapor de pabellón británico y matrícula de Belfast (Irlanda) “Lord Dufferin” que, al encontrarse al través de la isla de Sant Felipet, rectificó rumbo y dejó caer las anclas junto al establecimiento sanitario. El buque procedía del puerto de Garrucha (Almería) donde había estado cargando mineral de hierro en los días precedentes. En el transcurso de los trabajos había fallecido de modo repentino uno de sus tripulantes y otro se había puesto muy enfermo. El barco había llegado unos días antes desde el puerto de Alejandría que, daba la casualidad, estaba declarado sucio a causa de un brote de peste. El hecho había levantado las sospechas de las autoridades sanitarias de aquel puerto y por consiguiente le mandaron levar anclas y zarpar rumbo a la estación sanitaria de primera clase de Cartagena, donde se le aplicó el equipo Marot para desratizarlo. Seguidamente le ordenaron dirigirse al Lazareto de Mahón para pasar cuarentena. Desplazaba 3.007 toneladas y llevaba a bordo 29 tripulantes, más un carabinero y un empleado de la casa consignataria de Garrucha que se encontraban a bordo en el momento de intervenir las autoridades sanitarias no pudiendo ya, de acuerdo con las leyes sanitarias vigentes, desembarcar. En Maó, tras ser incomunicado, volvió a ser desratizado y se le practicó una rigurosa desinfección de ropas y estancias sometiéndose a los tripulantes a diversos controles bacteriológicos. El aislamiento debía continuar hasta que se obtuvieran todos los resultados analíticos pero el director del centro, el doctor Malva, estaba convencido de que tanto el fallecido como el otro tripulante estaban afectados de enfermedad común. Y así fue que todos los análisis tuvieron resultado negativo no hallándose por parte alguna el temido microbio de Jersin. De este modo, el 6 de agosto se le concedía la libre plática.

Pocos días después volvía a alarmarse la población al detectar la presencia de un nuevo vapor que había fondeado en la zona del establecimiento sanitario, pero resultó ser el “Macarena”, un vapor de la matrícula de Sevilla que había entrado a reparar una avería fortuita. Había surgido un problema en una de sus calderas cuando estaba efectuando la ruta Palamós-Argelia a donde se dirigía para cargar. A los dos días y una vez reparada la avería, reemprendió viaje sin otra novedad.

El 17 de octubre de 1918 llegaba el “Mahón” procedente de Barcelona y Alcúdia, con un retraso acumulado de varias horas debido a la mucha carga que había tenido que manipular en este último puerto. Llevaba, además, seis tripulantes y dos pasajeros enfermos a bordo, lo que alertó a las autoridades sanitarias que le impidieron amarrar en tierra. Los enfermos, una vez reconocidos, fueron desembarcados y llevados a sus respectivos domicilios en vehículo automóvil al observarse los típicos síntomas de la gripe. Seguidamente desembarcó el resto del pasaje utilizándose botes para su traslado a tierra. El barco pasó a ser completamente desinfectado con toda meticulosidad. Desde tierra todas estas operaciones eran contempladas por diferentes autoridades locales. Al día siguiente el vapor era amarrado en su apostadero habitual y se procedían a descargar las mercancías que se encontraban a bordo reanudando con ello el servicio rutinario.

El 16 de junio de 1919 fondeaba en las aguas próximas al Lazareto el pailebot “Los Amigos”, de la matrícula de Ciutadella, que procedía de Argel, en lastre y con tres pasajeros. Inmediatamente subió a bordo el personal del centro sanitario que procedería a someterlo a las prácticas sanitarias de rigor. El 17 zarpaba rumbo a Marsella tras haber embarcado un cargamento de langostas.

Y como las normas sanitarias continuaban siendo bastante severas a fin de evitar o cuando menos intentar erradicar diversas enfermedades infecciosas, se hacía llegar hasta Maó los diversos vapores, como los que llegaban  procedentes de ultramar en ruta directa transportando trigo, siendo el primero de ellos el “España nº 6”, que lo haría desde Buenos Aires (Argentina) e islas Canarias el 16 de marzo de 1920. A su llegada, su capitán informó de que poseía patente limpia. Sin embargo, la autoridad sanitaria le hizo pasar los reglamentarios controles de seguridad,tras obligarle a dejar caer sus anclas fondeando para ello en aguas del Lazareto.

VAPOR "ESPAÑA Nº 6" EN EL DIQUE DE BARCELONA CUANDO ERA RECONVERTIDO EN EL PRIMER PORTAERONAVES "DÉDALO"

VAPOR “ESPAÑA Nº 6” EN EL DIQUE DE BARCELONA CUANDO ERA RECONVERTIDO EN EL PRIMER PORTAERONAVES “DÉDALO” (VIDA MARÍTIMA)

OTRA IMAGEN DE LOS TRABAJOS DE TRANSFORMACIÓN (VIDA MARÍTIMA)

OTRA IMAGEN DE LOS TRABAJOS DE TRANSFORMACIÓN (VIDA MARÍTIMA)

A las siete de la mañana del 7 de mayo de este mismo año fondeaba en aguas del Lazareto el vapor de pabellón español “Claudio”, que llegaba procedente de puertos argentinos siendo portador de un importante cargamento de trigo. Tenía que ser sometido a las prácticas sanitarias de rigor antes de proceder a descargar o trasbordar su mercancía a otros buques. El “España nº 6”, tras haber descargado completamente su cargamento, zarpaba ese mismo día rumbo a Barcelona, donde tenía que cargar una importante partida de aceite con destino a la Argentina. El día 9 el “Claudio” era autorizado tras obtener su patente limpia a trabajar en los muelles de la Base Naval. Hacia allí se dirigió quedando fondeado en sus inmediaciones. Se esperaba la llegada del vapor “España nº 3” y algún otro vapor para trasbordarles el grano que llevaba a bordo.

El 30 de junio de 1920 se daba de alta también un tripulante del vapor “Manu”, que había quedado internado en el Lazareto al haber quedado perfectamente restablecido tras haberle sido diagnosticada “peste bubónica”.

El 11 de julio entraba en puerto y fondeaba en la zona del Lazareto el vapor de pabellón italiano “Contessa Adelma” que, procedente de Marsella, había llegado a Barcelona en donde fue despedido para Maó por haber caído enfermo uno de sus tripulantes de posible peste bubónica. Una vez fondeado, el vapor quedó sometido a cuarentena. Dos días después el comandante de Marina hacía pública una orden prohibiendo cualquier contacto entre la dotación del buque y la población, por lo que no podían en modo alguno desembarcar a tierra ni, a su vez, acercarse nadie al barco. Tan sólo podían, durante las horas diurnas, comunicarse con la parte limpia del Lazareto con arreglo a las disposiciones vigentes de policía sanitaria. El barco permaneció fondeado durante varias semanas en aguas del Lazareto y el día 20 recibía la patente limpia, aunque varios tripulantes enfermos continuarían internados en las dependencias de contagiosos del centro sanitario. Finalizada la descarga de carbón en el Moll des Carbó de la Base Naval, el vapor “España nº 3” largó amarras y fue a atracar a la isla de Sant Felipet para ser sometido a operaciones de desratización. El 27 por la noche zarpó rumbo a puertos de Inglaterra en lastre, teniendo prevista una escala técnica en Cartagena, puerto al que pertenecía su matrícula.

VAPOR "EUGÈNE PEREIRE", PERTENECIENTE A LA COMPAGNIE GÉNÉRALE TRANSATLÁNTIQUE FRANCESA

VAPOR “EUGÈNE PEREIRE”, PERTENECIENTE A LA COMPAGNIE GÉNÉRALE TRANSATLÁNTIQUE FRANCESA

Siendo el mediodía del 11 de octubre de 1922 amarraba de popa en el muelle de la isla de Sant Felipet, tras haber dejado caer ambas anclas, el vapor francés “Eugéne Pereire”, de 819 toneladas de desplazamiento, llevando a bordo 80 tripulantes y 292 pasajeros. Este buque había zarpado el 8 de octubre de Argel con rumbo a Marsella, su línea habitual, pero en el transcurso del viaje había sufrido una seria avería en la máquina que obligó a su capitán a solicitar auxilio por la TSH. Del puerto de Tolón salió en su auxilio el remolcador “Sanson” que, tras localizarlo, lo remolcó hasta el puerto de Maó. En el transcurso del viaje había surgido un contratiempo y es que uno de los pasajeros había fallecido a bordo y, como era habitual en aquella época en que no existían las cámaras con la agravante de encontrarse a la deriva por una avería, el cadáver fue sepultado en el mar. Al tener noticias de este inconveniente, el director de Sanidad Marítima de este puerto ordenó que el personal del Lazareto se aprestase a tomar las medidas necesarias de acuerdo con la legislación sanitaria marítima internacional. Tras llevar a cabo una inspección rigurosa en ambos buques no se encontró vestigio alguno de enfermedad contagiosa. No obstante, durante los siguientes días se mantuvo una discreta vigilancia, dado que el pasajero fallecido lo había hecho por lo que aparentaba por causas totalmente naturales. El remolcador volvió entonces a zarpar con rumbo a su puerto base.

"GOUVERNEUR GÉNÉRAL CHANZY", DE LA COMPAGNIE GÉNÉRALE TRANSATLÁNTIQUE FRANCESA

“GOUVERNEUR GÉNÉRAL CHANZY”, DE LA COMPAGNIE GÉNÉRALE TRANSATLÁNTIQUE FRANCESA

A las tres de la madrugada del día 12 entraba el vapor de la misma compañía “Gouverneur Général Chanzy” (que utilizaba un nombre casi igual al que se hundiera en el Codolar de Torrenova, de Ciutadella, en 1910). Desplazaba este vapor 2.254 toneladas, su dotación era de 96 tripulantes y llevaba a bordo 300 pasajeros en ruta desde Argel hasta Marsella. En estas condiciones había interceptado el mensaje de socorro del barco de su misma compañía, por lo que siguiendo órdenes, varió su rumbo hacia este puerto. A su llegada, subieron a bordo las autoridades sanitarias como era de rigor. Una vez a bordo de barco, el director de Sanidad, doctor Aristoy, junto con su secretario don Gabriel Conforto, procedieron a revisarlo antes de concederles la libre plática. Tras cargar a los pasajeros del vapor averiado y cumplidos los trámites reglamentarios, reanudaba sin más dilaciones su viaje hacia Marsella. El día 11 y, tras regresar a Maó el remolcador “Sanson”, tomó a remolque al “Eugene Pereire” y zarpó poniendo rumbo hacia el puerto de Marsella.

El Lazareto centro de Colonias infantiles

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En 1923 se comenzaba a utilizar parte de la estación sanitaria como lugar de esparcimiento para un grupo de escolares de la población, estando acompañados por un par de profesores. Y para el verano de 1924 se organizaba una nueva edición de esta actividad, conocida como “Colonias Escolares”. Merced a ello, 20 niños y niñas de los diferentes colegios públicos de la población acudían a disfrutar un mes como “colonos” al establecimiento sanitario donde pasarían un mes de campamento alojados en uno de los edificios del recinto. Estaban perfectamente atendidos por el director del centro, doctor Aristoy, y los empleados y Hermanas de la Caridad. Las clases eran impartidas por el maestro nacional señor Socías y su auxiliar el señor Pascual, mientras que el monitor don Juan Conforto les daba diariamente clases de gimnasia sueca. El 30 de agosto finalizaba el período de campamento y en la barca de Sanidad Exterior, visiblemente engalanada, regresaban a Maó. Una vez desembarcados, todos los niños subían en formación hasta llegar a la Plaza de la Constitución donde serían despedidos por el alcalde y recibidos por sus familiares. Se encontraban presentes el doctor Aristoy, el director de la Colonia profesor señor Socías y el monitor don Gabriel Conforto. Una vez finalizados estos actos regresaron todos a sus domicilios respectivos acompañados de sus familiares. Se anunciaba para el mes de agosto de 1925 la inminente organización de una nueva edición de la Colonia Escolar del Lazareto con 20 niños y 10 niñas. A las cuatro de la tarde del día 8 partían desde la plaza de la Constitución con destino al muelle el nuevo grupo bajo la tutela del maestro nacional don Francisco Cardona. El centro sanitario tenía ya muy poca actividad sanitaria propiamente dicha, y los grupos escolares comenzaban a utilizarlo en el verano.

Ejemplos de solicitudes de empleo

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Se muestran seguidamente tres solicitudes originales de empleo y la transcripción exacta de su texto. Todo este material perteneciente al Archivo del Lazareto conservado en la Biblioteca Pública de Maó, material que fue facilitado por su Dirección en su día para la elaboración del libro “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca“.

SOLICITUD DE EMPLEO

“Sor. Director del Lazareto

Antonio Bagur y Vacarisas, Vecino de esta Ciudad, A V.S. sentidamente espone: Que habiendo servido de guarda supernumerario en los buques que han llegado á este Lazareto para hacer el espurgo de cuarentena y habiendo desempeñado el servicio con exactitud y celo sin que haya habido la menor queja en el servicio como puede acreditar por los Señores Gefes de dicho establecimiento. Y por tanto á V.S. encarecidamente suplica si habien tiene el poder agraciar con una plaza de número para continuar dicho servicio y para poder atender a la subsistencia á una pobre madre que no tiene otro recurso mas que un hijo que la puede ayudar en una pura indigencia y el digno corazon de una persona compasiva dom V.S. …”

SOLICITUD DE EMPLEO

“Dn. Juan Ximenes y Bru á V.S. con el debido obsequio representa: que haviendo en el año 1803 servido de guarda y Portero en este Lazareto Nacional por espasio de seis meses y á mas haver custodiado en tiempo que la Barbaria ardia de peste el punto de Calaporter con un zelo y vigilancia particular como consta por el documento que acompaña, haciendo àlargar de noche à un barco sospechoso que intentava fondearse en dicha Cala, se considera por estos servicios, y por sus conocimientos politicos, y maritimos meritorio y capaz para desempeñar uno de los dos de Portero de dicho Lazareto por el caso que en la provision que se ha de efectuar de plazas vacantes de dicho establecimiento resultase la vacancia de qualesquiera de las referidas dos plazas. En esta consideracion el Reprte. humildemente á V.S….)”

SOLICITUD DE EMPLEO

“Jaime Maurán, vecino de esta Plaza, con el mas devido respeto a V.S. humildemente espongo: Que desde 1821 que me hallo empleado de Guarda de Salud del (…) de los cuarenta en cuyo intervalo de tiempo estuve encerrado en el Lazareto por espacio de cuatro meses haciendo de enfermero y cuya epoca de fiebre amarilla, serví igualmente de sepulturero enterrando aquellos cadaveres deborados por dicha enfermedad. Serví despues en blanquear las cuadras de los edificios del otro Lazareto, además de aver lavado varias ropas de aquellos infelices enfermos con otros muchos servicios que presté en aquel calamitoso tiempo, que no hallaron persona viviente que quisiese arriesgarse a servirlos, temerosos a perder sus vidas con aquella ruhinosa epidemia que reynava dentro aquel Edificio.

En un solo Buque que no se salvó de toda la tripulacion, mas que el muchacho de bordo tuve que cuydarlos á todos, y enterrarlos, y cuydar enseguida de la limpieza y de los Almacenes de la patente sospechosa. Me vi obligado por disposicion del Medico de aquel entonces Dn. Jorge Alzina y los Sres. vocales Dn. Guillermo Olives y Dn. Juan Jose de Olivar, de abrir el cadaver que hicieron conducir en aquel Lazareto desde su casa del Camino viejo del Castillo, prometiéndome dichos señores que por aquel servicio y los tantisimos que tenia ya prestados me nombrarian Guarda Salud del numero de los doce. Por todos estos servicios que son publicos y notorios en el ramo de Sanidad…)”

Ejemplos de otros documentos utilizados en el Lazareto

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RECIBO POR SERVICIOS PRESTADOS

Documento de pago a un Guarda de Salud por los servicios prestados en la vigilancia de un buque fondeado en cuarentena

DIARIO DE GUARDIAS

DIARIO DE GUARDIAS

DIARIO DE GUARDIAS

Páginas de Libros de Registro en los que se puede observar tanto movimientos de enfermos, defunciones, como tratamiento de mercaderías contumaces.

MODELO DE PATENTE

Certificado de perfecta salud o, lo que es lo mismo, una “Patente de sanidad limpia“, expedida por las autoridades sanitarias españolas, en este caso, del puerto de Palma, al barco español “Caballo

MODELO DE PATENTE

Patente de sanidad limpia” expedida en un puerto italiano

FACTURA DE SERVICIOS SANITARIOS

Factura expedida por la realización de fumigaciones a bordo de un barco para desinfectarlo

ACTA DE INSPECCIÓN SANITARIA

Acta de inspección llevada a cabo a bordo de un buque por los guardas de salud a su llegada a este puerto

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SÍGUENOS DESDE

FACEBOOK y TWITTER

Ambas ventanas fueron abiertas con el objeto de informar en el momento en que se produjera cualquier novedad tanto en actualización, como noticia o adición de nueva imagen en este portal de la web.

Regularmente se van insertando imágenes escogidas de entre nuestros colaboradores o propias para mantener viva la atención de nuestros amigos. También se insertan los vídeos que se van editando, tanto referentes a la costa como del interesantísimo mundo de los caballos.

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TEMPORAL DE TRAMONTANA OBSERVADO DESDE LA PUNTA DES SIULET (NA MACARET)

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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Toda la información que aparece en esta Guía virtual sobre empresas y entidades, así como las colaboraciones fotográficas o cualquier otro tipo de aportación encaminada a mejorar la información al navegante son completamente gratuitas siendo, por ello, un Portal Náutico público de uso general.

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De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

* * *

De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Imagen de RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Imagen de A. BUENAVENTURA FLORIT

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