Antonio Riera Sans

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LOS PESCADORES Y SU MUNDO

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Antonio Riera Sans (Toni “Roxillo”)

(Fornells)

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ANTONIO RIERA, TONI "ROXILLO"

ANTONIO RIERA SANS, TONI “ROXILLO”

Transcurría una plácida tarde del mes de agosto de 2000 cuando fui a visitar a un veterano pescador de Fornells a su domicilio situado frente a la dársena de la población, lugar en el que había tenido amarrada durante muchos, muchísimos años su barca, la compañera de trabajo con la que compartió y alternó felices y duras jornadas. Y es que siempre resulta agradable poder conversar con un profesional que ha dedicado toda su vida a la mar y que, la friolera edad de 95 años, es capaz de recordar perfectamente, revivir e incluso emocionarse cuando explica los momentos más trascendentales de esa dura vida a bordo.

Junto a él encontramos a Diego Roselló Caules, quien se apresta a manifestar que él no ha sido pescador profesional sino, como al punto se define, “de circunstancias”. También se encuentra jubilado y a él debemos la elaboración de este reportaje. Estuvo durante cuatro años pescando con Jaume Carrió, otro con Mario “de ses llagostes”, con Miquel “Pere” otra pequeña temporada y con “Xec Tinet” otro año, tras lo cual marchó a residir a Barcelona. También está presente Bartolomé “Tolo” Coll, pescador profesional en activo, de cincuenta y un años y auténtico deportista de la navegación con TDV, que fuera protagonista hace poco de un espacio en la serie de la televisión catalana TV3, “Thalassa” y Jesús Pascual, otro pescador jubilado, una de las personas que le cuidan y ayudan a desenvolverse diariamente, quien también nos contará su historia en otro capítulo de esta serie.

Antonio Riera Sans, “en Toni Roxillo” como se le conoce en su Fornells natal, nuestro protagonista, nació en enero de 1907. Actualmente y por razones de edad hace vida en su casa y a través de los cristales de la salita de estar, que a su vez le sirve de dormitorio pues en razón a su edad y enfermedad permanece postrado en una silla, se pasa largas horas observando el trasiego diario de sus antiguos compañeros de oficio, de sus amigos de siempre y de sus conciudadanos, a los que estos días hay que añadir la marabunta de visitantes producto del turismo que deambulan por el puerto y ocupan sus múltiples terrazas en continua y alegre algarabía. Toni ve que Fornells ha cambiado muchísimo al paso de los años “Masa bordell avui en dia… (Demasiado barullo en la actualidad…) Cuando yo era un niño se decía que en Fornells vivían quinientas personas. No resultaba raro, puesto que las familias que tenían pocos hijos estaban como nosotros, que éramos seis hermanos. Y es que entonces no había luz. Yo conocí Fornells sin electricidad…”.*

Sus inicios en la mar*

La conversación mantenida con este hombre, sinceramente, ha supuesto varias horas de gratificante sensación, de un singular sosiego. Desde el primer momento era fácil percibir que aquel intercambio en la comunicación se estaba llevando a cabo con una persona llana, honrada, noble y de conciencia totalmente tranquila, tras la dilatada vida que lleva cargando sobre sus espaldas. Las reacciones en los episodios más anecdóticos generaban fácilmente su risa espontánea, sana y casi infantil ¿por qué no decirlo?. Por el contrario, cuando el pasaje entraba en un laberinto intrincado, sombrío o de consecuencias dolorosas, la emoción hacía presa fácil de este hombre castigado por mil y un avatares de la mar y de sus temporales. Pero prosigamos: “Nos llaman “Roxillo” porque mi padre era de cabello un poco rubio y, aunque fuera bajito, hacía dos como yo. Mi hermano mayor, Juan, quiso en su día ser cura, pero en dos años dio por terminada la carrera. Aquello fue muy rápido. Por ese motivo, mi padre me había hecho embarcar a la edad de ocho para que ayudara en la barca ocupando la plaza de Juan, poniéndome a pescar. Además del mayor éramos otros cinco hermanos: Martí, yo Toni, Miguel, Manuel y Benjamín. Todos fuimos pescadores profesionales excepto el pequeño que se dedicó desde un principio al calzado y se fue a vivir a Maó. Y allí sigue. A los dos años Juan dio por terminada su aventura en el Seminario y al volver, yo pasé a trabajar con “es conco*(tío) Martí”. Hacía lo que me mandaban y en los límites de lo que a mi edad, podía. Aquella barca tenía “molta banda” así que me dieron un pequeño remo para ayudar a mantenerla adrizada, mientras que Toni “Bomba”, de una edad similar a la mía, hacía lo mismo en la banda contraria, aunque aquello iba más mal que bien”. Más adelante los dos chicos comenzaron a ayudar en la maniobra del foque, cambiando de banda la vela según fuera necesario para la maniobra “Recuerdo que en una ocasión el llaüt dió una fuerte cabezada y los dos fuimos a parar al mar. El “conco” saltó gritando que habíamos caído, pero yo, que estaba asido con una mano al “batavol” (botalón) le repliqué “Encara i som, encara i som!”. (¡todavía estoy, todavía estoy!) Al final acabamos todos riendo, pero el susto había sido mayúsculo para quienes se encontraban a bordo. Y ¿qué quieres que te cuente?. Han pasado tantas y tantas cosas en mi vida…”.

EL MAR, LA BARCA Y CAVALLERIA... ¿FORNELLS?

EL MAR, LA BARCA Y CAVALLERIA… ¿FORNELLS? (Imagen MERCÈ RIERA SANS)

En otra ocasión y navegando con el mismo “conco” Martí fueron sorprendidos por una fuerte tramontanada. Como era muy joven Toni no sentía ningún temor “Qué sap un al.lot?” (¿qué sabe un muchacho?) Era aquella una barca heredada muy vieja y llevaban en esos momentos una vela que quedaba totalmente apoyada sobre la borda, en donde se encuentran los toletes (los ejes sobre los cuales pivotan los luchaderos de los remos). El “conco” Martí no quería bajar la vela por temor a que quedaran atravesados a la mar lo que supondría un evidente peligro para todos ellos. Tras pasar un mal trago por fin consiguieron llegar a puerto, a cuya llegada a tierra otro pariente que se encontraba por allí le dijo que el chico no volvería a subir a bordo. Martí le respondió que el tiempo le había engañado, a lo que el otro respondió “I mes vegades que t’enganarà encara…” (y más veces que te engañará aún…).

Toni ha trabajado a bordo de varias barcas a lo largo de su vida. No recuerda el nombre de la que pertenecía al “conco” Martí, en la que pasó gran parte de su niñez, pero sí perfectamente a la denominada “San Esteban”: “aquella murió durante la guerra” (indica); “Manuel”, que era la barca de la familia; otra más se denominó “Benjamín”. También navegó en la “Virgen del Carmen”, a la que tuvieron que cambiar el nombre al existir duplicidad por el de “Miguel Antonio”. La embarcación propia se llamaba “Virgen de la Esperanza”, nombres puestos, casi siempre y como es costumbre, atendiendo a razones familiares.

FUERA O DENTRO DE LA BAHÍA. EL PESCADOR Y SU BARCA. MAR, PESCA Y FORNELLS, ALGO MUY DIFÍCIL DE DESLIGAR (Imagen de MERCÈ RIERA SANS)

FUERA O DENTRO DE LA BAHÍA. EL PESCADOR Y SU BARCA. MAR, PESCA Y FORNELLS, ALGO MUY DIFÍCIL DE DESLIGAR (Imagen de MERCÈ RIERA SANS)

Recuerda que en la embarcación de su tío llevaban a bordo unas 23 redes con una longitud de 100 m. cada una en un único “tomb” (un “tomb” es un grupo de redes unidas una a continuación de la otra). Y que serían los quintos en decidirse a instalar un motor a bordo. Más adelante éstos proliferaron y aparecieron seguidamente las maquinillas para levar las redes “El dentista ‘Quique’ Mir nos trajo dos, una para los “Mussos” (éstos eran los hermanos Sans que, no se sabe por qué, en el pueblo les llamaban “Mus”) y otra para nosotros. Aquellos motores resultaron muy buenos y nosotros lo tuvimos durante 23 años. Eran los “Bosch y Domenjo”, que se fabricaban en Barcelona. Más adelante se instalaron los “Domenjo”, éstos fabricados en Felanitx, Mallorca, de peor calidad, los cuales siempre tenían problemas. Un día fuimos a pescar a una zona que denominamos “sa clapa” (Ses Fontanelles), un lugar en el cual no habíamos pescado nunca y calamos las redes”. Cuando llegó el momento de levarlas quedaron sorprendidos por la cantidad de pescado que había en ellas, puesto que comenzaron a salir “ratjades” y más “ratjades” (rayas). Al cabo de un buen rato Toni pudo descubrir que a través del vivero de la barca el agua estaba entrando rápidamente a bordo, avisando a sus compañeros que de continuar así no tardarían en irse irremisiblemente a pique “Enseguida comenzamos a devolver el pescado al agua, “primer lo petit” (en primer lugar lo pequeño) pero al ver que no conseguíamos nada, tuvimos que ir tirando también las grandes. Nunca habíamos pescado tanto y héte aquí que estábamos tirando al mar toda aquella pesca”. Decidieron entonces dividir las redes en dos “tombs”, estibando con ello quince a cada banda, puesto que el motor era demasiado grande, no trabajaba bien y con sus convulsiones hacía peligrar la embarcación. Recuerda que tenía un volante que pesaba más de 90 kilos él solo.

TONI "ROXILLO" EN SU BARCA, AMARRADA FRENTE A SU CASA

TONI “ROXILLO” EN SU BARCA, AMARRADA FRENTE A SU CASA

“En otra ocasión cogimos 5 “escats” (“angelotes”, una especie de tiburón inofensivo que suele enterrarse en la arena), una cantidad que no habíamos logrado nunca y, cuando subíamos el sexto, se nos soltó ya fuera del agua y se escapó. Nuestra maquinilla era de por sí lenta, y el motor también, así que para trabajar teníamos que acelerarlo y a resultas de ello la barca trepitaba tanto que se desmontaba. Tuvimos que ir con más cuidado. Cuando las redes quedaron convertidas en dos “tombs” el problema disminuyó bastante”. Por supuesto que cuando el motor fue incorporado a la embarcación, la vela pasó desde entonces prácticamente al olvido, dadas las prestancias y ventajas del primero. Sin embargo, el padre de Toni sí era un enamorado del trapo y en todas las ocasiones que podía aprovechaba para izarlas “Me acuerdo que Mario nos decía que le encantaba vernos navegar a la vela. Era aquél un bote muy quillado construido en Ciutadella. La verdad es que navegaba muy dócil y se deslizaba por las aguas muy suavemente”.

Toni se acuerda de los puntos en los que capturaba langostas, muchos de los cuales hoy se encuentran prácticamente esquilmados “Pero me acuerdo de algún otro, que estoy seguro que todavía permanece intacto porque nadie lo ha sabido encontrar (y lo dice mientras ríe con picardía) “però jo ya no hi anirè” (pero yo ya no iré). Aquellos eran trocitos de fondo en que para poder acertar las rocas tenías que calar las redes prácticamente la una al lado de la otra”. Recuerda que en su juventud la langosta no se cotizaba en el mercado y por ello preferían que en las redes abundara más el pescado. La “carnissèra” de langosta se cotizaba a 2,50 pesetas y nadie la quería capturar. La “carnissèra”, unidad de peso utilizada aquellos años, correspondía a tres “terces” y una “terça” equivalía a 400 gramos.También es sabido por todo el aficionado a las cosas de la mar que los pescadores de aquellos tiempos trabajaban con muchísimo esmero, exquisita profesionalidad y eran grandes expertos para retener in mente sus observaciones. No necesitaban en absoluto de la electrónica moderna para situarse en la mar “Bona vista i bona memòria” eran los atributos que definían al buen profesional: tomaban sus enfilaciones pertinentes (“señas”), que guardaban celosamente en su memoria y que no escribían nunca en lugar alguno; situaciones que se pasaban de padres a hijos sin posibilidad de que se enteraran terceras partes puesto que en ello les iba el pan de cada día.*

Los temporales*

LA MAR NO SIEMPRE SUELE MOSTRAR SU MEJOR CARA

LA MAR NO SIEMPRE SUELE MOSTRAR SU MEJOR CARA

Los lugares de pesca siempre han quedado muy alejados de su puerto base, tanto, que un día un consorcio decidió disponer para su salvaguarda un bote de salvamento, un tema del cual trataremos más adelante “Por aquel entonces las barcas eran muy pequeñas, y nosotros íbamos a pescar con palangres muy lejos, y con ello nos tocó la mala suerte de tener que soportar muchísimos temporales. Sacábamos el “lloc” (predio) de Santa Anna por el Penyal de Curniola y cuando a la Torre de señales (Semáforo de Bajolí) la teníamos por el “cassat” (edificio) de sa Farola (Faro de Punta Nati), entonces efectuábamos un seno y allí comenzábamos a calar. Las tres horas de motor a buena marcha no nos las sacaba nadie. Nos llevaba dos ponernos al través de es Cap de Ferro. Pero aquella zona era muy buena y queríamos hacerla; supongo que era debido a que por aquel entonces no estaba todavía muy trabajada. Cierto día en que nos encontrábamos recuperando los aparejos en aquellas inmediaciones nos entró el gregal fuerte. Rompimos la madre del palangre tras mucho tensar puesto que allí existen muchas rocas, tras lo cual nos pusimos a navegar lo más rápido que nos fue permitido de regreso hacia casa. Nos encontrábamos al través de Cala en Calderer cuando se puso el sol, mientras navegábamos con trinqueta y “mitjana” con rumbo al “Pas” (situado entre la península de Cavalleria y la isla de Sanitja, o Porros)”. Toni y su gente continuaron navegando y a medida que se iban acercando a Cavalleria el temporal de gregal había arreciado y la mar rompía ya con bravura. Pero no querían dar la vuelta por fuera de la isla de Sanitja porque suponía prolongar de por sí el mal rato, por lo que esperaron a que pasaran “ses tres rumbades” (las “tres marías”) tras las cuales las aguas quedarían más encalmadas, o por lo menos no tan encrespadas y aprovecharían para salvar el paso. Así lo hicieron, cruzaron sin mayores problemas y cuando comenzaban a tener por la proa la bocana del puerto, Toni le dijo a Manuel “Enciende una cerilla para que nos vean desde tierra y vendrá a ayudarnos el bote de salvamento…”, porque en aquellos años no existían tampoco ni los cohetes ni las bengalas de socorro de nuestros días. Nuestro hombre confiaba que los demás pescadores, al ver que a aquellas horas aún no habían regresado a puerto, se encontrarían ya espectantes. Así continuaron avanzando a la par que encendían cerilla tras cerilla. Cuando se encontraban cerca de la bocana pudieron descubrir que el bote venía hacia ellos… ¡habían visto el ténue destello de las cerillas!. Ésto demuestra, sin duda, la experiencia, la constancia y el sentido de compañerismo que flotaba entre aquel grupo de intrépidos pescadores que, a bordo de sus pequeñas embarcaciones se hacían a la mar un día tras otro para poder con ello mantener y subir a sus familias. Toni es defensor de la teoría de que resulta mucho mejor esperar a que pasen las “tres marías” que aventurarse a dar la vuelta por fuera de la isla de Sanitja, porque quedan más expuestos a los fuertes embates que allí se originan.

ESCULL DE SES BLEDES DESDE CALA BARRIL (Imagen de XALO BUENAVENTURA)

ESCULL DE SES BLEDES DESDE CALA BARRIL (Imagen de XALO BUENAVENTURA)

Otro temporal, de los peores que recuerda y también de gregal, les sorprendió en alta mar, muy alejados de tierra, teniendo que poner proa hacia la playa de Sa Font d’ets Escalons para navegar en popa “amb vent redó perque aquell dia la mar ens menjaba”. Habían escogido para pescar un punto bastante alejado al NW de la isla de Sanitja. Lo más corto hubiera sido poner rumbo hacia el puerto del mismo nombre, que quedaba muchísimo más cerca pero Toni, que tenía entonces veintitrés años, quiso regresar a Fornells “Aquello había aumentado tanto que decidí navegar hacia afuera y posteriormente poner rumbo en popa hacia Sa Font d’ets Escalons porque la gran mar que venía no me dejaba arrumbar hacia el puerto. Mi hermano Miguel me iba advirtiendo en cada momento cuando se nos acercaban las olas de peor cariz. La situación llegó hasta el límite de que yo gobernaba la barca girado hacia popa y aguantando el timón con las dos manos. Con alguna de las “arrumbades” que me advirtió embarcamos agua en cantidad, aunque afortunadamente no entraba en el interior de la barca puesto que llevábamos todos los cuarteles perfectamente encajados, salvo una pequeña ranura para poder meter las piernas y así poder sujetarnos. Cuando escondimos a Na Guillemassa por la Punta des Morters dije a mi hermano que era el momento y teníamos que cambiar la bordada, esperé a que viniera la encalmada y cambié lo más rápido que pude el rumbo. Aquella mar nos comía, pero lo salvamos y así continuamos hasta situarnos frente a la bocana desde donde, con otra bordada, entramos de empopada sin que ocurrieran mayores males”. En tierra, un primo de su madre, al que Toni llamaba familiarmente “conco”, Jaume “Biela”, le dijo que si él fuera el “Cabo matrícula” (como se denominaba popularmente al “Contramaestre” de la Armada, en realidad “celador del puerto y pesca”) le quitaría el título de patrón inmediatamente para que no volviera a salir. Toni le respondió que el tiempo les había sorprendido, a lo que el otro le dijo “con lo joven que eres te sorprenderá muchas veces más, todavía…”.

LA BOCANA SIEMPRE AVISA. LA TRAMONTANA FORMA ROMPIENTES

LA BOCANA SIEMPRE AVISA. LA TRAMONTANA FORMA ROMPIENTES

Pasaron unos tres años y Toni “Roxillo” se encontraba trabajando nuevamente en la mar, a poniente de Sanitja, mientras que el padre del “conco” Jaume se encontraba a bordo de otra barca un poco más a barlovento. Se desató una tramontanada de las de época. Toni, que en esta ocasión ya tenía más experiencia, se dejó de aventuras y puso proa directa al puerto de Sanitja a buscar refugio mientras observaba que la otra embarcación hacía lo contrario y rodeaba la isla para dirigirse a Fornells “Yo puse un saco amarrado en el palo de la “mitjana” para ver si ellos nos veían dirigirnos hacia Sanitja y de este modo vendrían tras nosotros. No sucedió así y aquella barca continuó navegando entre cabezadas y pantocazos medio perdidos, hasta que les salió el bote salvavidas, poniéndose a su barlovento con lo que les dio protección y acompañó hasta que pudieron ganar el puerto. Cuando llegamos a Fornells nos encontramos al “conco” Jaume y le dije “Hoy sería yo quien os quitaría el título de patrón…” El otro, compunjido, me dijo que eran los chicos quienes habían querido continuar hasta Fornells…”.

Hoy las cosas han cambiado mucho en todos los aspectos y, uno de ellos, es la propia meteorología, con constantes partes emitidos por radio y televisión. Toni no tenía televisión y muchas casas ni tan siquiera radio. Los partes que se recibían eran bastante aventurados y los pescadores tenían sus propios sistemas que, a veces acertaban y otras, por desgracia, no, para vaticinar el desarrollo del tiempo en las siguientes horas. También hoy día, a pesar de los sofisticados sistemas, satélites y radares las predicciones fallan bastante más de lo que cabría esperar. Toni solía fijarse en las nubes, en como estaban cuarteadas, en los atardeceres rojizos. Si se encontraban en la mar solían observar el aspecto de las nubes, sobre todo las que subían por el” llebeig” (SW) o bajaban del “mestral” (NW), algo que hoy no hace casi nadie. Existen todavía algunos pescadores y gentes del campo, e incluso algunos aficionados, que siguen siendo buenos observadores de estos síntomas y a fe que aciertan bastante en sus predicciones.

TEMPORAL DE TRAMONTANA

TEMPORAL DE TRAMONTANA

Recuerda una anécdota de la que fue protagonista junto con otro de los pescadores profesionales actualmente retirados de Fornells, Miquel Petrus, el cual solía ir a pescar con su suegro quien ese día se encontró indispuesto. Toni invitó entonces a Petrus a ir de palangres embarcado en su barca a lo que éste aceptó. Cuando se encontraban por fuera del cabo de Favàritx observaron la presencia de un bote tripulado por pescadores de Es Castell. Petrus, que era fumador, no había traido consigo el tabaco y les solicitó un cigarrillo. Los otros le entregaron una cajetilla puesto que llevaban suficiente a bordo, con lo que éste pudo calmar sus ansias de fumar “Continuamos trabajando hasta que llegó el momento de levar los palangres puesto que había que regresar a Fornells. Los otros volvían al puerto de Maó y, ¡caray! qué racha más extraña… Se había levantado un poco de aire de “gregal” (NE), pero enseguida desapareció. Al cabo de poco tiempo volvió a repetirse el fenómeno y esta vez fue en aumento. Encontramos el palangre enrocado de tal forma que terminamos por romper y tuvimos que cambiar de “capsèr” (el flotador que se pone en cada extremo para señalizar el aparejo), acercándonos mucho más a la costa, cerca de la barbada, a ver si por el otro lado venía limpio. La cosa fue mejor y cuando lo tuvimos recuperado aquello había aumentado bastante, por lo que pusimos rumbo a Fornells habiendo largado la trinqueta y la “mitjana“, a las que ayudábamos con el motor. De no verlo claro la idea era desviarnos hacia Cala Prudent. Con aquella mar la barca no terminaba de encontrar el rumbo, mientras yo sujetaba la caña del timón. Miquel Petrus, que estaba nervioso, me decía que en su opinión íbamos demasiado despacio y que era mejor orzar diez veces a que por una menos, falláramos. En un momento dado le di más motor y entonces la ola nos pasó por toda la cubierta. Miquel, que se encontraba a mi lado en la popa, se llevó un sobresalto. Entonces yo le dije que si le hubiera escuchado, haría tiempo que hubiéramos “fet sota” (hacer el submarino, hundirse bajo la ola). Además, si te acercas con demasía a las peñas, siempre te encuentras con el retorno de las olas, el cual te hace muy mal navegar, por lo que siempre prefería hacerlo en aguas abiertas y libres. Continuamos remontando y Miguel preguntaba a cada momento si podíamos virar y poner ya rumbo a tierra. Yo le contesté que hasta que no saliera la Torre de Fornells no podíamos hacerlo con seguridad. Cuando por fin salió, el hombre no tardó ni un segundo en avisarme de ello. Entonces le respondí que de no haber aguantado hasta entonces, al estar al través de la Punta des Morters, con lo que allí se había formado, hubiéramos volcado y el mar nos hubiera tragado. Coincidió que en ese mismo momento que el bote de salvamento se estaba haciendo a la mar para acudir en nuestra ayuda porque, la verdad, es que ese día se había formado un buen temporal”.

FUERTE TEMPORAL CON CORTINA DE LLUVIA. AL FONDO, CAP DE CAVALLERIA

FUERTE TEMPORAL CON CORTINA DE LLUVIA. AL FONDO, CAP DE CAVALLERIA

“También recuerdo que en cierta ocasión iban de palangres con una barquita muy pequeña que había sido mía durante muchos años, el “Virgen de la Esperanza”, Miquel Petrus, Bià del Toro y Diego Petrus, de los cuales, ya hemos hablado antes de los dos primeros. Bià me dijo que nunca se habían visto tan perdidos como en aquella ocasión. Nosotros en el día de la ponentada y para venir cuanto antes a puerto, terminamos de levar los palangres y para no atravesarnos a la mar, hicimos rumbo hacia la Farola y Sa Llosa y cuando estuvimos suficientemente a poniente de la bocana, viramos y entramos de popa. Sin embargo, ellos, cuando se encontraron frente a la bahía, no se atrevieron a dar la popa ante aquella mar tan respetable, quedando medio de través, de tal forma que llegó la ola y les llenó casi completamente la barca, perdiendo con ello los palangres y otros aparejos. Era un bote que se utilizaba, como casi todos, para la pesca del palangre hasta que llegaba la época de la langosta”.

EL REGRESO A CASA SUELE SER REPETIDAMENTE DEMASIADO DURO

EL REGRESO A CASA SUELE SER REPETIDAMENTE DEMASIADO DURO

“Suerte tuvimos también de no perdernos en un viaje que hicimos hasta Mallorca para reparar el motor de la barca porque estaba el distribuidor y convenía realizar al mismo tiempo una revisión a fondo. Porque habíamos salido con el levante y a mitad de camino nos entró una tramontanada espantosa. El motor no funcionaba bien y por eso íbamos al mecánico para que le hiciera esa revisión a fondo. En medio de aquel temporal, Jesús (Jesús Pascual) dijo que él entraría en el puerto que teníamos más cerca, Porto Cristo, por seguridad. Estábamos aún a diecisiete millas de nuestro destino, Cala Figuera, que es el puerto de Santañy. Entramos allí y Miguel con Jesús marcharon a cursar un telegrama a nuestras respectivas familias. Allí les atendió una chica joven, pero el telegrama no llegó nunca a sus destinos. Continuaba soplando la tramontana muy dura y en Menorca estaban todos muy preocupados puesto que no se sabía absolutamente nada de nosotros. Al atardecer, el “mestre d’escola Joan es Vell”, que tenía una moto, les dijo que se iba hasta Es Mercadal para intentar llamar por teléfono a Santany y saber si habíamos llegado, porque en Fornells tampoco existía ningún teléfono instalado. De esta forma pudieron saber por el mecánico que nosotros habíamos llamado por teléfono comunicando nuestra entrada de arribada en Porto Cristo. Después nos juntamos con varios familiares que residían en aquella población y nos comimos un “arròs amb sipie” (arroz con sepia) de los que hacen historia. Lo que son las cosas: nosotros estábamos la mar de bien y en Menorca toda la familia pasando pena… Al día siguiente reanudamos el viaje ¡no nos pasó nada porque se ve que no tenía que pasar!. Cuando llegábamos a Cala Figuera observamos que desde la parte alta del peñal alguien nos estaba haciendo señas. En aquellos momentos Miquel empuñaba ya los remos porque como nos encontrábamos en la entrada habíamos parado el motor. De pronto descubrimos una rompiente exactamente frente a nuestra proa. Viramos y nos alejamos de aquel peligro. Cuando llegamos nos explicaron que se estaban construyendo unos grandes bloques de hormigón para colocarlos de rompeolas para el muelle de pescadores y así protegerlo de los vientos de “gregal” y levante, los cuales afectaban bastante el lugar. Algunos habían caido en mala posición y en lugar de ser protectores se habían convertido en todo lo contrario, en un peligro para la navegación. Un poco más y rompemos nuestra barca contra él. Tuvimos que ir en dos ocasiones a reparar al puerto mallorquín porque aquel motor nos dio un resultado bastante deficiente”.

Toni recuerda que durante todos estos años le ha tocado vivir, salvar y ver muchísimos temporales. Hoy no es como antes, puesto que la dársena de Fornells ha sido protegida con el muelle del rompeolas, que lo defiende satisfactoriamente de los embates. Pero en aquellos años no existía, las aguas saltaban su mediana defensa y en muchas ocasiones las enormes piedras pasaban de la banda de fuera a dentro del refugio movidas por las impetuosas olas. Incluso había días en que no se podía pasar desde un lado hacia el otro de la población en esa parte “Había que esperar a que pasara “sa rumbada” puesto que las olas invadían el espacio donde se encuentra actualmente el parque infantil, junto a la denominada “Caseta del Contramaestre” (que tenía que ser la primitiva caseta de Salvamento) y la cabina telefónica, quedando toda la zona cubierta por montones de algas (en realidad “posidonia”, popularmente denominadas “algas”, de ahí su nombre “S’Algaret”) y en las puertas de las casas de “ca na Tonia Sinforosa” y de “Na Joana Rossona”, los vecinos podíamos ver corretear a los cangrejos que incluso penetraban en sus interiores. La puerta de “en Moreno Penita” (actual restaurante “Sa Llagosta”) quedaba tras un montículo de “macs” (guijarros) que las olas habían arrastrado también hasta allí. Las barcas, que con buen tiempo estaban amarradas perpendiculares al muelle, cuando existían indicios de viento, eran dejadas “en banda” (en roda) pues de lo contrario rompían y los daños materiales podían llegar a ser de auténtica consideración. Aún así, no era extraño que alguna rompiera amarras o perdiera el muerto.*

El bote de salvamento “Fornells”*

EL "FORNELLS" YA RECONSTRUIDO Y AMARRADO EN LA DÁRSENA

EL “FORNELLS” YA RECONSTRUIDO Y AMARRADO EN LA DÁRSENA

El bote de salvamento que ha sido citado es, hoy por hoy, un auténtico valor histórico para la población de Fornells y sus pescadores. Ha sido recuperado y, tras muchos avatares los fornellers lo mantienen como si acabara de llegar del astillero. Cada año, es el encargado de portar a la Patrona, Ntra. Sra. del Carmen por las aguas de la bahía en la celebración marinera de su festividad. Tuvo varios patrones mientras estuvo al servicio de la labor de salvamento, siendo uno de los más significativos “Bià del Toro”, como también lo fuera el propio Toni “Roxillo”, aunque a bordo su verdadera función era la de motorista. No había auténticos mecánicos de motores marinos y quien algo sabía era embarcado como tal, al igual que podía ejercer de patrón si no aparecía el designado, puesto que todos ellos tenían la patronía en su haber. Toni: “Yo solía cuidarlo y cada ocho días solía ir a arrancar el motor, vigilar que hubiera suficiente gasolina en el depósito y si había agua, lo secábamos. Solíamos tenerlo “en roda”. La gestión del barco dependía de una junta en la que Toni recuerda figuraban un comandante, ayudante del general gobernador, llamado Sebastián Rodrigo; también figuraba el mahonés don Juan F. Taltavull y otros. No se pagaban grandes sueldos “A mi, cada tres meses me daban cinco duros para fumar y yo me gastaba más de veinte porque solía comprar botecitos de pintura y algunas cosas para mantenerlo cuidado. La gasolina la costeábamos los pescadores y de tanto en tanto, solía venir un miembro de la Junta a vernos a Bià del Toro o a mi y nos daba diez pesetas para un café… aquel dinero pasaba a una cajita común y Toni “Puxana” lo utilizaba para costear la gasolina. ¿Qué ibas a hacer?”. El bote, construido en 1923 en el astillero de Miguel Corbeto, de Barcelona, había llegado a Fornells el año 1930 y era del tipo insumergible, puesto que llevaba tanques de aire repartidos por todo el casco. Tiene 11 m. de eslora, 2,60 de manga y 1,20 de puntal. Fue rebautizado a su llegada a la Isla con el nombre de “Fornells” (originariamente se denominaba “Conde de Guadalhorce”), estando al servicio de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos y cada vez que salía temporal y se observaba que alguna barca de pesca no había regresado a puerto, se alistaba con varios pescadores a bordo y enfilaban la bocana inmediatamente en su busca. Toni sufrió un accidente fortuito en el mismo al maniobrar en el eje del motor. El barco había llegado pendiente de terminar algunos detalles, como la falta de “pàvols” (piezas de madera que constituyen el piso) en su interior, que Toni se encargaría de hacer instalar. El eje quedaba al descubierto y estaba constituido en dos secciones unidas por un casquillo y sus correspondientes pasadores, los cuales no habían sido convenientemente remachados. En un momento dado, se le enganchó una mano y tuvieron que practicarle una cura de urgencia, quedándole una marca para toda la vida.

UN TEMPORAL DESTRUYÓ EN UNA OCASIÓN LA CASETA DE PROTECCIÓN DEL BOTE (Cortesía de JUAN SANS)

UN TEMPORAL DESTRUYÓ EN UNA OCASIÓN LA CASETA DE PROTECCIÓN DEL BOTE (Cortesía de JUAN SANS)

AFORTUNADAMENTE EL "FORNELLS" AGUANTÓ, UNA VEZ MÁS, EL EMBATE (Cortesía de JUAN SANS)

AFORTUNADAMENTE EL “FORNELLS” AGUANTÓ, UNA VEZ MÁS, EL EMBATE (Cortesía de JUAN SANS)

Recuerda que en cierta ocasión, hace ya más de cincuenta años, les hicieron salir a la mar, con una tripulación no habitual, para navegar hasta un punto situado a 40 millas al norte de Cavalleria, porque decían había un avión “Aquello era una barbaridad puesto que había una mar imposible. Metimos 120 litros de gasolina en el depósito, el cual se hallaba instalado bajo la cubierta de proa, sujeto con unos pequeños tirantes de latón y calzado con un través de madera sujeto con unos grandes tornillos. Como había mucha mar, nosotros sentíamos preocupados vibrar peligrosamente aquel depósito y algunas veces incluso ralentizábamos la marcha por si acaso. Cuando ya teníamos al Cap de Ferro por fuera de la Isla, el bote dio una fuerte cabezada al paso de una ola y el depósito se soltó, saliendo fuera de su recinto, quedando el tubo de la gasolina aplastado y por consiguiente, el paso de la misma estrangulado. Y el motor se paró. La orden de salida se había dado desde la Comandancia de Marina y a bordo, no había querido embarcar ningún pescador de Fornells porque a la vista del temporal y de la distancia, aquella era una auténtica misión imposible. Así que vinieron conmigo es “conco” Joan, Salvador Vidal, “en Bernat” y Bià del Toro. Visto el panorama decidimos volver, poniendo como recurso una pequeña vela porque no teníamos motor. Puedo decir que nunca en una barca, había oido silbar los amantillos que sujetaban el palo de la forma en que lo estaban haciendo en aquellos momentos. Y es que aquél, era un temporal terrible. En algunos momentos yo me preguntaba qué hacer con aquellas condiciones cuando nos encontráramos frente por frente con la bocana. Hasta que se me ocurrió un idea: siempre solía llevar a bordo una botellita con gasolina para poder limpiar las bujías en un momento dado. El depósito tenía una abertura bastante grande con un tapón, por el que pudimos introducirla y así rellenarla hasta arriba sin problemas. Seguidamente le dije al mecánico que destapara el carburador y vaciara en su interior aquella gasolina y que en el momento preciso en que se lo indicara pusiera en marcha el motor inmediatamente. Nos estábamos acercando, había un temporal inmenso y casi no podíamos distinguir el paso. En un momento dado y a mi voz le dio un fuerte tirón a la palanca y el motor arrancó, entrando en puerto perfectamente y saliendo por fortuna ilesos de aquella aventura. Desde la parte alta de la bocana, casi toda la población había estado contemplando el desarrollo de los acontecimientos. Por cierto, que del avión origen de todo el episodio nunca más se supo”.

TONI JUNTO A OTROS JUBILADOS A BORDO DEL RECUPERADO BOTE DE SALVAMENTO

TONI JUNTO A OTROS JUBILADOS A BORDO DEL RECUPERADO BOTE DE SALVAMENTO*

Sobre algunos naufragios…*

EL FARO DE CAVALLERIA, EL GUÍA DE LOS PESCADORES DE FORNELLS Y DE TODOS LOS NAVEGANTES DE LA COSTA NORTE DE MENORCA

EL FARO DE CAVALLERIA, EL GUÍA DE LOS PESCADORES DE FORNELLS Y DE TODOS LOS NAVEGANTES DE LA COSTA NORTE DE MENORCA

Toni tiene presente todavía el naufragio de los “Patatus”, dos pescadores que iban de “nanses”, al igual que muchos otros “El mayor de los dos hermanos era de mi quinta, Miquel, y éramos muy amigos. El otro era Joan, de apellidos, Roselló Riera. Quizás aquel accidente pudo haberse evitado puesto que no se dio la alarma hasta que fue demasiado tarde. Estábamos todos en el puerto desde bastante antes del mediodía. A última hora de la tarde, cuando me iba a dormir, vino Bià a avisarme de que no me metiera en la cama puesto que tendríamos que salir en el bote de salvamento. Yo le pregunté a dónde ibámos a ir a esa hora y me contestó que no se sabía nada hasta ese momento de los dos hermanos. Se llegó a pensar que muy probablemente se habrían quedado en cualquier punto de la costa al salirles el temporal ya que al parecer habían marchado a pescar a poniente de Cavallería. Al día siguiente localizaban el bote en “Es Passet” con un agujero en su casco. Era un mes de marzo y aquel día era muy frío. Se supone que estuvieron aguantando mientras pudieron y que incluso amarraron en el palo un trozo de papel para que los vieran desde la costa, pero se ve que se debió romper con el viento y no hubo forma de hacer nada por ellos”.

LOS CANALES DE PASO QUE SE UTILIZAN ENTRE LA ISLA DE SANITJA (O PORROS) Y CAVALLERIA FORMAN FÁCILMENTE PELIGROSAS ROMPIENTES

LOS CANALES DE PASO QUE SE UTILIZAN ENTRE LA ISLA DE SANITJA (O PORROS) Y CAVALLERIA FORMAN FÁCILMENTE PELIGROSAS ROMPIENTES

Toni recuerda emocionado otro naufragio, éste sufrido por dos hermanos suyos del cual afortunadamente lograrían salvarse, aunque uno de ellos quedaría marcado para toda su vida. El problema surgió a causa del vivero de a bordo, el cual había sido renovado y que en aquellos momentos llevaban abierto “De estar cerrado, la barca hubiera continuado flotando en la superficie. Pero como lo tenían abierto la barca se fue a pique. Bajo las aguas se mantenía vertical y aún sobresalía en la superficie una parte del botalón cuando consiguieron encontrarla tras varias horas de búsqueda en la zona de Cala en Carbó, a donde había sido arrastrada por el fuerte levante que estaba establecido. Habían volcado cerca de s’Escull de ses Bledes, a donde lograron llegar nadando, aunque prácticamente agotados. Martí, el hermano mayor le dijo al otro, Joan, que tenían que tirarse nuevamente al agua para alcanzar la tierra firme, puesto que allí no les iba a encontrar nadie y acabarían muriendo de inanición y ateridos por el frío. Al final logró convencerlo y atravesaron. Desde Cala Barril, a pie, “conta quin tros!” (¡menudo trecho!), continuaron hasta llegar al puerto de Sanitja, donde se encontraban el “conco” Miquel, el padre de Martí Bomba y Toni, a quienes rogó que fueran a buscar e intentaran recuperar la barca siniestrada. Y el propio Martí, a pesar de todo lo que le había ocurrido y haber andado hasta allí, se fue con ellos a buscarla. A mi vinieron a avisarme por la noche de lo que había ocurrido y me fui sin dudarlo ni por un momento hasta Sanitja, donde me encontré con mi hermano Joan, el cual me explicó todo lo ocurrido. Yo le pregunté inmediatamente por Martí, porque no lo veía, pero él me tranquilizó contestándome que se había marchado con el otro grupo a buscar la barca. Mi hermano estaba muy afectado y tuvo que atenderle el doctor Gomila. A raiz de los acontecimientos estuvo enfermo durante ocho meses pasando diferentes consultas médicas, incluso con un médico que se desplazaba desde Barcelona. Al final logró curarse, pero nunca más volvió a ser como nosotros, el pobre y, a los cuarenta y cuatro años, fallecía”. El bueno de Toni “Roxillo” no puede continuar, la emoción de aquellos trágicos recuerdos le ha afectado bastante, por lo que decidimos cambiar de tema. Lo sucedido me ha recordado las conversaciones mantenidas con Toni “Neni”, el cual sufrió un caso parecido navegando solo, que llegó a tragar muchísima agua de mar hasta poder conseguir alcanzar la costa y que estuvo padeciendo sus secuelas durante muchísimo tiempo llegando al punto de tener que cambiar de oficio. Sin embargo, la sugerencia del médico que le atendía, el mismo que atendió en su día a Joan “Roxillo“, le conminó a volver a la mar, de lo contrario, no lo hubiera podido hacer nunca más.*

De anécdotas y antiguas costumbres*

Recuerda también la labor de los teñidores de redes, que necesitaban para su trabajo gran cantidad de leña que los propios pescadores recogían de la costa para abaratar gastos. Éstos, tras calar sus aparejos “de prima” se acercaban a la orilla y cargaban cuanto podían sus barcas de astillas y trozos de madera que el mar había arrojado en la costa durante los temporales. En un patio anexo a su casa existía un pequeño molino con una piedra de moler que un asno con paso cansino se encargaba de hacer girar y así reducir a polvo la “escorça” (corteza) también aportada por ellos procedente de los pinos. El agua para hervir el tinte se sacaba de un pozo que existía donde está la salita de la vivienda de Toni “Roxillo” en la cual se realiza la entrevista “Ustedes están sentados encima de ese pozo” nos dice Toni sonriendo. Se utilizaban unas ollas que tenían una capacidad de aproximadamente trescientos litros de agua, la cual tenía que estar en permanente ebullición para que la operación resultara un éxito. Por ello, se explica la necesidad de recoger grandes cantidades de leña para que no les faltara durante la operación.

Toni lleva jubilado veintiocho años “Y gracias a Dios que ya terminé de pescar, porque después de jubilado, mi hermanó se cayó y rompió dos costillas, con lo cual tuve que embarcarme de nuevo. En cambio, pescar dentro del puerto me gustó bastante, porque nos dejaban calar algunas redes, en cuyo período tuve algunas alegrías y también algún susto. ¿tengo que contar también esta anécdota?. Ante nuestro asentimiento, continúa: “Por aquellos años no había tanto tránsito como existe en la actualidad en el Moll de ses Salines y aquella zona resultaba muy buena para intentar coger alguna sirvia u otro pez bonito. Pensé en ir a calar y volver para ‘batir al alba’ para ver si salía algo. Así que, me levanto de madrugada, voy hasta allí y tras batir el aparejo me pongo a tirar del cabo para recuperarlo. De pronto vi un “blanquer” (una gran sombra blanquecina) en el extremo del aparejo. Por aquellos días la gente había comenzado ya a ir a nadar al pantalán de madera. Con aquella “fosca” (oscuridad) inmediatamente pensé ¿será un hombre muerto lo que tengo yo cogido?. Al principio pensé en esperar a que clareara para verlo bien antes de acercarlo más pero, luego, me dije que no valía la pena esperar puesto que si estaba muerto ya no habría nada que hacer. Además la curiosidad me mantenía en vilo. Al final, lo que había en mi red era una “palomida” (palometa) de 21 kgs. nada menos. Era muy larga y estrecha, en lo cual se diferenciaba de las servias y, como ya estaba muerta, de ahí que estuviera más enblanquecida. De estar viva, su color hubiera sido otro y además hubiera presentado lucha pero como no me tensó nunca el aparejo, yo me temí en un primer momento lo peor. La verdad es que cogí un sofoco, un auténtico sofoco…”, finaliza riendo de buen grado.

LA ACTIVIDAD DE TONI EN SUS ÚLTIMOS AÑOS EN ACTIVO DISCURRIÓ EN EL INTERIOR DE LA BAHÍA DE FORNELLS (Imagen de MERCÈ RIERA)

LA ACTIVIDAD DE TONI EN SUS ÚLTIMOS AÑOS EN ACTIVO DISCURRIÓ EN EL INTERIOR DE LA BAHÍA DE FORNELLS (Imagen de MERCÈ RIERA)

Y añade: “Estas anécdotas son cosas tontas pero a mi me servían para disfrutar y pasar el tiempo agradablemente. Mucho más que tener que ir a faenar lejos. La verdad es que fuera no disfruté nunca, porque siempre que hubo mal tiempo me tocó a mi llevar el timón. Y cuando íbamos a la vela, igual. Quienes me enseñaron a hacerlo me dijeron que no debía de ligar firme, nunca, la escota, y que debía de aguantarla con el cuerpo si no podía hacerlo con la mano, de tal forma que si por descuido me levantaba, quedara completamente suelta, puesto que una mala racha podría fácilmente hacer volcar la embarcación. Una vez, Miguel, que no tenía paciencia, la amarró a una banda. De pronto vino una racha fuerte. Yo pensaba que si dependiera de mi, soltaría escota pero él no lo hizo y, de pronto, ¡catacrac! la antena de la vela se partió en tres o cuatro trozos. Me lo miré y le dije: Miquel, a mi ésto no me hubiera pasado. Y es que el viento es muy peligroso y aquí, en la bocana de Fornells, por su culpa han ocurrido muchos accidentes, sobre todo cuando las barcas de los profesionales navegaban a vela, porque se forman unos remolinos muy violentos tras haberte quedado completamente encalmado. Mi padrino también volcó en ese punto. En otra ocasión, navegando a bordo de un bote que tenía por nombre “Invencible” y portando en cubierta las redes perfectamente estibadas para llevarlas al teñidor, estuve bastante preocupado, porque pensaba que si la embarcación volcaba perdería todos los aparejos. Aquella embarcación era muy buena para navegar a la vela y yo estaba encantado con ella, máxime cuando veía que las otras embarcaciones, más grandes, no le podían. Pasé por allí con la escota “en banda” durante todo el tiempo para mantenerme perfectamente y ganar el puerto sin problemas. Había quienes tenían ganas de entrar en puerto cuanto antes y por ello, al llegar a la bocana, se descuidaban. Entonces perdían el control de la embarcación cuando aparecía uno de aquellos terribles remolinos. Las rachas de “gregal” son las más peligrosas; por el contrario, las de tramontana suelen ser más constantes. El padre de mi mujer sufrió uno de estos accidentes al través de Ses Fontanelles”.

LA BAHÍA LE GARANTIZABA ACTIVIDAD, SEGURIDAD Y ABRIGO (Imagen de MERCÈ RIERA)

LA BAHÍA LE GARANTIZABA ACTIVIDAD, SEGURIDAD Y ABRIGO (Imagen de MERCÈ RIERA)

Toni también recuerda otros aspectos de antaño de su querido Fornells: “Por aquellos años, aquí, en Fornells, teníamos dos bandas de música y los domingos se colocaban enfrente de donde estaba situada “Ca na Rondina” y la plaza se ponía a rebosar de la gente que acudía a escuchar los conciertos. Había una gran afición y de aquí salió un gran músico local, “Bep Mus”. Con la pérdida del padre de mi mujer se puede decir que terminó aquello puesto que nadie quiso continuar con su labor”.

Como Toni es un gran experto, hemos querido saber el nombre científico o algún dato que nos pueda ayudar a identificar al llamado “peix porc”, una especie de la cual se utiliza el hígado para fabricar un aceite medicinal de grandes posibilidades curativas, del cual nos habló en su día otro veterano y apreciado pescador de Ciutadella, “Felitus”. Parece ser que se trata de un tipo de pez con una anchura más exagerada de lo normal, que visto de frente sus facciones recuerdan precisamente a las de un cerdo. No tiene una longitud excesiva en sus proporciones, sino más bien todo lo contrario “Cuando fuimos a Santany, a Mallorca, con la barca de Miquel para reparar, nos encontramos con uno tirado en la carretera que se ve que alguien había abandonado. Yo se lo dije a Miquel y, mientras lo estábamos observando se nos acercó un señor que nos preguntó si éramos pescadores, a lo que respondimos afirmativamente. Nos siguió preguntando por el pez que estaba en el suelo, por si éramos capaces de identificarlo. Le contestamos que nosotros lo conocíamos como “peix porc” (pez-cerdo). Nos preguntó, entonces, si era aprovechable y al contestarle que se utilizaba su hígado, el cual se ponía al sol, con lo que destilaba un aceite que tenía propiedades medicinales, el hombre dijo que era médico y que se lo iba a llevar para poder hacer una prueba. Y se marchó con aquel pez la mar de contento. Fíjese si sé lo que es un “peix-porc”. Ahora lo que no conozco es su nombre, porque además se capturan muy pocos, no es corriente. Puedo decir que es muy ancho, que tiene cierto parecido a una “quisona” (mielga) y que tiene un morro muy exagerado.

SUS AÑOS PROFESIONALES HABÍAN QUEDADO YA MUY LEJOS...

SUS AÑOS PROFESIONALES HABÍAN QUEDADO YA MUY LEJOS…

Los peces capturados más importantes que recuerda fueron servias, la mayor de ellas con un peso de 21 ó 22 kilos. De peso aproximado a éste capturaron bastantes más “Una vez me divertí mucho capturando un ejemplar que nos presentó bastante lucha. En la mar había un “capcer” (flotador) con su correspondiente “pedral” (lastre) al fondo. Cuando nosotros enganchamos al pez, se puso a hacer “espolsims” (salpicar), saltando en la superficie y no había quien lo dominara, hasta acabar por empezar a dar vueltas alrededor de aquel “capcer” fondeado. Nosotros no podíamos hacer nada porque nuestro motor no tenía marcha atrás y suerte que quedó enrollada al flotador y por lo tanto perfectamente atrapada. Otros peces importantes han sido “clavellots” (raya de clavos), “escats” (angelote) y también un “delfinot” (delfín). Este último había quedado atrapado en las redes”. Cuando fueron a levarlas pudieron comprobar que pesaban de forma anormal, de tal forma que la “braçada” (acción de subir un tramo de red, una “braza”) tenían que realizarla al unísono, uniendo fuerzas “Nosotros creíamos que no lograríamos terminar de levarlas nunca y cuando pudimos ver lo que había, descubrimos el delfín. En “Es Pas” hay muchas piedras por lo que, además del pez, las redes venían cargadas de éstas, de ahí que nos costara tanto poder recuperarlas. Cuando lo tuvimos a nuestra altura cortamos a su alrededor la red, hasta que pudo soltarse y marcharse de nuevo. Del enorme esfuerzo que hicimos, a Miquel le provocó una hernia, que se haría manifiesta al cabo de un par de días”.

AL IGUAL QUE SU FORNELLS DE ANTAÑO

AL IGUAL QUE SU FORNELLS DE ANTAÑO

Toni recuerda que cuando estuvo pescando dentro del puerto, además de la anécdota de la “palomida”, le ocurrió alguna otra más “Como cuando iba a coger pulpos a la Colársega, al fondo del todo. En una ocasión saqué ocho. Si alguno se enganchaba abajo, le soltaba el “cercapous” (gancho de 4 brazos para rastrear el fondo) y lo enganchaba, con lo que podía sacarlo sin más. Pero un día me tocó uno que, en el momento de querer sacarlo, vi que estaba fuertemente aferrado. Yo pensaba que era raro, puesto que no se soltaba de ninguna forma. Le enganché el “cercapous” y tampoco venía. “¿Y ahora que hago?” -pensé yo- “Ja t’arreglarè jo a tu, ja”. Y lo estaba viendo allí mismo, así que cogí un remo y le di un buen golpe en la cabeza y si pudiérais ver de qué paso salió disparado… pero como el carrete de nylon tenía bastante hilo, después pude recuperarlo tranquilamente. Otro día terminé de calar frente a “Na Peu”, exactamente donde había uno de esos bloques para la construcción que se utilizan actualmente. Justo a su lado quedaba el “pedral” de la red y vi que en uno de los orificios del bloque estaba cómodamente aposentado un pulpo. Pero no tenía ningún tipo de pescado para dárselo como cebo, así que de mi propio pañuelo decidí cortarle un trocito para ensartarlo en el aparejo. Lo metí en el agua y ¡zas!, enseguida se abrazó el pulpo. Tiré de él y no venía, puesto que también estaba fuertemente asido al dichoso bloque. Me puse a pensar otra vez en hallar una solución, porque aquello no venía ni a tiros. Entonces me acordé de un ancla pequeñita que llevo a bordo y la dejé caer por detrás del bloque y cuando logré separarlo del lodo y estaba ya entre aguas, se resbaló del ancla y cayó pesadamente al fondo. Si viérais de qué forma salió disparado de su interior aquel pulpo… se fue muy lejos, pero pude recuperarlo porque el hilo era bastante largo y el pulpo estaba muy bien enganchado. Para ello cogí los remos y bogué hacia él hasta ponerme encima ¡pesó dos kilos, trescientos gramos!…”

...SÓLO SON, YA, RECUERDOS

…SÓLO SON, YA, RECUERDOS

Y Toni Riera “Roxillo” continuaría. No tiene freno y la conversación está claro que le da vida, pero debe descansar. Un hombre entrañable, ameno y excelente que dedicó por entero su vida a la mar y a la pesca. Pocos meses después, junto a Victoriano Seoane tuvimos el placer de hacerle entrega de una distinción a su vida profesional en nombre de la Real Liga Naval Española que el hombre recibió emocionado. Hoy, ninguno de los dos, ni tampoco Jesús Pascual, su fiel cuidador y amigo, están ya con nosotros. Descansen en paz.

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TEMPORAL DE TRAMONTANA OBSERVADO DESDE LA PUNTA DES SIULET (NA MACARET)

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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Toda la información que aparece en esta Guía virtual sobre empresas y entidades, así como las colaboraciones fotográficas o cualquier otro tipo de aportación encaminada a mejorar la información al navegante son completamente gratuitas siendo, por ello, un Portal Náutico público de uso general.

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De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

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De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Imagen de RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Imagen de A. BUENAVENTURA FLORIT

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