La Cía. Trasmediterránea y Menorca. 2 – Nuevas unidades…

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MONOGRAFÍAS

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LA LLEGADA DE LA COMPAÑÍA TRASMEDITERRÁNEA A LAS COMUNICACIONES MARÍTIMAS DE MENORCA

(Breve historia)

2 – (1925-1929), Nuevas unidades y anecdotario de un quinquenio 

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EL VAPOR "REY JAIME I"

EL VAPOR “REY JAIME I” (Col. CARDONA-GONYALONS)

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En estos cinco años, desde 1925 hasta 1929, entraron por primera vez en el puerto de Maó diversos buques de la naviera, tanto cargueros natos (incluso un petrolero), como mixtos, de pasaje y carga. Dos de ellos serían modernísimas unidades en pleno viaje inaugural portando a bordo ilustres personajes. Pero vayamos por partes.

Desde el mes de diciembre del año 1924 se estaban discutiendo los nuevos itinerarios que pretendía introducir la Cía. Trasmediterránea entre la Península y las Islas Baleares, los cuales perjudicaban claramente a Menorca con respecto al resto del archipiélago. Por ello se estaban llevando a cabo diversas reuniones entre autoridades, ayuntamientos y representantes de diferentes entidades sociales, así como de los comerciantes intentando consensuar la fórmula más acertada que, a su vez, fuera aceptada por la naviera. También se llevaron a cabo reuniones en Palma, asistiendo representantes delegados menorquines. Los escritos dirigidos al director de la Compañía, señor Tintoré, habían tenido como respuesta el que habían sido diseñados por el director general de Navegación, del Ministerio de Fomento. Cuando parecía que el tema había sido suficientemente revuelto y hasta consensuado con respuesta incluso del propio director general, el señor Tintoré aparecía nuevamente en escena tirando por tierra las rectificaciones presentadas porque no convenían a la compañía. No existía, pues, acuerdo ni en la programación ni en el tipo de vapores. Para Menorca interesaban el “Rey Jaime II” y el “Mahón” porque eran suficientemente conocidos y apreciados, contra la serie de vapores vetustos y lentos que últimamente venía imponiendo la Compañía.

El 1 de febrero de 1925 llegaba por primera vez a este puerto el vapor “Andalucía” procedente de Barcelona y Alcúdia con 15 pasajeros y 52 toneladas de carga general. El buque desplazaba 1.251 toneladas y llevaba 32 tripulantes al mando del capitán don Carlos Bruguera. Este vapor fue construido en 1892 por los astilleros R. Thompson & Sons Ltd., de Sunderland. Con una eslora de 76,40 metros, una manga de 11,07 y un calado de 5,80, equipaba una máquina alternativa de triple expansión N.E. Marine Eng. Co. Ltd. de 168 CV., que le permitía navegar a una velocidad de 10 nudos. La orden había partido de la Compañía de Vapores Vinuesa, de Sevilla, aunque pasaría con el resto de la flota en 1917 a la Cía. Trasmediterránea, tras la fusión. Fue incautado por el Estado para las campañas de África, actuando de barco-hospital. Fue desguazado en 1935. Estaba matriculado en Sevilla y sustituía al “Vicente La Roda”.

EL VAPOR “ANDALUCÍA” ALISTADO COMO VAPOR-HOSPITAL (Col. CARDONA-GONYALONS)

El 2 se desencadenaba un fortísimo temporal de tramontana, levantando mar gruesa y refrescando terriblemente el ambiente. El vapor “Balear” entraba en puerto el 3 con un notable retraso en consecuencia al mismo. Era el primer barco que llegaba con retraso del nuevo año y que muy posiblemente (como así fue) representaría la primera suspensión de viaje hacia Barcelona.

También, durante los primeros días de este mes de febrero continuaban las reuniones con el fin de solucionar el tema de las comunicaciones en el que se había avanzado algo: ahora la naviera aceptaba la programación propuesta pero no admitía la línea Ciutadella-Palma. En todo caso, se dijo, se aumentaría la frecuencia entre Ciutadella y Alcúdia. El día 5, bajo la presidencia del entonces gobernador militar, señor Miguel Cabanellas y el delegado de la naviera don Juan F. Taltavull, se llevaba a cabo una nueva reunión con todas las representaciones isleñas en la que se pretendía conseguir que, sin menoscabo de todo lo conseguido hasta entonces, se reconocieran los derechos y pretensiones de Ciutadella.

El día 24 el gobierno central requisaba el vapor “Mallorca”, que tenía que sustituir al “Rey Jaime II” en la línea directa con Barcelona. Debido a este contratiempo, la naviera había enviado al “Tintoré” para cubrir la línea con escalas. Por telegrama ordenó se preparara al “Mahón” que se encontraba en este puerto amarrado a órdenes para que fuera alistado en el menor plazo posible a la línea directa con Barcelona.

En las postrimerías del mes de marzo se daba, por fin, cuenta de la aprobación definitiva de la nueva programación de las comunicaciones marítimas de la Isla: en el calendario de frecuencias e itinerarios de podría comprobar que había sido suprimida la línea entre los puertos de Ciutadella y Palma.

El primero de mayo amanecía con inusitada animación, tanto entre la población como en los ambientes portuarios. Y no era para menos: la llegada del Batallón Expedicionario procedente de África a bordo del “Reina Victoria” mantenía a todo el mundo levantado desde primeras horas de la mañana. De todos los pueblos de la Isla habían estado llegando caravanas de vehículos. En muchos balcones de los edificios situados en las calles por las cuales los soldados efectuarían su recorrido desfilando se habían colocado diversas colgaduras y pendones y, cuando la vigía de Binisermenya hizo sus señales anunciando la entrada del vapor, todas las campanas de las iglesias de la ciudad comenzaron a repicar insistentemente. Ello haría aligerar el paso a la incontable muchedumbre que, como gigantesca riada, bajaba por la Rampa de la Abundancia hasta el muelle o se colocaba en los diferentes miradores. En el muelle, exactamente donde debía de atracar el vapor, se encontraba ya formado un batallón perteneciente al mismo Regimiento Mahón 63 con escuadra, banda de música y bandera para realzar el recibimiento que se iba a producir. Igualmente se encontraban presentes las primeras autoridades de la Isla así como diversas representaciones sociales. El barco asomaba su proa doblando Sa Punta, apareciendo completamente empavesado. Para recibirle, los demás vapores atracados en el puerto se mostraban igualmente empavesados, con el alegre ondear de sus numerosos gallardetes y banderas, a la par que numerosos botes de todo tipo salían a recibirle. Una vez amarrado y colocada la palanca, desembarcaba el jefe del Batallón, comandante don Federico Moysi en medio de una fuerte aclamación de todos los presentes. Dirigióse seguidamente a saludar y abrazarse con el general Cabanellas, gobernador militar de la Isla.

LLEGADA DEL "REINA VICTORIA" CON LOS SOLDADOS PROCEDENTES DEL NORTE DE ÁFRICA. MULTITUDINARIO RECIBIMIENTO EN EL MOLL DES VAPORS (Cortesía JOAN BAGUR TRUYOL)

LLEGADA DEL “REINA VICTORIA” CON LOS SOLDADOS PROCEDENTES DEL NORTE DE ÁFRICA. MULTITUDINARIO RECIBIMIENTO EN EL MOLL DES VAPORS (Cortesía JOAN BAGUR TRUYOL)

Tras los saludos reglamentarios y abrazos posteriores, las autoridades subieron a bordo pronunciándose diversas palabras de bienvenida, tras lo cual se daba orden de desembarcar. Entre el griterío del público fueron bajando todos los soldados y pasaban a formar entre apretones y abrazos del público junto al batallón de honores. Pero no se ordenaría marchar, como esperaba todo el mundo, si no que, observando el general el entusiasmo despertado entre los soldados y sus familiares, ordenó romper filas, mezclándose los unos con los otros entre gritos y muestras de júbilo. Al cabo de unos minutos se ordenó formar, tras lo cual, comenzaron a subir hacia la población y, tras llegar a la plaza de la Constitución, entraron en la iglesia de Santa María. Nuevamente en la plaza, se llevó a cabo un brillante desfile, que les condujo hasta el cuartel donde dejaron toda la impedimenta y cambiaron de vestuario para asistir en el paseo de Isabel II (en la actual plaza de la Explanada), a un monumental banquete para lo cual se había montado una enorme mesa en forma de “U” al aire libre. Aquel menú consistió en tortilla de patatas, carne mechada, ensalada, plátanos, dulces, café, puro y copa. Mientras, la banda de música del regimiento amenizaba el ágape. En el desfile uno de los soldados había llevado consigo la mascota que habían adoptado los soldados durante su estancia en tierras africanas: una mona de Tetuán. También regresó el camión “Menorca” que, tras su adquisición mediante sufragio popular, la Isla les había mandado para hacer uso del mismo en su campaña. También trajeron cuatro borriquillos “morunos” y un borrego “merino” capturados en aquellas lejanas tierras. Siguiendo las normas sanitarias marítimas en vigor, el personal del Lazareto se dedicó a visitar el “Reina Victoria” para desinfectarlo y desratizarlo por medio de gas cianhídrico y formol. El 4 de mayo serían todos los componentes del batallón junto con todo su vestuario y enseres portados de África quienes serían sometidos a operaciones de desinfección para lo cual el personal del centro sanitario trasladó el equipo necesario hasta el cuartel de la Explanada.

El 9 de junio, el vapor “Mahón” descargaba en el muelle de la Mola 6 toneladas de granadas con destino al Parque de Artillería de Maó.

El 31 de octubre el vapor “Mahón” fue portador de un gran mortero procedente de la fábrica de armas de Trubia, con un peso de 7,5 toneladas. Sería el personal del Ejército quien estaría destinado a desembarcarlo y trasladarlo seguidamente a la fortaleza de la Mola donde sería emplazado.

DESCARGA DE PIEZAS DE ARTILLERÍA DESDE LA CUBIERTA DEL "MAHÓN" EN EL MOLL DE LA MOLA (Cortesía XISCO STURLA)

DESCARGA DE PIEZAS DE ARTILLERÍA DESDE LA CUBIERTA DEL “MAHÓN” EN EL MOLL DE LA MOLA (Cortesía XISCO STURLA)

También se sabría en el transcurso del día 11 de noviembre que, cuando remolcado por el “Monturiol”, el vapor que perteneciera a la Cía. Trasmediterránea “Ausias March” era conducido a este puerto con destino a los talleres de desgüace del señor Marí, en Cala Figuera, quien lo hubiera adquirido, tuvo que entrar de arribada en Barcelona por causa de las condiciones meteorológicas adversas. El 17 llegaba a puerto amarrando en Cala Figuera. El “Monturiol” pertenecía a la Sociedad de Remolcadores del Puerto, de Barcelona. Desplazaba 64 toneladas y tripulado por 10 hombres, se encontraba al mando del capitán don Francisco Baldó.

A las seis de la mañana del día 9 de enero de 1926 la población acusaba un importante movimiento de masas que se desplazaban desde las primeras horas de la mañana hacia el puerto y miradores: ese día llegaba el “Cabañal” portando a bordo otro gran contingente de soldados, en gran parte menorquines, que regresaban de África. Una compañía con bandera y banda se encontraba ya formada en el muelle mientras varios jefes y oficiales embarcaban en un remolcador de la Base Naval para salir al paso y dar la bienvenida fuera de boyas al barco si las condiciones marítimas lo permitían. A las ocho la vigía señalaba la presencia del vapor que poco a poco entraría en puerto hasta llegar frente al Moll des Vapors. El desembarco fue multitudinario entre los acordes de la banda de música, griterío, aplausos del público y de quienes llegaban. Una vez formados en tierra ascendieron en formación hasta llegar a la plaza de la Constitución desde donde accedieron a la parroquia de Santa María, donde se celebraría un emotivo y breve acto religioso. Seguidamente proseguiría el desfile, entre los aplausos y vítores del público hasta llegar al cuartel de la Explanada.

El vapor “Cabañal”, una vetusta embarcación que no pasaba de los 8 nudos en sus mejores momentos de navegación, se encontraba al mando del capitán don José María Sanchíz y su tripulación la componían 29 hombres. Desplazaba 1.516 toneladas y medía 70,57 metros de eslora, 10,31 de manga, 5,20 de calado y equipaba una máquina de vapor sistema compound de 200 CV. que, originalmente, le conferían una velocidad de 11 nudos. En 1897 la sociedad Forwood, Paton & Co. adquirió este barco construido en 1893 por Mac Ilwaine & Mc Coll Ltd. de Belfast y que sería bautizado como “Wazzan”, que lo destinaría al tráfico frutero entre Londres, Liverpool y Canarias. El buque fue adquirido en 1902 por la Compañía Valenciana de Vapores Correos de África , que lo destinaría a su línea Levante-Norte de África. En 1917 vapor y naviera serían integrados en la Cía. Trasmediterránea y el Estado lo haría participar incautado en varias campañas de África. En 1928 sería vendido en pública subasta y desguazado en Génova.

VAPOR "CABAÑAL" (Cortesía de www.trasmeships.es)

VAPOR “CABAÑAL” (Cortesía de www.trasmeships.es)

El 17 de mayo la Unión Comercial e Industrial de Maó acordó dirigir un escrito de protesta al director general de Comunicaciones por el hecho de haber sido sustituído el vapor “Delfín” por el “Canalejas” que no reunía las condiciones mínimas estripuladas en el Contrato de Comunicaciones Marítimas del Estado y a que su lento andar perjudicaba notablemente el traslado de mercancía perecedera así como del pasaje y correspondencia, aún a pesar de que la meteorología fuera favorable. La sustitución había venido como consecuencia de haber interesado a la naviera utilizar el “Delfín” para el traslado de un numeroso grupo de aficionados de la vecina isla de Mallorca a un partido de fútbol que se celebraba en la Península.

El 30 de septiembre llegaba el vapor “Delfín” procedente de Barcelona al mando de su capitán, el mahonés don José Caldés. Portaba 39 pasajeros y 108 toneladas de mercancías varias. El buque llegó con un escaso margen de retraso a pesar de haber tenido que capear un durísimo temporal de tramontana y tener que circunnavegar la Isla por el sur. Se comentaba y valoraba muy positivamente la rapidez que había experimentado este barco en sus viajes desde que dependiera del mando del capitán mahonés, así como en su maniobrabilidad en operaciones de puerto.

En la mañana del 24 de diciembre entraba por primera vez en este puerto el vapor de la naviera “Aragón”, con matrícula de Sevilla, portando una batería de artillería pesada destinada a cubrir las defensas de Menorca. A bordo se encontraban igualmente los jefes y oficiales destinados al manejo de la misma y el personal destinado al manejo de los tractores de arrastre. Procedía del Primer Regimiento Pesado de Artillería de guarnición en Ciudad Real, recientemente disuelto. El “Aragón” visitaba por primera vez el puerto de Maó e iba al mando del capitán don Santiago Jaume. El 30 por la tarde y una vez descargadas las piezas y 150 toneladas de carbón que también transportaba para abastecer los depósitos de la compañía, el “Aragón” emprendía viaje con rumbo a Barcelona. Desde su llegada, las potentes tractoras habían estado arrastrando las pesadas piezas de artillería desde el puerto y a través de las diferentes calles y carretera de Sant Lluís, hasta llegar al cuartel de Santiago donde serían almacenadas provisionalmente. También sería alojado en el cuartel el personal destinado a la misma.

El “Aragón” fue un vapor construido por encargo de la Compañía Naviera Vinuesa, de Sevilla, en 1902 en los astilleros R. Thompson & Sons, de Sunderland. Desplazaba 1.896 toneladas y medía 83,25 metros de eslora, 11,80 de manga y tenía 5,80 de calado. Llevaba incorporado un equipo propulsor compuesto por una máquina alternativa de triple expansión de 950 CV que le conferían una velocidad de crucero de 9 nudos. Su capacidad era de 80 pasajeros. Desde 1917 y adquirida la compañía por la Trasmediterránea, lo dedicó al transporte de carbón y, como tantos otros, al transporte de tropas en las Campañas de África. Afectado por la crisis de fletes, desde junio de 1931 en que llegó a Maó portando un cargamento de carbón hasta septiembre de 1933 permaneció amarrado en este puerto hasta zarpar rumbo a Valencia a limpiar fondos e incorporarse en la línea Sevilla-Canarias. El 18 de julio de 1936 estaba nuevamente en Maó, siendo tristemente habilitado como cárcel flotante. Sin embargo, en septiembre sería trasladado hasta Cartagena para limpiar fondos (su misión sería cubierta por el “Atlante”, de la misma naviera) y de allí pasó a Alicante y Almería nuevamente recuperado para el transporte de mercancías en general. Sería entonces cuando resultó apresado por la marina alemana. Cuando finalizó la guerra volvió al servicio y le fueron practicadas diversas reformas en cuyo transcurso se habilitó la superestructura para albergar unos camarotes capaces para 80 plazas de pasaje. Entre 1944 y 1958 fue destinado a la línea Cantábrico-Canarias, siendo finalmente dado de baja en la lista de flota y destinado tras su venta a desguace.

VAPOR "ARAGÓN" (Cortesía CÍA. TRASMEDITERRÁNEA)

VAPOR “ARAGÓN” (Cortesía CÍA. TRASMEDITERRÁNEA)

Entramos en el año 1927. Durante la primera quincena del mes de marzo de este año, y a bordo del “Delfín”, se había instalado una estación radiogoniométrica para obtener situaciones geográficas del vapor mientras se encontrare en navegación. Se daba la circunstancia de ser el primer barco de la compañía en adoptar este avance técnico de ayuda a la navegación. Se habían realizado diversas pruebas con el vapor “Tintoré”, el cual emitía la señal portadora. Otras pruebas se realizaron con la estación de radio de la Armada en la Base Naval de Sóller, la fortaleza de Isabel II y la propia Base Naval de Maó, todas ellas con resultados satisfactorios. A bordo se encontraba el inspector de la compañía señor Caparrós, que informaría que próximamente serían instalados equipos semejantes a bordo del “Tintoré” y el “Mahón”. Hay que decir que las pruebas se realizaban con los transmisores de las estaciones indicadas, emitiendo sus señales en la misma frecuencia del gonio pero sin modular, puesto que carecían de equipos como el que se estaba probando.

El 19 de marzo llegaba el vapor “Monte Toro” en viaje extraordinario portando numerosos excursionistas mallorquines. El capitán era don José Sentís Villalba. Procedía de Alcúdia y regresó al mismo puerto el 20 por la noche. Mientras permaneció amarrado en Maó fue desratizado por el personal del Lazareto bajo las órdenes de su director, el doctor Aristoy. Llegaron a bordo unos 200 pasajeros, la mayoría seguidores del Constancia de Inca, para asistir al encuentro de fútbol del Campeonato de Baleares. Los excursionistas aprovecharon las horas libres para recorrer la población, sus museos y sus alrededores. El 29 se procedía a efectuar también la desratización de vapor “Delfín”. Para demostrar la importancia que tenía esta operación sanitaria a bordo de los buques, se constató públicamente su eficacia al abrir las escotillas que cerraban los departamentos manipulados y tras la operación de recuento aparecieron nada menos que 86 ratas muertas.

El 17 de abril llegaba el vapor “Rey Jaime II” tras haberse finalizado felizmente las diversas obras de modernización a que había sido sometido en los astilleros del puerto de Valencia. Venía en sustitución del “Balear” y su capitán era el señor Marsal. La cámara de primera clase había sido remodelada totalmente dándole una capacidad para 47 pasajeros. Las de segunda y tercera clases también habían sido sometidas a diversos trabajos destinados a mejorar su confortabilidad. Otros trabajos se referían a la sustitución de las calderas, así como numerosas piezas de la máquina y tuberías. El barco, tras sustituirle también diversas planchas del casco, había quedado como nuevo.

Durante el mes de mayo el vapor “Monte Toro” había sido repuesto en la línea directa con Barcelona tras largo tiempo prestando sus servicios en las comunicaciones con África. Precisamente por esta causa, se le habían instalado en la bodega de proa dos gigantescos depósitos contenedores de agua potable, que aún llevaba colocados, motivo por el cual su capacidad de almacenaje de mercancías se veía seriamente reducida. Ello suponía un perjuicio por lo que la compañía hacía estibar en la cubierta la que no podía almacenar en la bodega, causando un perjuicio a los pasajeros que veían limitado con ello su espacio de asueto y confort.

VAPOR "BALEAR" EMPAVESADO. (Cortesía CÍA. TRASMEDITERRÁNEA)

EL VAPOR “BALEAR” FONDEADO. (Cortesía CÍA. TRASMEDITERRÁNEA)

El 16 de septiembre llegaba la Compañía expedicionaria del Regimiento de Infantería Mahón 63 que había permanecido unos días en Palma a su regreso de África, para enlazar con el vapor correo y llegar a puerto a primera hora de la mañana. Volvía felizmente a reincorporarse al Cuerpo al que pertenecían tras dos largos años de ausencia habiendo prestado sus servicios en la zona de Larache, más adelante en la de Aixdir a donde fueron trasladados tras el desembarco de Alhucemas. Allí habían permanecido durante largos meses prestando sus servicios en la Base de Torres de Alcalá, siendo trasladados de nuevo a Larache al normalizarse la situación en el sector de Alhucemas tras la rendición del cabecilla Abd-el-Keim, cubriendo posiciones de primera línea hasta su concentración con vistas a ser repatriados. En el muelle se encontraba formado un batallón perteneciente al regimiento con banda de tambores y cornetas, bandera y música. También se encontraban en el muelle las primeras autoridades de la Isla presididas por el general Gobernador Militar, que estaba representado por don Fernando Rich y Font, gobernador accidental. La llegada del “Balear” se producía sobre las siete y media, apareciendo completamente empavesado. Cuando estuvo colocada la palanca subió a bordo el general mientras la banda de música interpretaba la Marcha Real. Se intercambiaron saludos entre los diferentes mandos y se autorizó el desembarco para que los soldados pudieran abrazar a familiares y amigos. A las ocho formaban de nuevo y comenzaba el acceso a la población con un solemne desfile que estaría encabezado por la escuadra de Gastadores, cornetas, tambores y la banda de música. Todo el recorrido estuvo flanqueado por numerosísimo público que deseaba dar la bienvenida a los suyos tras largo tiempo de separación. Dando la vuelta por la Plaza de España, por la calle Pintor Calbo, plaza Arravaleta y calle de Carlos III, llegaron a la Plaça de la Constitució donde entraron a la iglesia de Santa María para entonar el popular Te Deum de agradecimiento por haber podido regresar a casa. Terminado el acto religioso, formaron nuevamente y el desfile continuó hasta el Cuartel de la Explanada donde rompieron filas y se les sirvió un suculento desayuno. Al mediodía toda la tropa se sentó a manteles para degustar un almuerzo extraordinario. Mientras, en la Liga Marítima se ofrecía otro almuerzo a los suboficiales y sargentos y, por la noche, en el Casino Mahonés se celebraba una cena de gala a los oficiales y mandos.

Sobre la sobre la una de la tarde del 8 de mayo de 1928, entraba por primera vez el buque cisterna “Ophir”, perteneciente a la naviera. El buque navegaba a las órdenes del capitán señor Graupera y quedó amarrado de popa en el Moll de Ponent. Este buque había sido botado el 2 de junio de 1919 como carguero, operación que resultaría accidentada y motivaría la dimisión de Peter Wallace, director de los astilleros Echevarrieta y Larrinaga, de Cádiz. Con un registro de 577 toneladas, medía 49,98 metros de eslora, 7,97 de manga y tenía un calado de 4,45. Estaba matriculado en Bilbao e incorporaba una máquina de vapor de 400 CV. que le conferían una velocidad de 9 nudos. En un principio comenzó a realizar trabajos de transporte por cuenta del propio astillero, hasta que fue vendido a la Compañía Vasco-Valenciana de Navegación. Fue reconvertido en petrolero en los astilleros Euskalduna, del País Vasco y en 1925 pasó a propiedad de la Cía. Trasmediterránea que lo arrendaría a la Sociedad Petrolífera Hispano-Americana para el suministro de petróleo a sus clientes.

UN CASO EXCEPCIONAL DENTRO DE LA FLOTA DE LA NAVIERA: EL PETROLERO "OPHIR" (Foto Archivo)

UN CASO EXCEPCIONAL DENTRO DE LA FLOTA DE LA NAVIERA: EL PETROLERO “OPHIR” (Foto Archivo)

A primeras horas de la mañana del 22 de septiembre la tripulación del vapor “Rey Jaime II” arriaba desde sus pescantes un bote salvavidas al agua para llevar a cabo diversas pruebas. Iban a bordo el capitán don Juan Tonda y varios oficiales. El bote incorporaba un motor de 10 CV. que le hacía navegar a una velocidad de 8 nudos. Se daba la circunstancia de que, además de los buques de nueva construcción, el “Rey Jaime II” era el primero que contaba con botes de estas características. Se trataba de dos unidades que habían sustituido otras más veteranas lo que significaba una notable mejora en sus condiciones de seguridad. Se esperaba que antes de firmar el nuevo contrato con el Estado la compañía renovaría los equipos de salvamento de sus buques para garantizar la seguridad de sus pasajeros.

El 27 fondeaba en cala Figuera el vapor “Rey Jaime II” tras llegar procedente de Barcelona con el pasaje, carga y valija de la correspondencia. La causa fue que en sus bodegas también transportaba 580 kilos de trilita con destino al Parque de Artillería. La operación de descarga del peligroso material fue presenciado desde la cubierta del propio vapor por el contramaestre del puerto don Victoriano Seoane, mientras en tierra lo hacía una pareja de la Guardia Civil. Una vez finalizadas estas operaciones el buque levó el ancla y marchó a amarrar al Moll des Vapors. Esta operación, que se desarrolló en múltiples viajes con los buques de la naviera y con el pasaje a bordo, navegando explosivos y pasaje conjuntamente, generó polémica y discusiones durante varios años sin que el Estado hiciera nada por solucionarlo.

EL VAPOR "REY JAIME ii2 AMARRADO EN EL ANTIGUO MOLL DES VAPORS (Cortesía XISCO STURLA)

EL VAPOR “REY JAIME ii2 AMARRADO EN EL ANTIGUO MOLL DES VAPORS. TRAS ÉL, VAPORES AMARRADOS A ÓRDENES DE LAS COMPAÑÍAS TRASMEDITERRÁNEA Y TRASATLÁNTICA (Cortesía XISCO STURLA)

El 11 de febrero DE 1929 llegaba el vapor “Delfín” procedente de Eivissa y Barcelona. Mientras estaba entrando en el puerto, su capitán apreció fallos en el gobierno de la nave, por lo que ordenó fuera parada la máquina, tras meter atrás para compensar la inercia. Se encontró que el timón no respondía correctamente a la rueda, muy posiblemente debido a un fallo en el servo, como así fue. A continuación era activada la gran rueda de respeto ubicada en la popa y con ella y dos marineros se gobernó hasta llegar a su apostadero, donde atracó sin mayores problemas. El personal de Máquinas a las órdenes del primer maquinista se pusieron inmediatamente a reparar la avería, efectuando el viaje de regreso a la mañana siguiente.

El 10 de junio corria rápidamente la voz de que el vapor “Mahón”, que se esperaba a la tarde vía Alcúdia procedente de Barcelona había sufrido un accidente de navegación cuando se encontraba en la bahía de Pollença. El rumor se había desatado merced a los telegramas que algunos de los pasajeros que se encontraban a bordo habían remitido a sus familiares cuando fueron desembarcados en el puerto mallorquín. Parecía ser que a causa de una niebla persistente y bastante densa a causa de una ola de calor que se había emplazado en la zona durante esos días, había provocado que el vapor embarrancara en el Cap de Menorca, accidente geográfico situado en el extremo sur de la bahía mallorquina.

A las siete de la tarde del 11 llegaba, procedente de Alcúdia donde había tomado la carga que transportaba el “Mahón”, el moderno buque de la Cía. Trasmediterránea “A. Lázaro” al mando del capitán don José Sentís, conocido ya en este puerto por haber mandado con anterioridad el “Monte Toro”, el cual venía destinado a cubrir la línea hasta la reparación del averiado. El trasbordo de la carga había resultado harto complicado y dificultoso puesto que, a raíz de estar dominando una incómoda marejada, ambos barcos no habían podido abarloarse, ya que con ello y mediante sus plumas de carga el trabajo se habría realizado fácil y rápidamente. Dadas las condiciones que presentaba la mar se tuvo que echar mano de varios botes sobre los cuales se cargaba el material y, tras aproximarse a la otra unidad, era nuevamente recuperada e introducida en sus bodegas. La entrada en el puerto de Maó fue seguida curiosamente por numerosos transeúntes, ávidos de poder contemplar la moderna unidad que no defraudó, realizando una maniobra de atraque rápida y sin engorros al estar dotado con dos hélices. Una vez amarrado, el capitán Sentís permitió que el público pudiera visitarlo y de este modo contemplar las notables mejoras que se habían introducido en su confort aprovechando la estancia en dique mientras le sustituían la máquina de vapor por dos potentes motores diesel, lo que le permitía a su vez navegar con dos hélices, lo que ofrecía una mayor seguridad.

UNA BELLA PERSPECTIVA DEL "A. LÁZARO" FONDEADO (Foto Archivo)

UNA BELLA PERSPECTIVA DEL “A. LÁZARO” FONDEADO (Foto Archivo)

El 16 zarpaba el “Mahón” desde la bahía de Alcúdia rumbo a Barcelona para ser sometido a reparación tras haber sido reconocida su máquina por un inspector de la compañía, y su casco por un buzo. Los daños, aún siendo graves, no impidieron que el buque, tras unos trabajos provisionales, pudiera navegar hacia Barcelona por sus propios medios.

La alegría de disponer de un buen buque en las comunicaciones de la isla con la Península duraría poco, pues el 2 de julio efectuaba su llegaba el vapor “Delfín” para sustituir al “A. Lázaro”. Y a los dos días ocurriría la anécdota del momento pues, el 4, cuando transcurrían las seis y media de la tarde, tenía lugar un accidente que afortunadamente para sus protagonistas no derivó en desgracias personales. Sucedió que frente a la Punta de cala Figuera se encontraba una pequeña embarcación con dos tripulantes a bordo. Ello tenía lugar en el momento en que el “Delfín” abandonaba el puerto rumbo a Barcelona en su viaje regular. Al paso del vapor, la embarcación fue acercándose paulatinamente a éste, mientras uno de sus ocupantes, que iba en bañador, se sentaba en la borda para despedir a unos conocidos que marchaban en el barco. Les alcanzó con fuerza la estela que dejaba el barco a su paso, penetrando el agua en el bote y hundiéndolo rápidamente con todo el equipaje e incluso las ropas del tripulante mencionado. Éste, que no sabía nadar, se agarró desesperadamente a un remo hasta que pudo ser auxiliado por su compañero. La escena había sido observada por el mariscador don Antonio Mus Carreras, que acudió rápidamente a auxiliar a los improvisados náufragos. Lo curioso del caso es que poco antes habían desembarcado en el muelle a otros dos amigos que tampoco sabían nadar. Al día siguiente se estuvo intentando la recuperación del bote hundido con el fin de arrastrarlo hasta la costa y ser recuperado fuera del agua. La operación se vio coronada por el éxito sobre las siete de la tarde, en que fue enganchado con un rezón y arrastrado por el fondo hasta el varadero de Sa Punta donde fue puesto a seco. Se recuperó todo lo que se había perdido, incluso el pantalón del tripulante y el dinero que llevaba en uno de sus bolsillos.

A las doce y media del mediodía del 20 de julio llegaba el vapor “Mahón” procedente de Barcelona y Alcúdia una vez reincorporado al servicio tras el accidente sufrido en aguas mallorquinas y ser reparado. Iba al mando del capitán don Rogelio Hernández al continuar aún de baja su titular, don Juan Femenías. Por espacio de un mes había permanecido varado en el dique de Barcelona donde le fueron sustituídas varias planchas de la proa.

A las nueve de la mañana del 12 de septiembre entraba el modernísimo buque “Infante don Jaime”, portando a bordo al propio infante don Jaime de Borbón, hijo segundo de SS. MM. los Reyes de España, y al jefe del Gobierno el general don Miguel Primo de Rivera, que realizaban una rápida visita a la isla. Procedía de Palma e iba al mando del capitán don Antonio Dezcállar, entrando completamente empavesado y enarbolando en el palo de popa el pabellón morado de Castilla. A sus costados navegaban, flanqueándole, la motora del general gobernador Militar, la del comandante de Marina y la de la dirección de la Estación Sanitaria de este puerto. Al encontrarse entre la Base Naval y el Moll des Vapors, formó en los muelles de la primera una compañía de Marina mientras el vapor “Monte Toro” hacía sonar largamente su tifón en señal de saludo a los ilustres viajeros. Les acompañaban las primeras autoridades de la Provincia, el consejero de la Cía. Trasmediterránea don Juan J. Dómine, el duque de Almenara Alta y otras personalidades. Les esperaba una recepción en el Ajuntament de Maó, una comida en el Salón Victoria, una visita a Ciutadella y poblaciones interiores, probablemente subida a Monte Toro y también visita a la fortaleza de Isabel II. A la madrugada siguiente zarparía con rumbo a Eivissa. Una vez hubieron desembarcado los ilustres pasajeros el buque marchó a fondear a cala Figuera dando cabos por popa al muelle inmediato a la Liga Marítima. Con la llegada de la anochecida su tripulación lo iluminó convenientemente con guirnaldas formadas por cientos de bombillas, mientras la chimenea se encendían bombillas de color rojo formando el distintivo de la compañía. Fue muy numerosa la concurrencia del público, que fue bajando a pasear al muelle para poder observarlo detenidamente.

EL BUQUE "INFANTE DON JAIME", POSTERIORMENTE PRIMER "CIUDAD DE BARCELONA" (Cortesía CÍA. TRASMEDITERRÁNEA)

EL BUQUE “INFANTE DON JAIME”, POSTERIORMENTE PRIMER “CIUDAD DE BARCELONA” (Cortesía CÍA. TRASMEDITERRÁNEA)

El “Infante D. Jaime” había sido construido por los astilleros Cantieri Navale Triestino, de Monfalcone (Italia), siendo botado el 8 de junio de este mismo año y, tras realizar las pruebas oficiales el 30 de agosto en aguas del Adriático, el 4 de septiembre llegaba a Barcelona, iniciando el día 7 su viaje inaugural que le llevaría entre otros puertos al de Maó. A partir del 16 de septiembre comenzaba a cubrir la línea regular Barcelona-Palma. Con el advenimiento de la Segunda República en abril de 1931 fue rebautizado como “Ciudad de Barcelona”. Estuvo sirviendo diversas líneas entre la Península, Baleares y Canarias. Durante la Guerra Española fue incautado por el bando republicano, realizando transportes militares y, en uno de sus viajes en que portaba tropas de voluntarios para las Brigadas Internacionales entre Marsella y Valencia fue torpedeado por el submarino “General Sanjurjo”, con base en el puerto de Sóller, hundiéndolo en el tiempo récord de tres minutos al ser alcanzado en su misma línea de flotación, pereciendo más de 200 personas, entre ellos un grupo de aviadores extranjeros voluntarios que venían a servir en la zona republicana. Posteriormente se realizaron varios intentos de reflotamiento con resultados siempre negativos al no poderse obturar el enorme boquete abierto por el torpedo. Finalmente sería dinamitado, recuperándose bastante material del casco, aunque numerosos restos como quilla, planchas del fondo, cuadernas y parte del codaste forman un pecio que se encuentra situado frente a las costas de Malgrat. Sus características eran 3.946 toneladas de desplazamiento, 101,43 metros de eslora, 14,93 de manga y 6,51 de calado. Propulsión por 2 motores Burmeister & Wain de 6.300 CV. cada uno, velocidad 17,3 nudos y capacidad para 560 pasajeros.

DETALLE DEL PECIO DEL "CIUDAD DE BARCELONA" (Foto Archivo)

DETALLE DEL PECIO DEL “CIUDAD DE BARCELONA” (Foto Archivo)

OTRA IMAGEN DEL PECIO (Foto Archivo)

OTRA IMAGEN DEL PECIO (Foto Archivo)

El 12 de septiembre también, y una vez completamente restablecido de sus dolencias tras el accidente sufrido en Alcúdia, el capitán don Juan Femenías embarcaba rumbo a Barcelona para retomar el mando del “Mahón”.

A las nueve de la mañana del 28 de septiembre llegaba otra novísima unidad de la Compañía, el buque “Infanta Cristina” portando a bordo al ministro de Marina don Mateo García de los Reyes. El buque iba al mando del capitán don Jaime Gelpí. Tan pronto como las vigías señalaron su presencia despegaron los hidros los cuales, desde el aire, realizaron artísticas acrobacias, acompañando en sus evoluciones al buque mientras iba entrando en puerto. Tales evoluciones consiguieron llamar prontamente la atención del gran público que, en numerosos grupos, comenzaron a ocupar los diversos miradores de la ciudad para poder contemplar el improvisado espectáculo. Se dijo que su visita obedecía al interés de visitar y llevar a cabo una inspección de la Base Naval a la cual se quería potenciar. La salida estaba prevista para la mañana siguiente tras visitar el puerto de Fornells pues tenía que presenciar las maniobras a realizar por la escuadra.

BUQUE "INFANTA CRISTINA", FUTURO PRIMER "CIUDAD DE SEVILLA" (Cortesía www.trasmeships.es)

BUQUE “INFANTA CRISTINA”, FUTURO PRIMER “CIUDAD DE SEVILLA” (Cortesía www.trasmeships.es)

El “Infanta Cristina” también había sido construido en los astilleros Cantieri Navale Triestino, de Monfalcone (Italia), siendo botado el 10 de abril de 1929, asistiendo el embajador de España, Conde de Vizaña, actuando su propia esposa como madrina en representación de la Infanta doña Cristina. Tres meses después efectuaba sus pruebas oficiales mandado por el mismo capitán que lo hiciera con el “Infante don Jaime”, don Antonio Dezcállar. Incorporaba dos chimeneas y fue destinado a la línea Barcelona-Canarias el 27 de julio del mismo año. Durante las maniobras navales de la Escuadra española fue portador de S.M. el Rey y los miembros del Gobierno, navegando por aguas de las Illes Balears y presidiendo la revista naval en la cual todos los buques de la flota desfilaron frente al mismo. Tras ello, sería nuevamente reincorporado a su línea habitual, navegando a diferentes plazas de África al alternar con los “Fernando Poo” y “Dómine”. Con el advenimiento de la República fue rebautizado como “Ciudad de Cádiz”. En 1933 efectuó un crucero por el Mediterráneo organizado por la Universidad Complutense de Madrid, viajando a bordo muchos de los que en futuro serían eminencias en sus actividades profesionales como Guillermo Díaz-Plaja, Luis Díez del Corral, Jaime Vicens Vives, Salvador Espriu, Fernando Chueca, etc. Colaboradores en la consecución del mismo fueron Gregorio Marañón y José Ortega y Gasset. Una de las escalas tendría lugar en el puerto de Maó. Era entonces su capitán don Jaime Gelpí. En julio de 1934 realizó otro viaje extraordinario hasta Formentor y la bahía de Pollença portando eminentes personajes de las artes gráficas, siendo visitado durante su escala por el entonces comandante general de Baleares, el general Franco, al que acompañó su hermano Ramón. A bordo se encontraba el entonces conseller de Governació de Catalunya, Josep Tarradellas. Meses después sería convertido en cárcel teniendo como prisionero al president de la Generalitat, Lluís Companys y a varios de sus consejeros. Con la llegada de la Guerra Civil el buque fue incorporado a la flota republicana, realizando diversos viajes entre el mar Negro y puertos españoles, tras participar en la concentración realizada en el puerto de Maó para llevar a cabo la conquista de Mallorca. La conquista pretendida fracasaría, tras lo cual se dedicó a realizar otros viajes transportando tropas republicanas y refuerzos procedentes de otros países. En las proximidades de las islas griegas fue seguido por un submarino sin identificar, que más adelante se conocería era el italiano “Ferraris” el cual, al encontrarse a unos 300 metros de distancia, maniobró y le largó ocho proyectiles y dos torpedos que lo hundieron en diez minutos. No prestó a los náufragos ningún tipo de ayuda, que sería recibida del vapor soviético “Abanouro”.

El 9 de octubre y, por sorpresa, el “Infanta Cristina” volvía a atravesar el canal entre boyas, portando esta vez a bordo a S.M. el Rey don Alfonso XIII que había estado durante los últimos días observando el curso de las maniobras de la escuadra española. Antes de regresar a la Península había querido girar una visita tanto a la Base Naval y el puerto de Fornells, ambos objeto de atención del Gobierno en los últimos meses. El barco atracó de popa dando cabos a los muelles de la Base Naval y, tras subir a un automóvil, viajó hasta el predio Albufereta, perteneciente a Es Mercadal, y situado a unos doscientos metros de la ribera de levante de la bahía de Fornells. Finalmente visitaría el colegio Primo de Rivera, del cual en su día colocó la primera piedra con motivo de una visita a la isla, Monte Toro, fortaleza de Isabel II y diversos acuartelamientos. Finalmente llevó a cabo un recorrido en automóvil por diversas calles para despedirse de la población. Una vez embarcado, el barco levaba anclas y zarpaba pasadas las ocho y media de la tarde.

Se estuvo comentando que el regreso del “Rey Jaime II” en las líneas de Menorca era consecuencia del éxito de las gestiones llevadas a cabo por el alcalde don Antonio Victory, así como del delegado de la Cía. Trasmediterránea, el señor Taltavull, cerca de la naviera. El presidente de la Cámara de Comercio dirigió a su vez un telegrama de agradecimiento a la delegación de Barcelona, una actuación semejante a la que realizaría la Unión Comercial e Industrial de Menorca. Pronto le seguirían otros comunicados de agradecimiento por parte de la Junta del Ateneo, del casino Republicano, del casino La Unión y de la Liga Marítima.

El 10 hacía entrada el “Rey Jaime II” con dos horas de retraso tras haber circunnavegado la isla por el S. Se encontraba establecido un fuerte temporal de tramontana que iría en aumento. Aproximándose la hora de la salida, el capitán, señor Tonda, marchó a consultar con la Comandancia de Marina el estado de la mar y, tras las observaciones efectuadas desde la vigía de la Mola, se decidió suspenderla hasta la mañana siguiente a hora de itinerario. También sería ésta aplazada pues soplaba viento de tramontana frescachón con resultado de mar gruesa, cielo acelajado y horizontes brumosos.

El 19 de noviembre, en el momento de zarpar el “Rey Jaime I” con rumbo a Barcelona, sufría un incidente al perder el ancla que tenía fondeada tras faltarle el pasador del grillete de ayuste que unía la cadena con el arganeo de la misma. El capitán, señor Tonda, dio cuenta de ello a la Base Naval, dando instrucciones para que pudiera ser recuperada. Cuando el 21 volvía a puerto, el buzo de la Marina don Juan Cánovas, que se encontraba ya preparado, bajaba para recuperarla. El vapor, puesto en posición, dejaba caer la cadena para que el buzo consiguiera unirla de nuevo al arganeo siendo virada seguidamente, esta vez con el ancla. En dichos trabajos estuvieron colaborando también los obreros empleados en la colla de la Cía. Trasmediterránea.

EL VAPOR "MONTE TORO", UN SUPERVIVIENTE DE LAS ANTIGUAS NAVIERAS MAHONESAS (Archivo CARDONA GONYALONS)

EL VAPOR “MONTE TORO”, UN SUPERVIVIENTE DE LAS ANTIGUAS NAVIERAS MAHONESAS (Archivo CARDONA GONYALONS)

El 24 de diciembre el vapor “Monte Toro”, al mando del capitán señor Arriandiaga, llegaba con notable retraso procedente de Barcelona al haber zarpado ya con una hora de demora a lo que se tendrían que añadir tres cuartos de hora manteniéndose al pairo a mitad de ruta al sufrir una avería fortuita en las calderas que tendría que solventarse sobre la marcha, y también llevar los fondos bastante sucios. Se dio la coincidencia de que el 23 el vapor “Rey Jaime II” sufría una avería cuando navegaba bajo el mando de su capitán don José Caldés con rumbo a Maó. Tras esta incidencia el comandante de Marina ordenó su sustitución por motivos de seguridad y, esa misma tarde, era reconocido por el buzo de la Estación Naval. El técnico confirmó que la avería sufrida no era vital si bien, por haber tocado el fondo en la restinga del Cap de Llebeig de la Illa de l’Aire y haber quebrado el codaste, necesitaría una reparación provisional. La decisión fue que zarpara rumbo a Barcelona al siguiente día 24, por sus propios medios, estando advertido el capitán del “Monte Toro” que debía de suspender su viaje a Barcelona a hora de itinerario puesto que muy posiblemente debería de convoyar al vapor accidentado hasta su destino. Pero el “Rey Jaime II” no lo haría en esa fecha, en primer lugar por haberse desatado un furioso temporal de tramontana y porque, previamente, debería de salir fuera de puerto a realizar pruebas de navegación llevando a bordo al propio comandante de Marina don Luis de Garay y al delegado de la naviera, señor Taltavull, cuando finalizare la reparación provisional que le estaban efectuando. Estuvo navegando hora y media rumbo N para virar posteriormente a rumbo S, regresando nuevamente a puerto. La velocidad obtenida en pruebas fue de 12,5 nudos, un resultado que sería calificado de satisfactorio por lo que, de acuerdo con la compañía armadora, partía rumbo a Barcelona el día 28 a las ocho y media de la mañana tras haber esperado a que amainara el NW duro que había estado reinando esos días y encalmado la fuerte marejada rozando a mar gruesa establecida.

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EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

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De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Imagen de RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Imagen de A. BUENAVENTURA FLORIT

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