5.- La Prensa local del momento

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DE LA HISTORIA

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La Prensa local del momento

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PANORÁMICA DESDE LA TERRAZA DE LA TORRE DE LOS SECRETOS

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La existencia del Lazareto no era, precisamente, un motivo de orgullo y satisfacción para los menorquines, especialmente de Mahón y Es Castell. Se trataba, ni más ni menos, un potente foco de enfermedades contagiosas y altamente peligrosas instalado en la zona inmediata de ambas poblaciones, sin que se hubiera preguntado, precisamente, la simple opinión de sus habitantes. Además, siempre se publicaban diversas críticas sobre su existencia, perjuicios y beneficios que podría reportar a la Isla, sobre todo en la isla vecina.

También existían los ciudadanos que no querían aceptar las normativas impuestas  tanto por el Alcalde como por la Junta de Sanidad que se traducirían en el Bando publicado por el primero, con lo que pronto comenzaban a producirse los comentarios, críticas y quejas por las inspecciones y actuaciones que estaban llevando a cabo los miembros de las Comisiones de barrio.

Veamos un resumen de la crítica durante la pandemia:

25/09/1870

“El Menorquín” publicaba en una de sus páginas que, desde que comenzara la epidemia de 1870, el Lazareto había ya registrado 2 fallecimientos de personas confinadas entre sus murallas.

“Apresuramos a manifestar que en virtud de haber fallecido dos cuarentenarios (que dicho de paso no sucumbieron de enfermedad sospechosa) sin médico que les asistiera, pues al Director parece no le incumbe visitar a los enfermos y en la eventualidad de funestas consecuencias, el señor Contralmirante Jefe de la Escuadra española surta en nuestro puerto, de acuerdo con el Cuerpo de Sanidad de la Armada que sirve a sus órdenes, ofreció al Subgobernador de la Isla los servicios facultativos prestados por turno quincenal, cuyo humanitario ofrecimiento se apresuró a aceptar nuestra primera autoridad civil. No podemos, por lo tanto, dejar de elogiar como se merece, al señor C.A., al Subgobernador y a los Médicos de la Escuadra que tan bien saben interpretar los deberes de su ministerio.

Habiendo recaído la suerte de ser el primero de ir a incomunicarse dentro del Lazareto en don Rafael Gras, médico de la “Numancia”, debemos consignar para honra suya que nosotros mismos hemos oído de boca del capitán de la barca “Homgen of Danmark” tributar las mayores alabanzas por su eficacia en los cuidados de los dos enfermos que tiene en la enfermería del Lazareto el referido capitán”.

LAZARETO DE MAHÓN: MUSEO. MATERIAL SANITARIO

28/09/1870

Existían fuertes y continuas críticas entre los internados en el Lazareto por la falta de víveres con que atender a los tripulantes y pasajeros de los numerosos barcos que se encontraban purgando cuarentena. Críticas que también los comerciantes locales, los armadores y los consignatarios locales manifestarían en no pocas ocasiones. Tal era así que comenzaron a presionar al Subgobernador de la Isla con la finalidad de conseguir la revocación del contrato con el Estado de que gozaba el responsable de la fonda del establecimiento sanitario.

Al parecer, desde un tiempo ha, poseía la exclusiva de aprovisionar de víveres a los cuarentenarios, y tanto la calidad como los precios del género, dejaban mucho que desear.

Quien no puede pagar, no puede proveerse de víveres, que en su mayoría son de baja calidad. La nota la pone el hecho de que, al parecer, la última persona fallecida, una mujer, en el centro se debe en gran parte por la inanición“.

LA CUADRA FRANCESA ALBERGABA LA FONDA

En realidad, tal punto no llegaría a demostrarse pero el hecho es que el concesionario abusaba de su posición.

Sabido es que entre los cuarentenarios hay, por desgracia, menesterosos; sabido es también, que en nuestro Lazareto hay una fonda cuyos comestibles suelen ser caros y escasos, de consiguiente, el pobre falto de recursos no pudiendo recibir un pan de su familia, ni de sus amigos, a causa de ese privilegio monopolizador del fondista, muere de hambre. Ya es hora de que nuestras autoridades pongan coto a tales abusos creados a la sombra de González Bravo, y puedan los cuarentenarios puedan proveerse de quien mejor les parezca. Nunca se habían consentido tales privilegios en nuestro Lazareto. Haya fonda si se quiere para comodidad de los ricos, pero dejen en completa libertad a los pobres de proveerse según sus recursos o posibles. Esto exigimos de quien corresponda, si no quiere aumentar los disgustos de la enojosa, y para nosotros, inútil, incomunicación

ANOTACIÓN DE PATRÓN DE BUQUE EN CUARENTENA

Desconocemos si fue a raíz de la situación creada, o de las reclamaciones presentadas por internados, comerciantes, armadores y demás, que fue implantado un libro en el que se hacía firmar a cada responsable de los barcos sujetos a cuarentena al finalizar la misma. En el mismo, curiosamente todos afirmaban haber sido correctamente atendidos. Se puede observar perfectamente en las imágenes, reproduciendo el texto de algunas de las manifestaciones:

El patrón Miguel Roca del laúd “San José” declara haber hecho cuarentena en este Lazareto y ha sido bien tratado de sus empleados los cuales no me han pedido ninguna retribución más que los derechos sanitarios correspondientes” (Reg. núm. 129 de 26 /02/1868)

ANOTACIÓN DE PATRÓN DE BUQUE EN CUARENTENA

El patrón del laúd español “San Miguel” declara haber hecho la cuarentena en este Lazareto de Mahón. He sido bien tratado de sus empleados y no me han pedido ninguna retribución ni me han cobrado más que los derechos sanitarios que me corresponden” Lo firmaba Miguel Estela (Reg. núm. 102 de 20/06/1868).

OTRA ANOTACIÓN MANIFESTANDO UNA BUENA ATENCIÓN EN EL ESTABLECIMIENTO SANITARIO

01/10/1870

“El Menorquín” publicaba un escrito de un suscriptor en el cual criticaba la forma de llevarse la crisis epidémica por parte de los responsables de la Junta local de Sanidad:

Lamentables son, en verdad, las consecuencias que ha traído a estas islas la aparición del tifus icterodes a un punto concreto, por fortuna hoy de la Península, así para el comercio como para sus habitantes. Se halla aquel tan completamente paralizado, que hay posibilidad de su extinción, con las medidas tan extraordinariamente arbitrarias que los pueblos se imponen, eligiendo unos representantes de la salubridad, que desconocen los principios sanitarios. No de otro modo, se cometerían arbitrariedades como se cometen, en perjuicio de los intereses generales de un pueblo.

No criticaré el sistema cuarentenario, ni de lazaretos, porque creo que bien entendidas estas medidas, pueden salvar de grandes calamidades a las naciones. Pero es crítico y criticaré siempre el abuso que hacen las Juntas de Sanidad, de las atribuciones que sus reglamentos les marcan. Y si no, que se me diga si puede haber mayor anomalía que la de sujetar por 10 días de observación, en circunstancias tan distintas, a una procedencia directa de Barcelona, único puerto infestado y declarado oficialmente sucio, con otra de Valencia, Alicante, Málaga, etc. despachado con patente limpia. ¿De qué sirven ya las patentes como documento público para las Juntas Sanitarias? De nada absolutamente, y por consiguiente no se exija desde ahora responsabilidad alguna a las direcciones de sanidades de puerto. Y mejor aún, suprimirlas en beneficio del Erario. Pues si ahora tratamos del individuo ¿Qué se diría de una Junta de Sanidad que sujeta a 10 días de cuarentena a un viajero que sale directamente de Barcelona para estas Islas, lo mismo que a otro que, por motivos particulares, lo efectúa por Valencia, después de hacer una observación de diez o más en la estación de ferrocarril más próxima a esta población? ¿Y como no han de calificarse de arbitrarias a las Juntas de Sanidad obrando así?

Para dictar preceptos sanitarios se necesita tener conocimientos muy profundos de los objetos a que han de aplicarse. Y tan es así que la Junta Superior de Sanidad del Reino daba, o no, asentimiento a las medidas adoptadas por las inferiores de municipio o provincia. La última disposición de aquella autorizando a los pueblos la elección de los medios para precaverse de cualquier enfermedad contagiosa o epidémica, hizo que cada Junta se considere una potencia, y lo mismo dicta y establece medidas sanitarias, como desatiende disposiciones anteriores, anulando la fe pública de las Sanidades de puerto y haciendo omisión de cuanto expresa sobre salubridad de la población en las patentes el Director que, bajo su responsabilidad, despacha un buque.

Como ejemplo práctico, entre otros infinitos, puedo citar la goleta de guerra “Edetana” que, procediendo de Palma, con 146 marineros de transporte para la Escuadra del Mediterráneo, surta en este puerto, se le sujeta a 10 días de observación, por el solo hecho de proceder dichos transportes de Alicante en el vapor de guerra “Alicante”, también con patente limpia, lo mismo en un todo, que al vapor “Blasco de Garay” despachado de Barcelona para este Lazareto. Y peor todavía que a un buque procedente de la Habana con patente limpia, al que ni siquiera se le somete a observación, o la hace por tres días, si tiene alguna defunción en el trayecto del viaje. Y no se me objete que es por los que trae de navegación, pues su cargamento no se orea un solo día, aunque sea de las sustancias o materias mas esencialmente contumaces. Y no se abren las escotillas del buque hasta que llega al puerto de su consignación, que con presencia del consignatario y testigos se procede a la apertura.

LIBRO DIARIO DE ATENCIONES SANITARIAS

Es necesario además, para una medida igual, desconocer absolutamente la imposibilidad de la observación de la higiene en un buque que tiene hoy un número tres veces mayor del que le corresponde a su dotación, para tomar una medida tan funestamente contraria a los principios de la higiene, como la dictada por la Junta de este pueblo. Pues con ella puede convertir en un verdadero foco de infección el citado buque.

Estos hechos y otros infinitos, que todos los días tenemos la desgracia de observar en perjuicio de la salubridad pública, así como tener que valerse las autoridades de un primer Médico de la Escuadra, para la clasificación y asistencia de los enfermos de carácter sospechoso presentados en este Lazareto, claman por la elección de un personal competente e idóneo para estos establecimientos y sanidades de puerto, donde deben despacharse y recibirse los buques, con profundo conocimiento de lo que se hace. En mi concepto, nadie como el Cuerpo de Sanidad de la Armada pudiera desempeñar este cometido como recompensa de los servicios que presta a la nación, pues navegando continuamente por espacio de veinte o veinticinco años, por término medio, en los buques de guerra, y recorriendo por su institución la mayor parte de los litorales del globo, adquiere un conocimiento exacto y preciso de las necesidades que tienen aquellos, y el infinitamente mas necesario aún de las enfermedades contagiosas y epidémicas que se desarrollan en éstos, pudiendo de este modo no solo evitar los contagios, sino tener conocimiento de los males reportados y diagnosticados con la mayor exactitud, evitando de este modo alarmar las poblaciones con las enfermedades llamadas sospechosas, y la emigración de las personas acomodadas, que son el sostenimiento de las clases industriales y el apoyo de los pobres. F. G.” Mahón, 22/09/1870.

Ello venía a cuento pues, en la vecina Mallorca, parecía ser fueron numerosos los miembros de familias pudientes que trasladaron sus lugares de residencia fuera de la isla mientras duró la epidemia.

02/10/1870

También en la isla vecina se colocaron diversos “cordones sanitarios” en algunas poblaciones, de forma que para entrar, o salir, tenía que demostrarse fehacientemente que se gozaba de perfecta salud. La Junta local de Ciutadella comenzó a hacer otro tanto a pesar de que tanto los buques como el pasaje hubieran purgado en el lazareto de Mahón:

Parece que en Ciutadella se fumiga ya a todos los efectos y equipajes procedentes de Mahón, a pesar de gozar en esta ciudad de la salud más completa. Aunque comprendemos que tanto dicha medida como otra cualquiera es innecesaria en las actuales circunstancias, recordamos de nuevo por si llega el caso, a los ciudadelanos, que en 1865 el cólera apenas se dejó sentir en Mahón y que en Ciutadella, a pesar de las fumigaciones adquirió bastante desarrollo, merced seguro a causa de la atmósfera que favoreció su propagación. Aconsejamos, pues, al Ayuntamiento y vecinos de aquella ciudad, no olviden que la experiencia nos demuestra cada día más la ineficacia de todas esas medidas que tienden a oponer una  barrera a la epidemia, y por otra parte nos enseña que las buenas condiciones atmosféricas son un medio eficacísimo para evitar el desarrollo de la enfermedad. Procedamos, pues, sobre todo a adoptar cuantas precauciones higiénicas tiendan a purificar el aire que éstas y no las primeras podrán impedir que se repitan los tristes sucesos de 1865”.

Mediados de octubre de 1870

Se confirma el aislamiento en Mallorca de todos los buques procedentes de Menorca con destino a sus puertos: en Palma han resuelto sujetar a 10 días de destierro en la isla de Cabrera a todas las embarcaciones procedentes de este puerto. Siendo así, preguntamos que ha ocurrido en esta ciudad que pueda motivar aquella disposición arbitraria. Si fuera por razones del Lazareto ¿de que le sirve a un buque purgar en él cuarentena, si ha de sufrir otra de igual duración después de limpio por las operaciones sanitarias de la primera? ¿A cuantas reflexiones se presta tamaño desbarajuste?

02/10/1870

La redacción de “La Crónica de Menorca”, ante la presencia de las numerosas embarcaciones fondeadas en las aguas del Lazareto que purgaban cuarentena, algo que comenzaba a preocupar seriamente a la población, publicaba otro interesante artículo en el que se valoraba la presencia del propio Lazareto en el puerto de Mahón, así como sus pros y sus contras. Todo el mundo sabía que, nuevamente, se encontraban con un nuevo foco epidémico por invasión de fiebre amarilla o Tifus icterodes, que podía saltar fácilmente a las poblaciones colindantes:

En presencia del gran número de embarcaciones que a causa de la enfermedad reinante en Barcelona afluye a nuestro puerto, los mahoneses y con nosotros todos los habitantes de esta Isla, que ansiosos estamos presenciando lo que pasa en el Lazareto, nos preguntamos… ¿Puede el Gobierno imponer a todo un pueblo la obligación de recibir los buques procedentes de puertos apestados y que no han sido admitidos en ningún punto de la Península o del extranjero? ¿Debe ser Mahón, o mejor dicho su Lazareto el lavadero público de las naciones donde vengan a limpiarse todos los barcos infestados? ¿Es lícito exponer a toda una populosa Isla a que sus moradores sean diezmados por enfermedades contagiosas, solo porque las demás poblaciones del litoral se vean libres o a cubierto de sus ataques? ¿Somos acaso la víctima espiatoria de la metrópoli? ¿Con que derecho se nos impone semejante gravámen? ¿En que principios divinos o humanos se apoya? ¿Hemos de ser de peor condición que los demás españoles?

LA SINGULAR CAPILLA DE SAN SEBASTIÁN Y SUS ORATORIOS PARA LOS CUARENTENARIOS

Y si a todas las preguntas que preceden se nos contesta afirmativamente, diciéndonos que para conservar la salud de los demás debemos exponer la nuestra, de nuevo preguntamos ¿Que compensación se nos otorga? ¿Que franquicias tenemos? ¿Que beneficios aportamos de carga tan pesada y que nos tiene en una alarma continua e incesante?…

Los que en épocas anteriores hayan leído ciertos periódicos, habrán podido ver que solo la ingratitud y los denuestos de algunos escritores públicos son nuestra única compensación. No les envidiamos la poca caritativa tarea que se impusieron, pues si no argüía mala fe, acreditaba por lo menos crasa ignorancia o bastardos sentimientos. La especie de estigma con que quisieron marcarnos, se la devolvemos y arrojamos a la frente de los menguados que tan mal uso hicieron de sus plumas.

Dejemos empero aparte las mezquindades de que hemos sido objeto, y entremos de lleno en la cuestión que nos hemos propuesto tratar.

Aunque Mahón es una de las ciudades más pulcras y aseadas de Europa y por lo tanto, por su especial situación y circunstancias, poco a propósito para que en su recinto se desarrollen enfermedades contagiosas, nadie osará dudar sin embargo que la vecindad del Lazareto no sea peligrosa para sus habitantes. Y cuando no, el que vivan en una febril alarma en tiempos calamitosos, a causa del continuo roce con los cuarentenarios procedentes de todos los puntos del globo, que, a pesar de haber sufrido el más minucioso espurgo, no por éso deja de ser muy expuesta su sociedad. En 1821, 1834, 1854 y 1865 ¿Hubiera sido visitada Menorca por la fiebre amarilla y el viajero indiano, sufriendo sus funestos halagos si no se hospedaran antes en el Lazareto de su capital? Si bien hay diversidad de pareceres sobre una cuestión de tanta trascendencia, los más ilustres autores, sin embargo, y la gran mayoría de los que a tan interesante materia han dedicado especial estudio, consideran la fiebre amarilla y el cólera morbo como enfermedades importadas de los países donde son endémicas, consignándolo así la respetable Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona, la Junta de Sanidad de Cádiz, la Superior Consultiva del Reino y otras varias corporaciones. Así pues, nuestro Lazareto, en tiempo de epidemias, como lo ha demostrado una triste y dolorosa experiencia, es cual otra espada de Damocles suspendida por una crin sobre nuestras cabezas.

Cambian empero las circunstancias y la gran afluencia de buques y de personas que solo en tiempos calamitosos invade nuestro puerto. Cesa desde el instante que ha pasado el peligro y, al movimiento y bullicio de antes, sucede una calma profunda, sepulcral. Solo se acuerdan de nosotros en los días de tribulación y espanto: entonces el puerto de Mahón es el lugar de refugio de todos los buques que han sido rechazados de los demás puertos del litoral. Entonces nuestro Lazareto es el punto escogido para espurgar la podredumbre que en su seno albergan las embarcaciones de procedencia apestada. Cual una madre cariñosa, el Lazareto de Mahón acoge a todo el que viene, sea rico o pobre, nacional o extranjero, sano o enfermo. Después, cuando ya no se nos necesita, se nos escarnece y se nos maltrata. Y luego, peor aún, se nos relega al olvido.

He aquí nuestro gran negocio, el desdén y el olvido en pago a una hospitalidad que tanta angustia y alarma nos ocasiona.

Menorca por si sola no tiene vida propia. Su comercio es casi nulo. Su industria poco menos, a pesar de que en ella tiene empleados algunos millones. Las faenas agrícolas de sus campos apenas bastan para ocupar a la mitad de sus moradores y, si el Gobierno no les tiende una mano protectora, infinidad de brazos desfallecen en la inanición cuando no van a buscar a tierras extrañas el sustento que les niega la madre patria. Esto es desconsolador y, sin embargo, es lo que viene sucediendo de muchos años a esta parte. Algo se había remediado con los trabajos de La Mola y con la construcción de algunas carreteras. Cesaron, pero unos y otros y las mal cerradas heridas han vuelto a desangrar.

Ahora bien: supuestas estas condiciones, y que hemos de vivir para bien de los demás, condenados a ser el “purgatorio pestilencial” de nuestra nación y de las extrañas ¿No fuera justo, altamente justo, que el Gobierno, en compensación de nuestra especial carga que convierte a la ciudad y puerto de Mahón, de los más salubres de Europa, en los más expuestos en tiempos de epidemias, no fuera justo, repetimos, que nos atendiera con mano pródiga y amiga, procurando a nuestra habilísima maestranza, ocupación segura, a nuestros obreros trabajo continuo, a nuestros industriales rebaja en las patentes y a nuestros propietarios, labradores y comerciantes reducción en los impuestos que, por lo excesivos, comprendemos que España sería la más rica de las naciones, su territorio poblado produjera al Erario lo que ésta su infortunada roca?

Tiempo hubo en que los menorquines gozábamos de ciertos fueros y franquicias en justa compensación de los males que podía acarrearnos nuestro Lazareto; así, exentos de quintas y permitiéndosenos el cultivo de una planta que sustituía al tabaco en las clases menesterosas, soportábamos si no contentos, casi agradecidos, un gravamen que difícilmente pueblo alguno hubiera aceptado con aquellas condiciones en las azarosas épocas en que la peste levantina y la fiebre amarilla recorrían la Europa. Hoy, ¿que nos resta de aquellos fueros y franquicias? Nada, decimos mal, nos resta la facultad de poder sembrar el tabaco ‘pota’, que por ser general a todos los españoles, deja de ser fuero, y una contribución que de día en día crece, amenazando acabar con nuestros escasos recursos…

Ya, empero, que ha de haber lazaretos y que el destino no podamos prescindir de conservar el nuestro y de que todo el mundo tenga derecho de remitirnos los buques apestados o sospechosos ¿No tienen también derecho los cuarentenarios para su garantía, los menorquines para su seguridad y la nación para su decoro y prestigio a que un establecimiento de aquella naturaleza reuna todas las condiciones necesarias a fin de corresponder cumplidamente a su institución?

El Lazareto de Mahón está montado solo para servir en tiempos normales; así es que, cuando afluye gran número de buques y personas, todo falta, personal y material. Por este motivo estamos viendo que se han tenido que improvisar guardas, echando mano de individuos que en su vida lo habían sido y que, por consiguiente, no tienen ninguna noción de sus deberes; que el escaso material que allí hay, solo basta para un centenar de cuarentenarios, siendo así que ha habido ocasiones en que el Lazareto albergara más de dos mil (en la actualidad están haciendo cuarentena más de cincuenta buques, la mayor parte de gran porte, siendo poco más o menos el mismo número que continuamente la ha estado verificando desde hace más de un mes. En igual época del año 1865, además de los innumerables pasajeros albergados en el Lazareto, desembarcaron en el mismo de una sola fragata de guerra turca, más de mil doscientos mahometanos procedentes de La Meca y de Alejandría).

Y, ¿qué diremos del personal facultativo? Creemos decir lo bastante consignando que aquel establecimiento solo cuenta con un médico, cuyos servicios se han de compartir todavía con los de la Isleta de la Cuarentena, y con la inspección y visita de los buques allí anclados. (En el día, la plaza de médico está vacante, llevando el servicio del establecimiento un individuo del Cuerpo de Sanidad Militar de la Escuadra surta en este puerto, cuyo digno jefe, de acuerdo con dicho Cuerpo, ofreció al Subgobernador de esta Isla, los servicios de los facultativos que estaban dispuestos a prestarlo por turno cada quince días. Aceptando tan patriótico como generoso ofrecimiento, se sortearon los facultativos, siendo el primero que está desempeñando tan humanitario servicio, don Rafael Gras, Primer Médico de la “Numancia”).

De urgente necesidad consideraremos la reorganización del Lazareto si ha de corresponder a los progresos del siglo y a los adelantos de la ciencia que de consumo aconsejan se dote aquel establecimiento del personal y material suficientes para casos de llena, muy comunes de algún tiempo a esta parte. Solo así podrá prestar los servicios que las circunstancias y bienestar de pasajeros y tripulaciones altamente reclaman.

Solo así, Mahón presenciará, impávido, pero no satisfecho aún, el desarrollo de cualquier enfermedad epidémica que allí pueda importarse, seguro de que el establecimiento contendrá elementos bastantes para hacer frente a todo acontecimiento por funesto que sea. Solo así, nuestros hermanos de la Península e islas inmediatas, confiados en la esmerada asistencia y rigurosa observancia de los preceptos sanitarios que allí debieran dispensarse e imperar, vivirían tranquilos y a cubierto de los amagos de toda clase de epidemias, consiguiendo el Gobierno el saludable fin que en 1793 se propuso Carlos III al disponer la construcción de nuestro Lazareto.

No olviden nuestros gobernantes que la verdadera economía consiste en gastar bien, y a tiempo”.

04/10/1870

El doctor Marcelino Seguí, médico del Hospital de Mahón, daba parte de que un individuo procedente de un buque de la matrícula de Eivissa, admitido el día anterior a libre plática tras haber purgado diez días de, se hallaba internado con síntomas de enfermedad sospechosa. El enfermo falleció tras haberle trasladado de nuevo a bordo de su barco y sujetado al mismo y su tripulación a una nueva y rigurosa incomunicación. El hecho generaría las protestas del periódico local “El Menorquín”.

27/10/1870

“La Crónica de Menorca” y en su página de información local, publicaba un artículo de su equipo de redacción en apoyo del funcionamiento y establecimiento de las denominadas “Juntas de barrio” destinadas a hacer cumplir todo lo que se estipulaba en el Bando publicado por el alcalde de Mahón, como presidente de la Junta local de Sanidad, sobre medidas higiénicas de prevención a una posible invasión de enfermedad contagiosa:

Parece imposible que en las circunstancias que estamos atravesando en que por la proximidad del Lazareto, a donde van a purgar la cuarentena todos los buques procedentes de poblaciones infestadas, podría ser inminente la desgracia de que fuese esta ciudad invadida por la enfermedad reinante, haya personas que consideren arbitraria y desposeídos de ningún fundamento, las precauciones publicadas por el señor Alcalde don Gerónimo Escudero. Ellas están en un todo conformes con la prudencia y han sido inspiradas por un celo plausible y digno del mayor elogio. Porque si en casos como los que ocurren se olvidan las reglas que aconsejan el más detenido estudio, para sujetar a la práctica teorías que se proclaman en nombre del progreso y a cuya ostentación preside la idea de singularizarse, se afrontan los mayores peligros cuyo vencimiento sería dudoso, por no decir imposible.

PERSPECTIVA DE UNO DE LOS DOS GRANDES ALMACENES

Limpieza, ventilación, sobriedad, valentía de ánimo y un método de vida arreglado a la moral más pura, son las únicas prescripciones a las que deben sujetarse los pueblos, cuando una causa mortífera siembra por doquiera el luto y la desolación. Esto es, pues, lo que aconseja nuestro Municipio, esto es, a lo que obliga nuestro Ayuntamiento.

Al levantado objeto de salvar a este vecindario del terrible azote que tan cerca nos amenaza, contribuye también en cuanto está de su parte la Junta de Sanidad que, conociendo el grave cargo que pesa sobre ella, no perdona medio ni ocasión para asegurar la salud pública, sacrificándose en aras del deber y llenando su cometido cual corresponde a personas que miran la cuestión bajo el punto de vista de interés general.

Lejos, pues, de nosotros toda rencilla motivada tal vez por diversidad de opiniones políticas. Obremos todos cual reclaman las más perentorias circunstancias, unamos nuestros esfuerzos a los hechos por la Junta y el Municipio, y de seguro que trabajando con unidad de miras y tendiendo a un mismo fin, lograremos preservar a esta ciudad de que sea víctima de un terrible contagio.

No importa que haya personas, como hemos dicho en un principio, que a pretexto de una justa misión practicada por una de las Comisiones de barrio hayan censurado su proceder, conforme con las útiles y convenientes disposiciones publicadas por el sr. Alcalde. No importa que, a nombre de una forma de gobierno pretendan reivindicar su conducta y librarse de una orden que no cederá a sus absurdas pretenciones. Los sagrados lemas que ostentan por doquiera y que han venido a reemplazar entre los de su bando el amistoso y cordial saludo, son por ellos mismos tan malamente interpretados, que hoy día solo prevalecen para servir de salvaguardia a sus ilusiones y caprichos.

El artículo 3 de dicho bando, prohíbe y prohibirá mientras duren las actuales circunstancias, criar y cebar cerdos en los sótanos de las casas, a no ser que reúnan las condiciones que, a juicio de la respectiva Comisión, no puedan perjudicar la salud pública.

Descansamos en el celo y actividad de los comisionados en practicar las visitas domiciliarias cuando sean convenientes, y estamos seguros que sus sentimientos patrióticos y humanitarios, les prestarán la firmeza necesaria para hacer comprender a los que se opongan a sus manifestaciones que, así como la ley es intransigible, también deben de serlo los encargados de darle su cumplimiento”.

INTERIORES DEL RECINTO DEL LAZARETO. POZO Y HOSPEDERÍAS

Ese mismo día la Junta local de Sanidad, reunida bajo la presidencia el Subgobernador, acordaba en una sesión el establecimiento de patrullas nocturnas de vigilancia en los muelles del puerto con la finalidad de impedir que, favorecidos por la oscuridad, se pudieran extraer objetos del Lazareto. A la misma se ofreció el Contralmirante de la Escuadra surta en el puerto mediante personal a sus órdenes.

02/12/1870

A finales de noviembre parecía esfumarse ya el fantasma de la epidemia. A principios del mes de diciembre la prensa comenzaba a felicitarse por el hecho:

“La época cuarentenaria parece toca a su fin. El tifus icterodes, o sea, la fiebre amarilla, que tantas víctimas tiene hechas en algunas capitales de la Península y en la isla de Mallorca, va desapareciendo, como cansada ya de cebarse y agitar en torno a ella la causa mortífera que siembra por doquier el luto y la desolación. Así nos lo manifiesta y nos lo indica el que vuelvan en la isla vecina a sus respectivas ciudades los que, temerosos de aquel terrible enemigo, quisieron contrarrestar en parte sus efectos, acudiendo a la higiénica medida de la emigración.

Triste ha sido el período que acabamos de atravesar, y decimos triste, porque cediendo a los sentimientos de la humanidad, no podemos mirar con indiferencia el estado aflictivo, en que por circunstancias especiales, se han visto sujetos nuestros hermanos de la vecina isla y del continente español. Nosotros, a pesar del establecimiento de un Lazareto en donde acuden buques infestados de todas las procedencias, nos hemos librado de tan terrible huésped, saliendo de nuestro pecho un grito de reconocimiento y gratitud por los inexcrutables designios de la Providencia, por el nunca desmentido de las disposiciones que dictaron la autoridad local y la Junta de Sanidad, y por los sacrificios hechos en aras de la salud pública por el médico de la Armada don Rafael Gras, a quien tocara en suerte cumplir en nuestro Lazareto aquella noble misión en la que tomó la iniciativa el Excmo. Sr. Contralmirante y Jefe de la Escuadra Española surta en nuestro puerto, cuando la propagación de tan calamitosa enfermedad. Lo decimos sin ambajes ni cortapisas. El sr. Gras, a cuyos vastos conocimientos, reúne la práctica necesaria para el tratamiento de la enfermedad denominada “fiebre amarilla” ocupará siempre un lugar distinguido en el corazón de estos isleños y su nombre alcanzará la gloria a la realización de su objeto. Porque a él se debe que la muerte que acompaña a esa procedencia del Nuevo Mundo, no haya extendido sus negras alas sobre el corto recinto de esta ciudad. Porque a él se debe que los atacados que ingresaran en el establecimiento cuyas enfermerías le están encomendadas, no perecieran todos al influjo de las insalubres condiciones y reducidas comodidades que reúnen aquellos departamentos. Porque, en fin, la abnegación y desprendimiento es, para nosotros, un motivo de entusiasmo debido a la virtud y al saber.

El Sr. Gras tuvo como colaborador al Segundo Practicante de la Armada, don Cristóbal Cobo, que le secundó en todo momento y durante toda la epidemia “… y cuyo celo e interés tan útil ha sido a mis enfermos”.

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TEMPORAL DE TRAMONTANA OBSERVADO DESDE LA PUNTA DES SIULET (NA MACARET)

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

EL CABALLO DE PURA RAZA MENORQUINA AL PRIMER PLANO DE LA INFORMACIÓN

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Toda la información que aparece en esta Guía virtual sobre empresas y entidades, así como las colaboraciones fotográficas o cualquier otro tipo de aportación encaminada a mejorar la información al navegante son completamente gratuitas siendo, por ello, un Portal Náutico público de uso general.

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De la COORDINACIÓN de este Portal:

Alfonso Buenaventura Pons (Es Castell, Menorca, 1947), Patrón de yate y miembro de la Real Liga Naval Española. Ex-directivo del Club Marítimo de Mahón y Juez y Jurado de Regatas.

* Desde el año 2000 fue colaborador semanal del diario “Menorca” en temas marítimos y portuarios, realizando en la actualidad colaboraciones especiales.
* También ha intervenido y colaborado puntualmente en otros temas típicamente menorquines, así como en otras publicaciones, programas de TV y radio.
* Desde septiembre de 1988 hasta diciembre de 2000 dirigió la revista interna de difusión social del Club Marítimo de Mahón, con una aparición de cadencia trimestral.
* El año 1995 publicó una base de datos en dos tomos sobre la historia de los primeros 50 años de la veterana sociedad náutica mahonesa.
* El año 1995, con el soporte de la Fundació Rubió Tudurí Andrómaco, publicó una recopilación histórica sobre el Lazareto de Maó bajo el título “El Lazareto de Mahón. Notas históricas”.
* El año 1998 publicó la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca”, de la cual se agotaron sucesivamente dos ediciones.
* El año 1998 publicó la obra “Menorca. Atlas náutico”, que ofrece toda la información necesaria para aquellos que se dedican a navegar por la costa de Menorca.
* El año 2001 publica la guia “La Reserva Marina del Norte de Menorca”, que da a conocer las singularidades de esta particular zona marítima menorquina.
* El año 2002 publica la guía y el plano para el visitante de “La Albufera des Grau” en castellano, catalán, inglés y alemán.
* El año 2003 aparece la obra sobre el caballo, la gallina, la oveja y la vaca menorquines, bajo el título de “Las razas autóctonas de Menorca”.
* El año 2004 lanza un nuevo “Menorca. Atlas náutico”, que incluye una guia para el submarinismo y nuevas informaciones y portulanos del cual se irían agotando sucesivamente dos ediciones.
* En el mes de abril de 2007 aparece la obra “Menorca. Caballos y tradición popular”, con referencia al mundo del caballo y su protagonismo en las fiestas menorquinas, de Sant Joan en Ciutadella, y patronales en el resto de las poblaciones.
* Finalizando ese mismo año publicaba el primer volumen de la serie “Menorca. Illa, mar i homes” (en catalán)
* El año 2008 publica la historia de la agencia de consignaciones marítimas Federico J. Cardona Trémol S.L., bajo el título de “125 años de ilusiones compartidas 1883-2008″.
* El mismo año publica la guía “Ciutadella de Menorca. Las fiestas de Sant Joan”. * El mes de abril aparece la tercera edición de la obra “Menorca. Atlas náutico, totalmente actualizada. * El 2008 publica el 2º volumen de la colección “Menorca. Illa, mar i homes”.
* El 22 de febrero de 2010 inicia un blog en la web bajo el título “Menorca, isla sin par” (bilingüe catalán-castellano) destinado a publicitar la isla de Menorca en todas sus vertientes poniendo un punto y final a su etapa de publicación de libros divulgativos.
* El 18 de enero de 2011 publica la 3ª edición de la obra “Naufragios y siniestros en la costa de Menorca” notablemente ampliada que, por primera vez, se presenta de forma digitalizada y colgada en la red en forma de blog actualizable bajo el título “Naufragios y pecios de Menorca”.
* El 23 de enero de 2011 inicia la publicación en forma de blog colgado en la red y bajo el título “Puerto de Maó, siglo XX” de todos los artículos (aumentando el número de imágenes antiguas que en su momento no pudieron incluirse en la edición de papel por razones de espacio), que fueron apareciendo durante casi diez años en las páginas del diario insular “Menorca”.
* El 21 de junio de 2011 abre un nuevo blog con el título “La cuina de vorera” (La cocina de ribera), también bilingüe catalán-castellano, destinado a recoger todas las recetas recogidas de pescadores y gentes de todos los ambientes durante la etapa de entrevistas efectuadas en sus diferentes publicaciones a fin de ponerlas a disposición del gran público.
* El 4 de agosto de 2011 inicia un blog fotográfico bajo el título “Menorca a través de tus ojos”.
* El 18 de marzo de 2012 cuelga en la red la 4ª edición de su derrotero “Menorca. Atlas náutico”. Notablemente ampliado en cuanto a contenido, imágenes y digitalizado, será actualizable por suscripción gratuita para el navegante interesado y la idea es convertirlo en la guía náutica total de la isla de Menorca.
* La importancia que va adquiriendo el portal “Menorca Atlas Náutico” obligará a ir cerrando paulatinamente los blogs “Menorca, isla sin par”, “Menorca a través de tus ojos”, “La cuina de vorera” y otros proyectos. Sus contenidos se irán incorporando al nuevo portal o quedarán en archivo pendientes de una futura ubicación.
* En abril de 2012 cuelga en la red el contenido de la obra “El Lazareto de Mahón” notablemente ampliado.
* A finales de 2012 se abren las páginas en Facebook de “Menorca Atlas Náutico”, “Naufragios y pecios de Menorca”, “Puerto de Maó, Siglo XX” y “Lazareto de Mahón”, y en Tweeter, “Menorca Atlas Náutico”.
* 2014 supondrá el año de la reconversión: “Menorca Atlas Náutico” aglutina a “Naufragios y Pecios de Menorca” y “Puerto de Maó, Siglo XX”, quien a su vez ha hecho lo mismo con “Lazareto de Mahón”, aunque conservando todas sus estructuras originales y dejando tan sólo una única página -tanto en Facebook como en Tweeter- que anuncia todas las actualizaciones: “Menorca Atlas Náutico”. La razón: en 28 meses se han rebasado las 67.000 consultas. Al propio tiempo se da paso a la ampliación de colaboradores tanto gráficos como de artículos adquiriendo la guía la categoría de “comunidad“.
* 2015 lo será el de su expansión con una total remodelación de su estructura, con adición de nuevos bloques y secciones una vez superadas las 120.000 consultas.

* El 22 de abril de 2016, rebasadas ya las 175.000 consultas, tanto el PORTAL como la TOTALIDAD DE PUBLICACIONES del autor, ALFONSO BUENAVENTURA PONS, son cedidas por el mismo a todos los efectos a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO.

* * *

De la TITULARIDAD de este Portal: 

Desde el 22 de abril de 2016, tanto este PORTAL NÁUTICO como las diferentes obras publicadas por el mismo autor, amén de otra serie de documentos históricos e imágenes debidamente relacionados, fueron donados así como cedidos sus derechos de explotación a la FUNDACIÓ RUBIÓ TUDURÍ ANDRÓMACO, siendo desde entonces esta entidad la única titular y gestora de los mismos.

LA ISLA DEL AIRE OBSERVADA DESDE PUNTA PRIMA (Imagen de RAQUEL ARIÑO)

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Foto A. BUENAVENTURA FLORIT

CALA EN VIDRIER (ES GRAU, MAÓ) Imagen de A. BUENAVENTURA FLORIT

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